Si bien la apariencia de los coches ha cambiado en el último centenario, la forma en que los conducimos no lo ha hecho tanto. Pero se avecina un gran cambio. En los próximos años, no solo la forma en que se mueven habrá cambiado, sino que ya no los conduciremos. Esta automatización generalizada, junto con la electrificación y la mayor conectividad, están destinadas a sacudir la industria del automóvil, desde la forma en que se ven y se sienten los coches, hasta cómo pasamos nuestro tiempo dentro de ellos y cómo nos llevan de un punto a otro.

Los automóviles automatizados, los límites de velocidad, los monitores en los automóviles, los nuevos materiales de construcción y una mayor integración entre los vehículos y la infraestructura son todas las vías que están investigando los fabricantes de coches. Pero también es más que las compañías automotrices, como Google (Waymo), Apple y Uber también están profundamente involucradas en el desarrollo de nuevas tecnologías de seguridad que podrían implementarse en un futuro no muy lejano. Y es que un millón de personas pierden la vida cada año en accidentes de tráfico.

Es un hecho que la tecnología, bien empleada, ayuda a prevenir un choque (seguridad activa). El aprendizaje de los vehículos de conducción autónoma junto con la tecnología de sensores de la nueva era y los avances en informática y comunicaciones pronto verán la producción de dichos vehículos.

Muchas de esas nuevas tecnologías están diseñadas específicamente en el ámbito de la seguridad. Algunas de las últimas innovaciones que hemos encontrado son realmente emocionantes, y podrían revolucionar no solo la industria automotriz, sino también el transporte en general.

Comunicación Car-to-x (V2V)

En esencia, este sistema futuro será el más fácil de implementar, especialmente porque muchos de los coches actualmente a la venta y futuros tienen capacidades integradas de Internet.

Ya en 2013, Mercedes-Benz integró un sistema de comunicación Car-to-X, o V2V, en algunos de sus modelos, pero obviamente era una versión “en pañales”, mucho más simple de lo que podremos ver en los próximos años. Incluso hay un Consorcio formado por la propia Mercedes-Benz, BMW, Audi, GM, Honda y Volvo, que debería facilitar la implementación de un estándar global.

Esto significa que, en el futuro, independientemente de la marca que conduzcas, tu coche podrá comunicarse de forma inalámbrica con cualquier otro, e incluso con ciertas partes de la misma infraestructura. Los vehículos podrían intercambiar información sobre los límites de velocidad y las condiciones de la carretera en tiempo real.

Las posibilidades son casi infinitas una vez que la infraestructura también se adapta a la tecnología. Por ejemplo, un semáforo que está a punto de cambiar a rojo o verde podrá alertar a los vehículos que vienen en sentido contrario para incentivar la conducción preventiva.

En teoría, esto debería ayudar a reducir los accidentes y también a mejorar el flujo del tráfico. Los vehículos de emergencia podrán avisar sin usar sus sirenas en zonas concurridas, de modo que otros coches puedan salir de su camino a su debido tiempo.

La información sobre obras viales improvisadas, incidencias, atascos e incluso cambios climáticos locales puede transmitirse entre automóviles y, por lo tanto, evitarse o adaptarse a las condiciones a tiempo. Conducir en un futuro próximo será, ciertamente, menos estresante; ideal para ir de casa al trabajo y viceversa.

Coches en red con capacidades autónomas

Muy relacionado con la comunicación Car-To-X, los coches en red con capacidades autónomas, probablemente, cambiarán por completo la idea del transporte público.

En 2018, durante la 13ª edición del simposio Future Networked Car en el Salón del Automóvil de Ginebra, la agencia de las Naciones Unidas para la información y las comunicaciones señaló que un futuro sin accidentes y un transporte público completamente eficiente está a la vuelta de la esquina. Y todo gracias a la rápida evolución en términos de tecnologías de seguridad para automóviles.

De hecho, dependiendo de cómo evolucione la legislación, es posible que para 2025 ya existan los taxis autónomos, siendo empresas como Uber y Cabify las principales candidatas para su implementación.

Utilizado especialmente en las grandes ciudades, la conexión del transporte público con otros vehículos y con la infraestructura circundante reduciría la congestión y las emisiones emitidas a la atmósfera, mejorando a la vez de forma drástica la seguridad vial y aumentando la movilidad de los más mayores y/o personas con algún tipo de discapacidad.

