Aston Martin no pasa por uno de sus mejores momentos, de eso no hay duda. A pesar de la importante inversión por parte del magnate canadiense Lawrence Stroll, todavía hay ciertas incertidumbres a nivel económico y se está estudiando el camino a seguir en los próximos años. Ahora hay una cosa que parece clara, la marca de Gaydon quiere aumentar su exclusividad y eso pasa por hacer un menor número de modelos que sean más rentables.

En palabras de Andy Palmer, CEO de la compañía, quieren convertirse en el «Ferrari británico». Con eso se refiere a que los clientes configuren sus vehículos individualmente y que esperen a su entrega. Un modelo que ya se aplica con algunos de los ejemplares de Aston Martin como el nuevo DBX y con el que pretenden eliminar stock y centrarse en los vehículos hechos a medida. De esta forma se mantendrán los estándares de calidad y se aumentará la exclusividad.

Aston Martin fabricó 5.800 vehículos a nivel mundial el pasado año 2019. Para este 2020 ya se planea producir menos ejemplares, de hecho, el cupo de pedidos para este año ya está completo. No se especificó el número de unidades que quieren trabajar, pero la llegada de los nuevos modelos de motor central, que son ediciones más limitadas ayudarán. En 2020 se espera que se entreguen las primeras unidades del Aston Martin Valkyrie y ya de cara a 2022 podría llegar el Valhalla.

Este último será el primer en utilizar el nuevo motor V6 biturbo de 3.0 litros de la marca en un sistema de propulsión híbrido que estará muy presente en el futuro. La electrificación también sigue en la cabeza de Aston Martin a pesar de haber paralizado el proyecto del Rapide E. Es de suponer que las novedades llegarán de la mano de la submarca Lagonda ya durante la segunda mitad de la década, pues la prioridad actual es acabar con el stock y centrarse en los pedidos personalizados y en el DBX.

Fuente: Autocar

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