En los últimos años, los cambios automáticos han ido ganando popularidad y cada vez es más habitual verlo montado en vehículos de todo tipo. En Volkswagen la protagonista es la transmisión DSG, que ha ido siendo mejorada y en la actualidad tiene mucha importancia en la marca alemana. Va montada en el 40 % de los Volkswagen Golf (50 % en el Sportsvan), en el 30 % de los Volkswagen Polo, hasta el 70 % en los Volkswagen Passat y su tasa llega hasta el 90 % en el Tiguan Allspace.

Pero para llegar a esa notoriedad ha hecho falta tiempo y desarrollo. Si nos remontamos a sus orígenes vemos que la caja de cambios de doble embrague DSG apareció hace justamente 15 años. En Volkswagen venían utilizando una transmisión de convertidor de par que era más lenta, imprecisa y cara. Tras aparecer por primera vez en el Volkswagen Golf R32 (MK4) en 2003, fue extendiéndose por el resto de modelos y marcas del Grupo Volkswagen hasta llegar a lo que es hoy.

Eligieron la variante más potente del Golf para demostrar que el cambio DSG también podía ser deportivo. Iba ligado al motor V6 de 3.2 litros con 241 CV y 320 Nm de par que pasaban a las cuatro ruedas a través de la tracción 4Motion. Una de las ventajas que tenía es que también se podía utilizar en modo secuencial a través de las levas en el volante y de esta forma conseguir unas sensaciones más similares a las de un cambio manual.

A partir de este deportivo, la transmisión DSG se fue expandiendo en la quinta generación del Golf con motores más convencionales y repitiendo en el Golf R32. Y así hasta llegar a comercializar más de 26 de millones de vehículos con este cambio hasta la fecha. Parece que esta cifra no hará más que incrementarse con la llegada de los híbridos enchufables. Actualmente Volkswagen tiene diferentes variantes de la caja DSG con seis y siete relaciones en función del par que pueden soportar o de si integran un motor eléctrico.

Fuente: Volkswagen

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