En el mundo del motor han habido auténticas obras de arte capaces de provocar alteraciones en el sistema nervioso ante tal sobredosis de belleza. Pero es evidente que no todo van a ser Jaguars E-tType, Ferraris 250 GTO o Mercedes 300SL. Lo normal es un punto medio en el que el diseño no necesariamente tenga que ser horrible. Y tampoco sus prestaciones.

Sin embargo, hoy nos ponemos las gafas de Risto Mejide para juzgar no sólo a coches que marcaron polémica por su diseño sino también por su total discordancia con la marca que lo producía.

Fiat Multipla

Un recurso fácil como los chistes de Lepe. Desde que apareciese en el mercado en 1998, este monovolumen compacto se llevó el blanco de los dardos más ácidos y sarcásticos de los aficionados y también de los que no lo son tanto. Por algunos foros le llegan a nombrar como la “Rossy de Palma de las cuatro ruedas”. ¡Auch!

Con un diseño por decirlo de alguna manera, peculiar, se llevó rápidamente el galardón del “coche más feo de 1999” por los señores de Top Gear. Suponemos que el Multipla se tomó su venganza cuando el Museo de Arte Moderno de Nueva York decidió exponerlo en una de sus exposiciones más importantes dedicadas al diseño de coches. ¿Un incomprendido?

Renault Avantime


Su nombre era un juego de palabras que se podría traducir como “antes de tiempo”. Un buen presagio teniendo en cuenta su falta de aceptación por los particulares. Su producción apenas llegó a los dos años, vendiéndose sólo 8.557 unidades. Una cifra ridícula, incluso para un coche de Segmento D.

Este modelo, que todavía le aparece en forma de fantasma al equipo de diseño de Renault, pretendía combinar de manera interesante características de un monovolumen y el cupé. Lo cierto, es que lo único medianamente interesante de este coche era su interior. ¿El resto?, bueno mejor dejamos de meter el dedo en la llaga…

Aston Martin Cygnet

Seguramente tú también te quedaste estupefacto. ¿Cómo podían haber manchado así la trayectoria de una de las marcas más bellas del motor?

Habían pasado del jamón ibérico al choped, de Marilyn Monroe a Carmen de Mairena. Totalmente fuera de lugar para la marca que nos había “malacostumbrado” a nada menos que la excelencia. El coche en sí no era mucho más que un rediseño del Toyota iQ.

Nissan Cube


Es de agradecer que el equipo de Marketing de Nissan fuese sincero a la hora de nombrar el modelo. Y es que nos entra la risa floja al leer comentarios en la red del tipo “mi hijo de tres años acaba de dibujar un coche igual”, “es un cruce entre un coche fúnebre y un camión de los helados”.

Uno podría salir en su defensa argumentando que debido a su excesivo peso (1.200 kg) y tamaño, pues oye, por lo menos tendría que ser espacioso, ¿no? La realidad es que de los tres asientos traseros, sobran uno y medio, y en el maletero apenas cabe unos cuantos cubos de Rubik más cuadriculados que los encargados de diseñar este modelo.

Porsche Cayenne Diésel


Vale, empezamos fuerte. Una vez más nos secamos las lágrimas al leer como un usuario comenta sobre el Cayenne con estas palabras: “Es el buque insignia del paleto enriquecido durante la burbuja inmobiliaria. Del que llevaba el dinero en el bolsillo de la camisa atado con una goma”

Lo cierto es que el posicionamiento del Cayenne se ha ganado un ejército de detractores que no entiende la razón de Porsche en producir un SUV.  Y si esto no había suscitado suficiente polémica, la marca alemana decide lanzar la versión diésel. Para quitarle un poco de hierro al asunto, hay que señalar que el Cayenne sentó las bases de muchos modelos que vendrían despúes de los principales fabricantes de lujo.

Mercedes-Benz Clase R


Tenía un cierto aire con el Renault Espace con la pequeña diferencia de que costaba el doble.
Su falta de aceptación en el mercado europeo, llevó al fabricante a tomar la decisión de dejar de comercializarlo en nuestras fronteras en 2013.

No en el mercado estadounidense, donde este tipo de monovolúmenes tiene una mayor aceptación y donde el Clase R presenta unas ventas estables.  Un golpe duro para Mercedes-Benz que tenia como objetivo la venta de 50.000 unidades al año. Algo que no consiguió ni siquiera sumando las ventas del 2005 al 2008.

Pontiac Aztek


Si pensamos en Pontiac, nos arrebata la nostalgia al recordar aquellos Bonneville de las primeras generaciones. No obstante, en el pasado de esta marca también quedará para el recuerdo el que es para muchos estadounidenses el coche americano más feo de las últimas décadas. Un crossover que perfectamente nos creeríamos que lo ha diseñado Caterpillar.

Y sin embargo, su venta en el mercado de segunda mano se ha disparado estos últimos años. ¿Sabes por qué? Era el coche que conducía Walter White en la serie Breaking Bad.

Bentley Bentayga


El primer SUV de la marca se llevó rápidamente las críticas de los aficionados históricos de la marca.
Al igual que le pasó a Porsche con el Cayenne, muchos se preguntaron si la marca había roto con su espíritu con el Bentayga.

¿Un tanto extremista?, quizás. Lo cierto es que teniendo en cuenta que la competencia directa de Bentley en su segmento es Rolls-Royce, parecía un poco extraño que ambas marcas decidiesen lanzar su propio SUV. Ah, espera, Rolls-Royce tiene pensado lanzar su primer SUV el próximo año.

Ferrari FF

Sus prestaciones están al nivel de exigencia que sólo podría alcanzar pasando el filtro de Maranello. Y como bien dice la marca del Cavallino Rampante, efectivamente, es uno de los “cuatro plazas más rápido del mundo”.

Pero justo ahí es donde radica su polémica. En sus cuatro plazas movidas por una tracción a las cuatro ruedas. A lo que irremediablemente hay que añadir un diseño un poco extraño en su parte trasera como consecuencia de querer ofrecer un maletero más amplio (450 litros).

Finalmente lo único que unió a simpatizantes y detractores del Ferrari FF era que a ninguno le dejó indiferente. Una apuesta arriesgada que sin embargo funciona de maravilla en ventas.

Fuentes: Autofácil, El Periódico

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