A finales del año pasado realizábamos un exhaustivo análisis de la situación de la industria automovilística en Europa en estos momentos de crisis. En él veíamos cómo durante la época de bonanza unas marcas habían apostado por contener sus gastos y otras por aumentar las inversiones para mejorar fábricas  desarrollar nuevos modelos. Ese es el caso de PSA Peugeot Citroën, que ahora, con las ventas de coches en Europa en caída libre, se encuentran sin liquidez.

Hace tiempo que el grupo francés anda revolucionado. Su rama financiera, PSA Finance, fue rescatada (ayudas estatales que criticaron mucho otros grupos automovilisticos). Las pérdidas en 2012 alcanzaron los 576 millones de euros, (aunque vendió su participación en el grupo financiero BNP Paribas por 177 millones de euros, su rama logística GEFCO y la compañía de alquiler de coches Citer). De poco sirvió el plan proteccionista del gobierno francés para defender su industria.

Esa apremiante necesidad de dinero hizo que PSA alcanzase en marzo de 2012 un acuerdo con General Motors por el que GM adquirió el 7 % de PSA. Ambo grupos colaborarían en el desarrollo de nuevos modelos: PSA también anunciaba hace bien poco una nueva política de productos, diferenciando más los modelos de Peugeot y Citroën.

Ahora parece que General Motors no quiere seguir metiendo dinero en un pozo sin fondo. Hace unos días aseguraban, según Reuters, que no invertirían más en PSA Peugeot Citroën mientras que no se ordenase el grupo francés. Y parece que la familia Peugeot, fundadora del grupo y que lo controla desde el Siglo XIX, podría vender sus participaciones a General Motors.

Parece ser que PSA se quedará sin liquidez a finales de este año. Al no poder contar con la ayuda de entidades financieras, la familia Peugeot, porpietaria en la actualidad del 25,4% del grupo y del 38,1% de los votos, tendría que “tirar” de la ayuda de su socio GM, que tomaría el control de facto de Peugeot y Citroën. Según una fuente cercana a la familia Peugeot, ya tienen asumido que perderán el control. General Motors estaría dispuesto a inyectar más dinero siempre y cuando tenga el control para racionalizar la producción.

¿QUé podría suponer esto? En la cabeza de todo el mundo está integrar la producción con Opel, lo que supondría el cierre de fábricas en Francia, donde el grupo da trabajo a más de 77.000 personas. ¿Permitirá el Gobierno de Hollande una reducción drástica de la capacidad industrial del país? Estaremos atentos acómo se desarrollan los acontecimientos en los próximos meses.

Fuente: Reuters
Vía: Autocar

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