Esta es la quinta generación del Subaru Forester. Siempre se ha tratado de un SUV muy especial, que apostaba con muy buenas cualidades para salir del asfalto. Ahora suma a la ecuación una mecánica híbrida. ¿Sin perder aptitudes camperas?

Y es que, lanzado en 1997, el Subaru Forester fue uno de los pioneros de los hoy populares todocaminos. La actual generación supone sin duda una de las mayores evoluciones que ha tenido el modelo, pero lo ha hecho sin renunciar a tres de sus señas de identidad: la seguridad, el motor bóxer y el sistema de tracción total Symmetrical AWD.

Habíamos conocido este coche en un breve primer contacto durante su presentación, pero siempre conviene pasar una semana con él para descubrir más en profundidad sus pros y contras.

No se trata del primer híbrido de la marca, pues en otros mercados ya había vendido el Crosstrek (“nuestro” XV) con mecánica híbrida hace un lustro. Pero sí que se trata de la primera aproximación de la electrificación en Europa, donde hasta ahora contaba la marca con variantes bifuel (movidas por GLP) para obtener la etiqueta ECO de la DGT. Veamos qué nos depara esta nueva aventura de los nipones:

Exterior

En sus orígenes el Forester era más bien un crossover y con el paso de los años ha ido evolucionando hacia unas formas más cercanas a las de los SUV, ocupando el Outback ese espacio.

Son proporciones clásicas de un SUV grande. Mide 4.625 mm de longitud, es un coche grande con 2.670 mm de distancia entre ejes, aunque lo disimula muy bien, quizá porque el techo es alto (1.730 mm de altura) y recto y un portón trasero casi vertical, con una anchura de 1.730 mm.

Y sí, nos recuerda mucho a la anterior generación, a pesar de que es algo más largo, ancho y alto) todos los paneles del coche han sido renovados. En Subaru son así, clásicos y fieles a su esencia.

Así pues, pocos cambios en la parte delantera, con una parrilla hexagonal, que cuenta con un marco cromado y el logo en medio, apoyado en una lama también cromada, que lo une visualmente con los faros LED adaptativos. Son también nuevos los paragolpes, que ojo, no cuentan con sensores de aparcamiento. En la parte baja las habituales protecciones de plástico negro y esta protección metálica justo debajo. Los faros antiniebla están en los extremos, también con un marco cromado.

La vista lateral vemos unos flancos más esculpidos, con unos marcados pasos de rueda, por ejemplo, bajo los que vemos estas llantas de 17 pulgadas con nuevos diseños. Algo que llama la atención es la gran superficie acristalada, no es de esos SUV que juegan a ser coupés. Y eso que la línea ascendente de esta última luna o los cristales oscurecidos le dan un toque dinámico.

En esta parte vemos que el Forester está bastante elevado del suelo. Es de los mejores todocaminos en este aspecto, con 220 mm. En general ofrece buenas cotas off road: ángulo de ataque (20°), ventral (21°) y salida (26°).

La zaga, por su parte, cuenta con los pilotos traseros en forma de C (algo adelantado en prototipos como el VIZIV Performance Concept o el VIZIV Tourer Concept) unidos por este embellecedor negro que los une visualmente y que se prolonga por los laterales y la parte superior, hasta este pequeño alerón. En la parte baja, las protecciones plásticas, aquí ya con sensores de aparcamiento, y el remate metálico que integra la salida de escape a la derecha.

Es posible elegir entre ocho colores para la carrocería, con acabados sólidos y metalizados. Nuestra unidad tiene un bonito color Jasper Green Metallic, uno de los cuatro nuevos en la gama.

Interior

Subaru es una marca que apuesta por la funcionalidad. Y lo notas al abrir las puertas, que además de ser grandes se abren mucho. También es muy amplio dentro. No vas a sentir ningún tipo de agobio en las plazas delanteras, créeme.

Por lo demás, el diseño y disposición de elementos es la habitual en la marca. Apuesta por la funcionalidad con una pantalla multimedia correcta, de 8 pulgadas, y con una superior. Puede ser algo confuso al inicio encontrar la información, pero uno se acostumbra pronto.

