Tras la integración de Opel en PSA, las dudas empezaron a surgir. No quedaba claro el papel que jugaría la planta de Figueruelas (Zaragoza) o la importancia que tendría en el grupo. Tras estudiar el caso, PSA se reunió con los sindicatos para llegar a un acuerdo y firmar un nuevo convenio. Las condiciones fueron duras, pero fueron ratificadas por tres de los cinco sindicatos (UGT, CCOO y ACUMAGME) y posteriormente se sometió al voto de los trabajadores.

De los 5.389 trabajadores (en diciembre de 2017) se recogieron un total de 4.959 votos. Los resultados han sido 2.827 votos a favor, 2.008 votos en contra y 54 en blanco. De esta forma bastante reñida, con una diferencia de 800 votos, queda ratificado el preacuerdo y se acepta el nuevo convenio. El objetivo sigue siendo que Opel se convierta en una marca rentable para el año 2020, como ya quedaba recogido en el plan estratégico ‘PACE!’.

Esta noticia puede ser leída de dos formas diferentes. Por un lado está la parte positiva, porque se asegura la actividad hasta el año 2022 (hasta cuando el convenio estará vigente) y se mantendrán todos los modelos que se fabrican allí. El más importante es el Opel Corsa, del que se hicieron 196.424 unidades el año pasado. Le siguen el Opel Mokka X (68.172 unidades), el Opel Crossland X (62.885 desde abril) y el Citroën C3 Aircross (37.034 unidades desde agosto); mientras que el Opel Meriva ya se despidió.

La otra lectura que tiene la noticia y, por la que ha habido muchos votos en contra, son las nuevas condiciones de los trabajadores. Han tenido que aceptar algunos aspectos como moderación salarial (congelación salarial en 2018 con incremento del 50% del IPC en 2019 y 2020 y un 60% en 2021 y 2022), retribución variable vinculado a indicadores de desempeño, aumento del tiempo de trabajo, adaptación de prácticas de trabajo laborales y flexibilidad para responder a las variables condiciones de mercado y compromiso de rejuvenecimiento de la plantilla.

Fuente – PSA / El Mundo

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta