Tengo que confesar que siento una admiración especial por este modelo de la marca del óvalo desde que siendo un joven imberbe, vi por vez primera el Ford Mustang GT 390 Fastback de 1968, pilotado por Steve McQueen, pegando saltos por las empinadas calles de San Francisco, en la película “Bullit”.

En mi fuero interno siempre he creído que alguna vez acabaría conduciendo uno de estos vehículos, siendo capaz de dejar atrás “a los malos”, gracias a sus increíbles prestaciones como a mis indudables “dotes de conducción”…  Soñar es gratis, y mis predilecciones van más por los modelos clásicos de esta saga, pero he de reconocer que estas dos preparaciones especiales realizadas por los ingenieros de la marca norteamericana no me dejan, en absoluto, impasible. Analicémoslas un poco más a fondo:

Ford Mustang Shelby GT500

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Es la estrella de la nueva gama 2013, y según declara la propia marca dispone del propulsor V8 más potente  del mundo, equipado por un vehículo de producción. El nuevo Ford Mustang Shelby GT500 es impulsado por un motor V8 de aluminio sobrealimentado, de 5.8 litros de cilindrada, desarrollando 650 caballos de potencia y más de 800 Nm de par motor, a la vez que es capaz de superar los 320 km/h de velocidad máxima.

Casi todos los componentes del tren de potencia han sido optimizados para obtener tan descomunal rendimiento, incluyendo un nuevo compresor, bloque-motor, árboles de levas, eje de transmisión en fibra de carbono o un embrague bidisco redimensionado. También se han rediseñado el intercooler y el sistema de refrigeración del motor. Tampoco podía permanecer ajeno a estas mejoras un elemento clave como es la caja de cambios manual de seis velocidades, que ha sido reforzada ante la necesidad de gestionar tan descomunal derroche de potencia.

Este es el corazón de 650 CV de la "bestia"...
Este es el corazón de 650 CV de la "bestia"...

Otras opciones han sido desarrolladas para este modelo:

Si los clientes se decantan por elegir el “Performance Package”, se incluirá la instalación de un diferencial de deslizamiento limitado tipo Torsen, que contribuirá de manera decisiva a mejorar la tracción del tren trasero.

El Launch control, o sistema de salida, permitirá al conductor ajustar el régimen del motor en función de parámetros tales como la temperatura de los neumáticos, el tipo de superficie, etc. Este sistema está integrado en la electrónica del propulsor y actúa conjuntamente con el control de tracción.

Tan importante como alcanzar o mantener una velocidad alta, es ser capaz de detener el vehículo en el menor espacio posible. Con tal fin se ha incorporado un conjunto de frenos firmados por la prestigiosa marca Brembo. Incluye nuevas pinzas de seis pistones en el tren delantero así como discos de mayor diámetro y pastillas con un compuesto más deportivo.

En un vehículo que es capaz de alcanzar tan altísimas prestaciones, el trabajo aerodinámico resulta crucial. Hay que aprovechar adecuadamente la presión del aire para generar la máxima carga aerodinámica a la vez que minimizar la resistencia y mejorar la refrigeración del motor. Tanto es así que llega a ofrecer hasta un 33% más de efectividad aerodinámica a 160 mph (257 km/h) que el modelo precedente.

Por añadidura, y como parte de los paquetes opcionales de alto rendimiento, SVT (Special Vehicle Team, la rama de Ford, responsable del desarrollo de sus vehículos más “especiales”) ha diseñado, en colaboración con Bilstein, un conjunto de amortiguadores regulables electrónicamente desde un mando en el salpicadero, con dos modos de actuación: Sport, con un menor tiempo de respuesta en su actuación y que proporciona un menor balanceo de la carrocería en conducción deportiva y redunda en menores distancias de frenado; y un modo Normal, más encaminado a que los usuarios disfruten de sus desplazamientos sin tener que acudir al dentista cada vez que conducen su Mustang.

En último lugar, para los clientes más “racing”, aparte del “Performance Package” existe lo que han dado en llamar el “Track Package”, que consiste en un radiador adicional para refrigerar el aceite del motor, otro radiador para el diferencial trasero y un tercero para la transmisión, con la finalidad de asegurar la durabilidad de los componentes en las condiciones más duras de uso, a alta velocidad.

Ford Mustang Boss 302

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El segundo vehículo preparado por SVT para la presente edición del Salón de Los Ángeles rinde un homenaje a un mito de la saga. Nada menos que al modelo homónimo, Ford Mustang Boss 302 de 1970, pilotado por Parnelli Jones y preparado por Bud Moore, que se hizo con el codiciado campeonato Trans–Am. Está pintado con la misma tonalidad amarilla de los autobuses escolares estadounidenses e incluye, además, los grafismos clásicos, con una banda central que recorre longitudinalmente el coche y, por supuesto, la decoración con “palos de hockey” en los laterales.

Al igual que ocurre en las versiones “estándar”, la parte delantera emplea un diseño más rotundo, con una parrilla más prominente, en la que destaca especialmente el splitter de la zona inferior. Aparte de las luces de xenón de rigor, podemos apreciar dos cubiertas desmontables, que albergan los faros antiniebla y que, una vez retiradas, mejoran la refrigeración cuando sus propietarios se trasladen a hacer tandas en un circuito. La parte trasera cuenta con pilotos conformados por LED, con aspecto ahumado, y unidos por un panel negro brillante donde se halla el logo del modelo.

Asientos Recaro para sujetar el cuerpo
Asientos Recaro para sujetar el cuerpo

El propulsor es un V8 de aluminio de 5 litros de cilindrada, que entrega una potencia del orden de los 444 CV a 7.400 rpm y 515 Nm de par motor a 4.500 rpm. La caja de cambios de relación cerrada dispone de seis marchas, acompañada de un embrague bidisco con un tratamiento de mayor resistencia y también de un diferencial de deslizamiento limitado tipo Torsen.

La suspensión ha sido rebajada e incluye muelles más duros y una barra estabilizadora más gruesa, para contribuir a olvidar uno de los puntos más criticados de anteriores versiones de los Mustang. Las llantas son de 19 pulgadas, calzadas con neumáticos Pirelli PZero con dimensiones 255/40ZR-19 en la parte delantera y 285/35ZR-19 en la trasera.

Por último, los frenos también han de estar a la altura, con pinzas Brembo de cuatro pistones que actúan sobre discos ventilados de 14 pulgadas en el tren delantero, mientras que en el trasero se recurre a los frenos de la versión estándar pero con un compuesto específico de las pastillas.

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