No solamente Volkswagen hace trampas haciendo pensar a la gente que sus vehículos contaminan menos de lo que realmente ocurra, logrando homologar emisiones más bajas (gracias al empleo de un defeat device, que acarreará graves consecuencias). Todo el mundo que sabe algo de coches sabe que es común que muchos conductores retiren los filtros antipartículas de su coche y reprogramen el software, con el fin de que sus coches tengan mejores prestaciones… a costa de contaminar más.

Pues bien. Esta práctica tan poco ética como común (no es difícil encontrar anuncios de ofertas para realizarlas) parece que se va a acabar. La Policía Nacional, bajo la dirección de la Fiscalía Coordinadora de Medio Ambiente y Urbanismo, ha comenzado a perseguirla en la Comunidad de Madrid y ya ha imputado a los responsables de ocho talleres por retirar en sus locales filtros de partículas de los coches diésel.

Hay ya ocho talleres imputados, pero la cifra puede multiplicarse

Además de retirar los filtros de partículas del escape de coches diésel (FAP), en estos talleres también se reprogramaba la centralita para evitar que esos coches fuesen pillados en una revisión rutinaria o en la ITV. Por cada operación de este estilo cobraban entre 100 y 200 euros.

El cliente, además del aumento de potencia, evita también averías del FAP, que se saldan con facturas bastante más elevadas. Es uno de los problemas más habituales de los actuales coches diésel, sobre todo cuando se utilizan para circular habitualmente en ciudad, ya que en este escenario el motor no se revoluciona lo suficiente para contribuir a la eliminación de las partículas mediante su combustión.

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Según indican fuentes policiales, la actuación arrancó gracias a una denuncia ciudadana. Posteriormente se ha sabido que los talleres funcionaban en red e incluso se derivaban clientes de un centro a otro cuando era necesario. Por ahora hay ocho talleres investigados en la Comunidad de Madrid, pero se espera que sean imputados otros muchos responsables de talleres de todo el país. Los investigadores cuentan con datos de más de 80 talleres de toda España que podrían estar dedicándose a la anulación de los filtros de partículas.

Todos los coches diésel que cumplen con las normativas Euro 5 y Euro 6, los homologados a partir del mes de enero de 2011, incorporan FAP de forma obligatoria. Un coche de motor diésel sin FAP se reconoce fácilmente cuando, al pisar a fondo el acelerador desde un bajo régimen, el tubo de escape expele una gran humareda negra, ya que los gases del motor salen directamente al exterior (sin pasar por el filtro).

“Con la reprogramación del software de la centralita conseguían que las emisiones nocivas fueran indetectables en las ITV, e incluso por los propios servicios oficiales de las marcas“, detalla la Policía en un comunicado. “Todas estas alteraciones se ofertaban abiertamente en internet e incluso en algunos casos en los mismos establecimientos en que se llevaba a cabo”, agrega.

Fuente: Policía Nacional

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