La situación de la industria automotriz es complicada, pues la crisis desatada por el coronavirus ha puesto en jaque a la mayoría de fabricantes. Aunque las fábricas ya están retomando su actividad y los concesionarios abriendo sus puertas, todavía hay muchas dudas, pues los resultados de este año estarán muy por debajo de las previsiones iniciales. Incluso los grandes como Renault corren peligro, a juzgar por unas declaraciones recientes.

El ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, llegó a decir que la marca «podría desaparecer». Admitía que los grandes constructores industriales también corren peligro por la gravedad de la situación. Desde hace unas semanas se viene hablando del posible cierre de algunas fábricas de Renault y también de la reducción de su gama, eliminando algunos modelos. Aunque por otro lado, el ministro también afirmaba que la marca «va a recuperarse«.

Que el político tenga tanto que decir sobre Renault es porque el estado francés tiene un 15 % de las acciones de la marca. Además, la Unión Europea ha aprobado un préstamo de 5.000 millones de euros respaldado por el gobierno francés para hacer frente a la caída de la demanda y a la reducción de liquidez que experimentado Renault. Parece que el acuerdo no ha sido firmado todavía porque se están revisando las condiciones, pero sería la clave para que la marca del rombo saliera adelante.

Las instalaciones de Renault que estarían en peligro serían la de Dieppe (donde producen los Alpine) y las de repuestos de Choisy-le-Roi y Fonderie. También se habla de la de motor de Bretagne o de la transmisiones de Morbihan. En cuenta a la planta de Flins, una de las más importantes, no se habla de un cierre pero sí de una reconversión. Los modelos que estarían en la cuerda floja serían los monovolúmenes Renault Espace y Renault Scenic, la berlina Renault Talisman y el SUV Renault Koleos.

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