La situación de SEAT parece estar en el aire debido la inestabilidad política en el país. Tras haber sido aplicado el artículo 155 y con unas elecciones fijadas para el próximo 21 de diciembre, Carles Puigdemont mostró su interés en hacer una consulta para comprobar si los catalanes querrían permanecer en el Unión Europea o no. Este hecho es el que ha provocado que el fabricante se vuelva a plantear su domicilio.

El Grupo Volkswagen ya había dado libertad a SEAT para decidir y su presidente, Luca de Meo, había declarado que seguiría en Cataluña pero que “la estabilidad política, la seguridad jurídica y la permanencia en la Unión Europea son imprescindibles”. Por ello, ahora SEAT advierte que si hay un nuevo referéndum de secesión podría abandonar todas sus instalaciones en la región, incluida su fábrica de Martorell.

Hay que tener en cuenta que alrededor del 95% de los coches producidos en Martorell van a parar a los mercados europeo y español. Desde la marca temen que si Cataluña sale de la Unión Europea podría quedar sometida a ciertos aranceles que impedirían mantener los precios del producto en los diferentes mercados. Sería un duro golpe para la industria automotriz española, ya que SEAT cuenta con más de 14.500 trabajadores, la mayoría en la provincia de Barcelona.

En la planta de Martorell se producen modelos como el los SEAT Ibiza, León o Arona; así como el Q3 de Audi (el año que viene se cambiará por el A1). De cerrar esta fábrica, la producción de estos modelos se trasladaría a otros centros europeos del Grupo Volkswagen. Otro de los contratiempos por la crisis política ha sido el retraso del anuncio del nombre del nuevo SUV, que tenía como finalistas a Tarraco, Ávila, Aranda y Alborán. Parece que todavía habrá que esperar para ver como se resuelve esta situación.

Fuente – El Mundo