La calidad de construcción es buena. No tiene materiales lujosos, pero sí superiores a la media, todo encaja milimétricamente y no hay holguras ni ruidos extraños, ni siquiera cuando circulas por pistas de tierra y piedras.

Desde el interior, contar con tanta superficie acristalada es una ventaja ya que la visibilidad es excelente. Suma a ello unos montantes estrechos y una pequeña luneta cerca de los retrovisores que facilita aún más la visión.

Las plazas traseras, también tienen buenas puertas y que se abren mucho, casi 90 grados. Y el interior es realmente generoso, al nivel de modelos más grandes en altura y espacio para la cabeza, gracias a las formas cuadradas de la carrocería. También resulta razonablemente ancho. El asiento para el pasajero central no es tan ancho y tenemos el túnel de transmisión, pero no es excesivamente intrusivo. En el respaldo está el reposabebidas, pero el mullido no es muy incómodo.

Tenemos también un par de tomas USB y salidas de los aireadores. Y otro detalle, se trata de plazas reclinables.

Maletero

El maletero, en un coche con vocación familiar cuenta con unos correctos 509 litros de capacidad. No hay mucha diferencias respecto al anterior, apenas gana 4 litros, pero sí ha mejorado los detalles, con una boca de carga muy ancha, un umbral de carga bajo y unas formas bastante regulares que lo hacen muy aprovechable. También cuenta con un portón con apertura y cierre eléctricos.

Además de reclinables los asientos se dividen en dos partes, para poder abatirlos. Es una operación que puedes hacer desde el propio asiento, o desde una  práctica palanca en los laterales del maletero. Cuando realizas esta operación alcanza los 1.779 litros y un espacio de carga totalmente plano.

Cuenta con otros detalles que nos gustaron: ganchos para colgar bolsas, argollas para fijar la carga, una toma de corriente o un piso de goma, fabuloso para meter cosas sucias y no manchar la moqueta inferior.

Si lo levantas te encuentras con la moqueta clásica y bajo ella un espacio compartimentado, algo escaso, y la batería del sistema híbrido, en la parte más cercana a los asientos. Aquí, justo en el centro, para equilibrar bien los pesos, y es esta una de las obsesiones de Subaru.

Equipamiento

La gama del Subaru Forester se estructura en tres niveles de equipamiento: Sport Plus, Executive y Executive Plus. Todos cuentan de serie con elementos como las llantas de 17 pulgadas, faros con tecnología LED, freno de estacionamiento eléctrico, climatizador bizona, asientos con ajustes eléctricos y calefactados, luces de encendido automático o el sistema multimedia con pantalla de 8 pulgadas compatible con Android Auto y Apple CarPlay.

También son de serie los airbags frontales, frontales laterales, de cortina y de rodilla, y los asistentes de seguridad y ayuda a la conducción integrados en el sistema Eyesight, como el programador de velocidad activo, la alerta por cambio involuntario de carril, frenada automática de emergencia, detección de tráfico cruzado. Es tal la sana obsesión por la seguridad que cuando apagas el coche te recuerda con un aviso sonoro y en el cuadro de instrumentos que vigiles si llevas un niño detrás, para que no te lo olvides en un descuido.

Nuestra unidad contaba con el nivel de acabado Executive, que suma el sistema de monitorización del conductor (vigila que no te despistes, es muy eficaz, además de colocarte asiento y espejos si guardas tu perfil) y un monitor de vista lateral. Con una cámara en el retrovisor derecho resulta muy práctica tanto en la conducción off-road como para aparcar, pues ves fenomenal la posición de la rueda y el final del coche. También el sistema de acceso sin llave o el sensor de lluvia.

Es en nuestra opinión la mejor opción, salvo que quieras asientos con tapicería de cuero o techo solar, entonces tendrás que elegir el Executive Plus, que también cuenta con un acceso mediante código Pin.

El precio de partida es competitivo para tratarse de un híbrido. Parte de 32.950 euros, una tarifa que lo deja en buen lugar frente a otras alternativas híbridas. Con el acabado Executive son 35.650 euros, una cifra que incluye el descuento de la marca. No obstante, puedes encontrar ofertas del Subaru Forester en nuestra sección de coches nuevos, publicadas y actualizadas por los concesionarios de la marca. Los precios son sin equipamiento opcional (en este caso sólo puedes elegir el color al configurarlo, si bien hay muchos accesorios) y pueden incluir algunas obligaciones, como financiar el coche con la marca.

