La escalada de tensión entre Japón y China continua en ascenso. Todo comenzó cuando el país nipón decidió adquirir tres de las islas del archipiélago de Senkakus, un conjunto de islotes situados frente al Mar de China. El gigante asiático consideró la compra del territorio como un movimiento hostil de su histórico enemigo y desde entonces las represalias no han hecho más que aumentar.

Las grandes firmas comerciales japonesas presentes en China, son las que están sufriendo las consecuencias, con una ola de vandalismo que está destrozando multitud de comercios por todo el país. El sector de la automoción tampoco se ha librado de este crisis diplomática y es que las firmas automotrices japonesas han visto reducidas sus ventas en China en hasta un 50%. Concretamente, Toyota ha declarado un descenso del 48,9%, Honda, 40,5%, Suzuki, 42,5%, y Nissan, con una caída del 35,3%.

El impacto negativo es tal que las firmas se han visto obligadas a corregir sus previsiones, con una descenso entorno a las 100.000 unidades para finales de este mismo año.

Las malas noticias para el sector automotriz japonés son la mejor premisa para su más directos competidores. Según Koji Endo, analista de Advanced Research Japan, “serán los fabricantes alemanas y surcoreanos los que se quedarán con la cuota de mercado de las firmas japonesas cuando éstas se vendan cada vez menos”. Esta situación es ya una realidad. Desde que comenzara la crisis diplomática, las ventas de BMW en el gigante asiático han crecido un 55% durante el mes de septiembre. Situación parecida ha experimentado Audi, con un incremento del 20% y Hyundai con un 15% más.

El Gobierno de Japón, en un intento de remediar la situación, ha solicitado a sus homólogos chinos un mayor esfuerzo para detener los ataques que se están produciendo a comercios y comerciantes japoneses.

Vía: El Economista

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