Pantalla de visualización frontal (Head-up display) multivista

Sí, ya tenemos sistemas de visualización frontal, mejor conocidos como Head-up display (HUD) en los coches, algunos de ellos incluso en color y llenos de información útil como la velocidad actual del vehículo, flechas de navegación paso a paso o advertencias de los límites de velocidad.

A pesar de ser criticado por algunos, al menos en su forma actual, la tecnología inspirada en los aviones de combate está a punto de complicarse mucho más en unos pocos años. Normalmente, eso se traduciría en aún más distracciones para el conductor, pero este no debería ser el caso si evolucionan en el camino correcto.

Esta pantalla de visualización frontal multivista incorporará detalles como una superficie de realidad aumentada en el parabrisas, mientras que el pasajero delantero tendrá su propia vista, con cosas completamente diferentes.

En lugar de ver una pantalla en 2D que solo muestra información básica, el conductor podrá ver los nombres de las calles escritos en 3D en los edificios cercanos o en la distancia, flotando sobre el paisaje. La implementación de la realidad aumentada te permitirá incluso conducir en condiciones de visibilidad cero (niebla, lluvia o nieve).

Un ordenador recreará la mayoría de los alrededores y el HUD los proyectará en tiempo real a través del parabrisas. Si lo piensas bien, con esta tecnología –bien ejecutada se entiende– no hace falta ni desviar la vista. Este obtendrá la información necesaria de los sensores láser y de los radares de todo el vehículo, haciendo referencias cruzadas con mapas en tres dimensiones del área circundante. Suena aterrador y un poco exagerado, pero ya estamos en camino de lograrlo; echa un vistazo si no al HUD de realidad aumentada en el Mercedes-Benz Clase S (W223).

Si sientes algo de rechazo en esta idea, no te culpo de ello, pero es el futuro y ya hay gente solventando los posibles problemas. Por ejemplo, un equipo de científicos japoneses del Instituto de Ingeniería de Tokio y otro de los Laboratorios de Investigación de Denso ya han logrado importantes avances en esta área desde 2011. Su idea implica un HUD tridimensional que no necesitará de unas gafas especiales ni de que el conductor ajuste sus ojos para ver la información a través del parabrisas. Ah, y no tendrá qué experimentar dolores de cabeza y una visión borrosa.

Mejoras en el diseño y fabricación de automóviles

Si bien es admirable que los fabricantes sean los primeros en tratar de desarrollar formas de evitar que ocurran accidentes, inevitablemente, el metal se dobla.

Es por eso por lo que están buscando nuevos materiales en el diseño y fabricación, más allá del acero de alta resistencia y el aluminio empleados en la actualidad. El que atrae la mayor atención de los equipos de I + D e ingeniería es el plástico reforzado con fibra de carbono (CFRP), siendo extremadamente resistente y ligero, aunque lógicamente no llega a los mismos niveles de la fibra de carbono.

Porque la fibra de carbono pura es de lo que están hechos los monoplazas de Fórmula 1, debido a su combinación de potencia y ​​peso, pero tiene un coste prohibitivo para los mundanos coches, por lo que únicamente queda limitado a los superdeportivos, hasta que se desarrolló el CFRP, notablemente más asequible.

Como apunte, las láminas que simulan la fibra de carbono son eso, simulaciones, no es fibra real. Y eso que se ha generalizado en los últimos años en vehículos tan diversos como un Lamborghini Huracán o un BMW i3, principalmente para ahorrar peso.

Sin embargo, también es más fuerte que el acero y, en 2017, el entonces jefe de desarrollo de chasis de Mazda, Hiroyuki Matsumoto, dijo que la compañía estaba buscando formas de hacer que el CFRP fuese más barato para que pueda usarse en los vehículos convencionales.

Eso no solo significaría coches más ligeros y eficientes, sino también más fuertes y seguros si terminan siendo objeto de una colisión. Piénsalo, menos masa radica en un mejor manejo, prestaciones, consumo de combustible y gastos en el mantenimiento, pues componentes como los frenos sufren menos.

El rápido avance en investigación y desarrollo está siguiendo gradualmente una curva más pronunciada, lo que significa que será cada vez más difícil predecir cuándo se implementarán algunas de las tecnologías mencionadas a gran escala.

Lo que sí sabemos es que el mundo está cambiando rápidamente, y un área de investigación de nicho como los sistemas de seguridad automotriz podrá transformar más que nuestros hábitos de conducción, puede cambiar nuestra propia forma de entender el propio hecho de conducir.

Fuente: Drive

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