Recuerda que puedes encontrar también este coche en nuestras ofertas de renting y que siempre es interesante visitar nuestro comparador de seguros para dar con la póliza que mejor se ajuste a tus necesidades y presupuesto.

Motor

Cuando levantas el capó que por cierto, es muy ligero a pesar de que tiene bastante material para reducir ruidos y vibraciones, te encuentras con un motor bóxer 2.0 atmosférico de cuatro cilindros e inyección directa con una potencia de 150 CV (110 kW) entre las 5.600 y 6.000 rpm, y un par de 194 Nm a 4.000 vueltas. Puede parecer el mismo de siempre, pero cuenta con un 80% de piezas nuevas respecto el de la anterior generación.

La potencia se entrega a las cuatro ruedas de manera permanente mediante la transmisión automática Lineartronic de tipo CVT (variador continuo) en la que se ha integrado un pequeño motor eléctrico de 17 CV (12,3 kW) de potencia máxima y 66 Nm de par.

Este motor se alimenta por la batería que veíamos en el maletero. Tiene una capacidad modesta, de 0,6 kWh. Pese a ello, no creas que se trata de un microhíbrido de 48 V. Se trata de un sistema de 118 V y es un híbrido en convencional, ya que el motor eléctrico capaz puede de mover por sí solo el coche… siempre que no pases de 40 km/h y no aceleres demasiado. Para que te hagas una idea: yo entro a mi garaje subterráneo en modo eléctrico, pero no puedo salir de él en modo eléctrico.

No tiene unas prestaciones fulgurantes, pero sí suficientes. Su dato de aceleración está algo por detrás de otros SUV híbridos que, eso sí, son más potentes y caros. Tarda 11,8 segundos para alcanzar los 100 km/h y alcanza los 188 km/h. Y es que el sistema híbrido supone 110 kg de peso, que han sido compensados en buena parte reduciendo de otros lugares. Como reduciendo la capadidad depósito de gasolina, que pasa de 60 a 48 litros.

Comportamiento

Tras una semana con el coche tuve sensaciones encontradas. Por un lado me parece un coche cómodo, seguro, con un chasis fabuloso, que no se inmuta en autovía y al que cuesta mucho encontrar sus límites en carreteras secundarias con muchas curvas. La herencia del motor bóxer que implica un bajo centro de gravedad y un tren delantero preciso hace que tomar curvas con el Forester sea coser y cantar… más allá de que los asientos no sujetan demasiado el cuerpo.

Aunque tiene un chasis pensado para ser firme y mantener al coche con aplomo en todo momento, no estamos ante un coche incómodo. Ese equilibrio tan complicado de conseguir se ha logrado con el Forester. Es un modelo, pensado para ir por caminos… y de hecho es sobradamente capaz circulando por ellos animado.

Hasta aquí la parte buena. Flaquea en el cambio automático. Es fabuloso siempre que conduzcas de manera relajada, pero en esos momentos en que necesitas una demanda de potencia elevada, como en un adelantamiento, se revoluciona bastante. Y a veces por su gestión eléctrónica mantiene ese ritmo alto de revoluciones incluso cuando vas a velocidad de crucero, lo que no ayuda a contener el gasto y llena de ruido el habitáculo.

Es posible, no obstante, usar el cambio de manera secuencial con las levas, o colocando la palanca en posición M. A pesar de ser un cambio de variador continuo, con infinitas marchas, de manera electrónica bloquea al variador en 7 posiciones fijas simulando marchas, y puedes jugar un poco con la retención del motor en deceleraciones, por ejemplo.

Tampoco son bajos los consumos. El Forester  homologa 8,1 l/100 km. Y conseguimos movernos en cifras incluso más bajas. Tras más de 500 km con el coche el ordenador de a bordo marcaba 7,7 l/100 km, circulando la mayor parte del tiempo con cuatro personas y su equipaje. Realicé además un recorrido prácticamente idéntico al realizado en nuestra prueba del Toyota RAV4, sin duda el SUV híbrido de referencia de este tamaño. Gasta más que el RAV4 (que se quedó en 6,2 /100 km, a ritmos similares, si bien era de tracción delantera).

