Leemos en Bloomberg datos escalofriantes sobre China. El país asiático tardó en subirse al mundo de la automoción. No fue hasta 2010 cuando se convirtió en el primer mercado mundial y a partir de ahí ha despuntado su industria. Si en los vehículos de combustión todavía se apoyan en los fabricantes tradicionales para conseguir tecnología puntera, otro cantar son los coches eléctricos.

Ahí todo el mundo del país parece haberse lanzando a fabricar coches eléctricos. En principio el gobierno otorga subvenciones a los coches eléctricos, porque se trataba de un sector estratégico para el país, pero incluso sin ellos, el mercado está desbocado.

Los registros hablan de 486 fabricantes de vehículos eléctricos en el país. Son más del triple de los que había hace apenas dos años. Gigantes de Internet, ensambladores de iPhone… todo el mundo se ha lanzado a fabricarlos.

Y todo ello, con unas ventas reducidas por el momento, pues por ahora suponen tan solo el 4% de las matriculaciones de turismos. Cierto es que son bastantes, pues en 2019 se esperan alcanzar los 1,6 millones de unidades vendidas, pero a todas luces es imposible que haya trabajo para todas las líneas de producción.

¿Quiénes sobrevivirán? Bloomberg entrevista a varios expertos y todos coinciden en que el mercado debería dejar sólo a unos cuántos supervivientes. Solamente los nuevos fabricantes, que han sido capaces de recaudar 18.000 millones de dólares desde 2011, tienen capacidad para fabricar hasta 3,9 millones de unidades. Ni siquiera un gigante como China es capaz de absorber eso.

El gobierno impulsó el desarrollo de automóviles eléctricos para ayudar a eliminar la contaminación, reducir las importaciones de petróleo y desarrollar una industria propia alta tecnología. El objetivo es que en 2025 las ventas de coches eléctricos (junto a los coches de hidrógeno y los híbridos enchufables) alcancen los 7 millones de unidades (en torno al 20% por ciento del mercado total de automóviles de China.

Hemos hecho la división. Le correspondería a cada fabricante 14.403 coches de esos 7 millones. Hay que porducir bastantes más para que una planta sea rentable. Además, desde el Gobierno acaban de anunciar que las subvenciones a la compra se reducen a la mitad. Ese será el fin de las menos eficientes. Y no podemos olvidar que los grandes emporios automovilísticos extranjeros, desde Volkswagen a Ford y como no, Tesla, tienen en sus planes inundar el mercado con vehículos eléctricos producidos localmente.

Quizá los fabricantes chinos más longevos, como BYD, puedan resistir sin subsidios y con una mayor competencia, pues cuentan con una base de clientes y reservas tecnológicas sólidas… pero los recién llegados con frases altisonantes del tipo “seremos el mayor fabricante de EV del mundo en tres o cinco años” no son conscientes del tamaño de las inversiones que hay que realizar. No es lo mismo lanzar un portal de internet que fabricar, distribuir y vender coches.

Fuente: Bloomberg
Vía: Mining

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