El escándalo Dieselgate de Volkswagen en 2015 hizo grandes estragos en la concepción que se tenía del motor de combustión interna, especialmente en los de ciclo diésel. Eso ha hecho que casi todos los fabricantes hayan apostado fuertemente por la electrificación en los últimos años, dejando cada vez más en un segundo plano a las mecánicas térmicas. Paulatinamente, la oferta de gasóleo es más reducida en la gama de las compañías, y el último que ha decidido eliminarla ha sido el Mazda 6.

Ningún coche que llegue a los concesionarios europeos a partir de este mes vendrá equipado con el bloque turbodiésel 2.2 SkyActiv-D de la marca, disponible bien con 150 o 184 CV. Eso deja la gama tan solo disponible el propulsor de gasolina de 2.0 litros y 145 CV y el 2.5 de 194 CV, los dos de cuatro cilindros y de aspiración atmosférica.

Según Autocar, la unidad diésel de 2.2 litros de Mazda requeriría un rediseño para cumplir con los estrictos estándares de emisiones de la Unión Europea, una inversión no se compensaría con el volumen de ventas previsto.

Pero, aunque el Mazda 6 vaya a perder su mecánica diésel, aún se puede comprar su alternativa SUV, el CX-5, con el mismo bloque, aunque no está claro por cuánto tiempo más; el CX-5 sigue siendo el único modelo en la gama de Mazda en Europa disponible con un motor turbodiésel después de que la última generación del 3 hiciera su debut con la unidad SkyActiv-X, el cual se supone que ofrece el atractivo de manejar un motor de gasolina con la economía que ofrece un diésel.

Sin embargo, Estados Unidos es diferente de Europa en términos de regulaciones de emisiones. El motor SkyActiv-D 2.2 estaba originalmente programado para llegar en 2013 a todas las partes del mundo, pero al otro lado del charco llega en 2020, puesto que ha completado la certificación estadounidense en materia de contaminación junto con el crossover CX-5. Con los sedanes que continúan perdiendo participación en el mercado y una industria que en general anda en terreno inestable es exactamente el momento equivocado para apostar por un Mazda 6 diésel.

En cuanto a los vehículos eléctricos, Mazda ha sido extrañamente reacia a la electrificación hasta este año, cuando anunció el crossover eléctrico MX-30 con la adición de un motor rotativo de a modo de extensor de autonomía, y que ya hemos podido probar.

Fuente: Autocar

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