Y es que no es este un híbrido que destaque en consumos bajos. Gasta menos que el anterior Forester, es cierto, pero el sistema híbrido, al tener una batería de no mucha capacidad, sirve más de ayuda puntual al motor que para mover al coche por si mismo. Es por eso que el gasto sube bastante en ciudad pues en cuanto demandas más aceleración, entra en juego ya el motor bóxer.

No puedes para accionar el modo eléctrico como tal. La única forma de cambiar un poco el comportamiento del coche es pulsando el botón del control dinámico de la conducción SI-DRIVE, que optimiza el rendimiento del sistema híbrido, de acuerdo a dos programas: Intelligent y Sport.

No es muy rápido y el cambio no anima a serlo, no gasta poco… pero tiene una virtud que algunos sabrán apreciar. Y es cómo se mueve fuera del asfalto. La tracción total permanente es de lo mejor del mercado y ahí otros sistemas híbridos que emplean un motor auxiliar en el eje secundario no son por asomo tan eficaces (y dependen de la carga de la batería, ojo).

Fuera del asfalto el Forester se mueve como pez en el agua. Lo metimos en terrenos enfangados, circulamos rápido por pistas de tierra… es imperturbable. A esas velocidades el motor es suficiente, el cambio no se nota y el sistema de tracción, capaz de enviar todo el par a un eje si es menester, va como la seda. En cuanto deslizas un poco, una pequeña corrección de volante y el coche vuelve a donde quieres.

Y ojo, que superando algunos obstáculos sencillos (no es un todoterreno, aunque a veces pueda llevarte a engaño) el motor eléctrico te da más par disponible desde cero revoluciones, lo cual ayuda a superarlos con más facilidad e inmediatez. Además, está el sistema X- Mode con dos modos de funcionamiento en off-road (nieve/tierra/arena y barro/nieve profunda) y control de descenso para cuando la cosa se pone más complicada.

Opinión

Si buscas un SUV híbrido para moverte por ciudad, he de decir que quizá el Forester no es la mejor alternativa. El sistema híbrido tiene un motor eléctrico y batería muy pequeños si los comparamos con la competencia, que son los que ayudan a contener el gasto cuando circulas por la urbe. Eso sí, actúa muchas más veces que en un híbrido ligero. Ojo, que todos ellos cuentan con la codiciada pegatina ECO de la DGT (no entramos en si de modo justo o injusto).

Eso sí, es un coche amplio, cómodo y muy bien equipado, que no descuida un solo aspecto en los elementos de seguridad activa y pasiva, que en otros SUV del mercado no están o sólo de manera opcional. Tiene una puesta a punto del chasis muy buena, que sin duda soportaría sin despeinarse un motor más capaz… pero esta es la única opción.

No es que sea muy rápido y el cambio penaliza bastante su dinamismo. Sin embargo, una vez que entiendes en funcionamiento del sistema híbrido, puedes mantener ritmos elevados sin mucho problema gastando cifras que no son escandalosas. Es más que satisfactorio si no persigues grandes raciones de potencia y salidas fulgurantes.

Y, lo mejor, que mantiene las cualidades camperas. La tracción total permanente y el motor bóxer hacen que el Forester 2020 sea un modelo único. Nadie ofrecer tanta versatilidad, a ese precio y, además, con una mecánica híbrida. El Forester se ha renovado, sí. Pero sigue siendo un Forester.

Subaru Forester Eco Hybrid Executive
8.1 Nota
Lo mejor
  • Amplitud y acabados interiores
  • Confort de marcha
  • Aptitudes 4x4 sobresalientes
Lo peor
  • Poca capacidad de batería, que penaliza los consumos urbanos
  • Aceleración escasa frente a la competencia
  • Pocas posibilidades de personalización
Diseño7.5
Habitabilidad8.5
Acabados8
Maletero7.5
Equipamiento8.5
Motor7.5
Comportamiento8.5
Calidad Precio8.5

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