
Mucho se habla de velocidad y distracciones, pero el mal estado de las carreteras provocó casi 1.000 accidentes
Hace poco hablamos del balance de siniestralidad que hace la DGT cada año para ver la evolución de los accidentes en carretera y las víctimas mortales. Siempre se ponen los excesos de velocidad y las distracciones como principales causas de los siniestros, como los enemigos a batir por parte de las autoridades para salvar vidas. Sin embargo, poco se habla de otra epidemia silenciosa que también está afectando: el mal estado de las carreteras. Según un estudio de Dvuelta este aspecto también va ganando peso y tendría que preocupar a las autoridades.
Al parecer, el pasado 2025 se registraron un total de 1.079 accidentes con víctimas causados por el estado de conservación de las carreteras. Esta cifra representa aproximadamente el 3 % del total de siniestros registrados en las vías interurbanas, excluyendo los territorios de Cataluña y País Vasco que tienen las competencias transferidas. Más preocupante es que se sumen 1.646 víctimas entre fallecidos y heridos por una negligencia. Y la actitud con parte de la DGT tampoco está pareciendo la correcta desde algunos prismas.

A nivel oficial, se suelen camuflar estos incidentes en sus estadísticas oficiales bajo el genérico paraguas de la «velocidad inadecuada». La realidad es que los socavones, la señalización deficiente o los guardarraíles rotos suelen estar involucrados. Los informes hablan de que más de 50.000 kilómetros de carretera, alrededor del 52 % necesitarían actuaciones de mejora en un plazo inferior a cuatro años. Si ahondamos un poco más, en 34.000 kilómetros necesitarían una reconstrucción urgente en menos de un año para garantizar la seguridad de los conductores.
A estas alturas, ya se puede hablar de abandono institucional continuado ha generado un enorme déficit de conservación que ya está cercano a los 15.000 millones de euros. Incluso el Ministerio de Transportes reconoció que las inversiones gubernamentales no habían alcanzado los niveles necesarios para mantener el asfalto en condiciones óptimas. Hay una partida de 1.629 millones de euros para renovar 5.000 kilómetros entre 2027 y 2031, pero los plazos resultan inaceptables. Más indignante es aún cuando se pone en la balanza la contribución de los usuarios.

Durante el año 2024, los impuestos vinculados directamente a los turismos aportaron nada menos que 39.838 millones de euros al Estado. Ante este desequilibrio, no queda otra que exigir transparencia y resultados. No es aceptable que el mal estado de las carreteras siga causando accidentes y que no se haga nada al respecto. Menos aún cuando hay medios de sobra para hacerlo...
Fuente: Dvuelta vía Europa Press
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