La verdad es que en nuestro país necesitamos un evento de las características de este Espíritu de Montjuïc, que sirva para que las nuevas generaciones conozcan y disfruten de los vehículos clásicos de 2 y 4 ruedas, pero no en el encorsetado recinto de un museo, sino en plena acción. Tenemos todavía mucho que aprender de lo que ocurre en Gran Bretaña, o en otros países de nuestro entorno, casi cada fin de semana, donde los circuitos o aeródromos se llenan de auténticas joyas de la automoción que son admiradas y veneradas por los asistentes (que van muchos pasos delante nuestro en cultura automovilística). Sin ir más lejos, a modo de ejemplo, no tenéis más que ver el artículo que dedicamos en su momento al Goodwood Revival 2012.

En la edición de este año del Espíritu de Montjuïc el papel de gran protagonista ha estado dividido entre dos rutilantes estrellas que han llegado a la cincuentena, nos referimos por supuesto, al Ford GT40 y al Porsche 911.

Por lo que respecta al primero de ellos se reunieron, por vez primera en España, una docena de unidades venidas de diversos países para la ocasión. Pero no sólo se pudieron admirar de cerca por parte de los aficionados, sino también seguir sus evoluciones en la pista barcelonesa. Recordemos que este modelo de Ford fue la respuesta de la firma norteamericana al incontestable dominio por parte de Ferrari en las 24 horas de Le Mans, así como a la negativa final, de “il Commendatore” Enzo Ferrari, de vender la empresa más conocida de Italia a la multinacional estadounidense, cuando ya estaban muy avanzadas las conversaciones.

Fue el recientemente desaparecido Carroll Shelby el encargado de su puesta a punto y de dirigir el equipo, logrando en el año 1.966 ganar la más famosa competición de resistencia con un Ford GT40 MK II pilotado por Bruce McLaren y Chris Amon, éxito que se repetiría en las tres ediciones siguientes.

En lo que se refiere al icónico Porsche 911, en el stand de la firma de Stuttgart, era posible admirar una unidad de cada una de las 7 generaciones que se han fabricado hasta ahora, además de que el último día del evento tuvo lugar una reunión de propietarios de la marca, llegándose a la increíble cifra de 406 unidades de Porsche 911, además de muchos otros modelos de la marca germana, que finalmente pudieron rodar todos ellos juntos en la pista catalana.

Pero no sólo se podían observar a estos dos “cincuentones”, otras marcas como “nuestra” SEAT también hizo acto de presencia en el paddock del circuito con un completo stand donde se mostraban algunos de los modelos de su extensa colección, que también estaban de cumpleaños, como las 60 velas que soplaba el 1400, el medio siglo del 1500, los 40 años del 132, el 30º aniversario del Ronda, los 20 años de la primera generación del Ibiza o, por último, los 10 años de vida del Córdoba. Todo por ello acompañado del último modelo que ha salido a la luz de la factoría de Martorell: el nuevo SEAT León SC. Entre los vehículos presentes en la exposición “SEAT Espíritu de Competición”, había desde León WTCC, hasta León Súper Copa MK1, pasando por el León Súper Copa MK2, Toledo GT, Toledo WTCC e Ibiza Trophy. Una muestra de la implicación de la marca española con el deporte del motor.

Durante los tres días de este singular evento, se han llevado a cabo todo tipo de competiciones automovilísticas sobre la pista del Circuito de Cataluña, recuerdo de aquellas que se celebraban en la añorada montaña de Montjuïc: desde Fórmula 1 clásicos, pasando por los siempre espectaculares Grupo C, los Sport Cars o los Turismos…

El rally de regularidad “Targa Catalunya, tres circuitos una pasión”, como bien indica su nombre, discurría por un recorrido que unía los tres circuitos de Gran Premio que ha tenido Cataluña a lo largo de la historia, es decir, el antiguo trazado de la montaña de Montjuïc, el autódromo de Terramar y el Circuito de Montmeló. Una auténtica delicia poder ver a estos vehículos clásicos “rugir” en tan míticas pistas. El vencedor final de la prueba fue la pareja formada por Josep y Ricard Codina (padre e hijo), pilotando un Porsche 911 SC de 1982.

También se desarrollaron numerosas actividades para todos los miembros de la familia, incluidos los más jóvenes, con diversas áreas de juegos y zonas lúdicas, u otras con fines benéficos, como la subasta del Cadillac de Ville de 1959, que durante 15 años se ha exhibido en el Hard Rock Café de Barcelona, destinándose los beneficios obtenidos a la Fundación del Hospital San Juan de Dios.

Otro de los “puntos calientes” de este largo fin de semana lo constituyó la celebración del concurso de elegancia “Arte en Movimiento” que reunía un total de 15 exclusivos modelos, pertenecientes a importantes coleccionistas privados. Entre otros destacaban dos unidades de Pegaso, un Ford GT40, varios Ferrari y dos realizaciones del prestigioso carrocero Zagato. El premio final recayó en el bellísimo Pegaso Z-102 Cabriolet Saoutchik de 1953 (similar a la unidad que hace poco se subastó por RM Auctions en Amelia Island). El resto de los galardones han correspondido a un Porsche 911 2.0 de 1965, como mejor deportivo; a un Alfa Romeo SZ de 1990, carrozado por Zagato, como mejor moderno o futuro clásico, y a un Volkswagen Beetle “Herbie” de 1966, como mejor coche popular.

Por último, no podían faltar las espectaculares exhibiciones aéreas, que se desarrollaban al mediodía de cada una de las tres jornadas, donde los aficionados podían disfrutar de las “pasadas” sobre el Circuito de Cataluña de algunos de los más bellos aviones clásicos, pertenecientes a diferentes colecciones privadas.

Ya esperamos con ansiedad la edición del próximo año.


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