La realidad virtual ya forma parte de nuestro mundo. En los últimos años hemos podido ir viendo algunas aplicaciones lúdicas, como es el caso de los videojuegos. Pero esta tecnología también se puede aplicar a un nivel más profesional para mejorar algunos métodos. La industria automotriz es uno de los campos donde se puede utilizar y ahora SEAT se quiere convertir en pionera aplicándola en su proceso de producción.

En la firma de Martorell comienzan con un diseño con papel y lápiz, aunque rápidamente se traslada al 3D. Gracias a una gafas Full HD pueden sumergirse en dichos diseños de forma virtual para comprobar la viabilidad del proyecto. Para llegar a un modelo como el SEAT Ibiza son necesarias hasta 95.000 simulaciones en 3D (más del doble que en la generación anterior). En los tres años previos al lanzamiento se analizan hasta 3 millones de elementos, mientras que hace 30 años se limitaban a 5.000.

Todas estas facilidades tecnológicas ha hecho que se optimice mucho el proceso. Ahora solo es necesario fabricar físicamente la mitad de prototipos que antes y la toma de decisiones se hace con mayor rapidez. Tanto es así que se reduce un 30 % el tiempo de producción de prototipos. De esta forma se logran mejorar hasta 800 puntos antes de la producción del coche, hecho que afecta a la calidad del producto final.

La realidad virtual también se puede aplicar en la cadena de montaje. En el Centro de Prototipos de Desarrollo (CPD) se utilizan unas gafas 3D y unos mandos que imitan los movimientos de los operarios con el objetivo de mejorar su ergonomía y optimizar el tiempo de trabajo. Finalmente se puede acercar esta tecnología al cliente usando gafas de realidad virtual en los concesionarios para facilitar la configuración del vehículo, algo que ya hemos visto en Audi.

Fuente: SEAT

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