Los SUV llevan entre nosotros mucho tiempo, más del que creemos. Su popularidad ha vivido un auge exponencial en los últimos años, y cada vez son más los fabricantes automotrices que focalizan sus esfuerzos en el desarrollo de nuevos modelos todocamino. ¿Qué marca no tiene ahora un SUV en su gama? Especialmente tras el nacimiento del Nissan Qashqai en 2008, aunque SEAT no tuvo ninguno hasta 2016… ¿o no?

Desde el aterrizaje del Ateca, la firma barcelonesa no ha hecho más que aumentar su oferta SUV, con un modelo en cada segmento: el Arona en el escalón de acceso, el Ateca en el intermedio y, como opción a disponer siete plazas, el Tarraco. Y la estrategia no ha funcionado mal para SEAT, pues según datos a fecha de 1 de diciembre de 2019, se habían adjudicado 23.416 unidades de Arona frente a las 22.523 del Ibiza, todo un best seller en nuestro país.

Actualmente, el segmento de los SUV representa más del 40% de las ventas de SEAT en Europa. Pero la semilla crossover de SEAT data de mucho más atrás en el tiempo. Desde hace más de tres décadas, diversos prototipos se han construido en el camino hacia los SUV de la actualidad. Éste es un repaso a los antecesores que inspiraron a los SUV de SEAT que circulan hoy por nuestras carreteras.

SEAT Marbella Playa Concept (1991)

En 1991, Nirvana publicaba Smells like teen spirit. En ese mismo año, SEAT presentaba en el Salón del Automóvil de Frankfurt el Marbella Playa Concept, un atrevido ejercicio de diseño con forma de pick-up en una línea similar al Skoda Felicia Fun, ideado para disfrutar del tiempo libre en la naturaleza sin tener por qué pasar desapercibido. Con mayor altura y una parrilla diferente respecto al Marbella, contaba con un motor de 40 CV y un aspecto de 4×4.

“Hay que destacar sus colores, frescos y juveniles, además del valor de los antiniebla redondos del frontal”, explica Xavier Villanueva, diseñador de exteriores de la marca. Además de la evidente conversión, también presentaba un frontal rediseñado, mientras que el salpicadero se podía considerar un alarde a expresividad frente a cualquier otro Marbella. Incluso tenía soluciones muy curiosas en la zona posterior, como unos asientos y unas mesitas plegables.

Ahora custodiado por SEAT en la Nave A122 de Martorell, el Mabella Playa Concept no llegó nunca a la línea de producción, pero anteriormente se comercializaron otros vehículos de características similares. En 1982 se comercializó el Panda Montaña, de aspecto campero y mejor preparado para aventurarse fuera del asfalto. Apenas se fabricaron 2.000 ejemplares de esta versión. Tras esta, aterrizó el Panda Terra, básicamente una pick-up con techo de lona.

SEAT Salsa Emoción (2000)

Corría el año 2000 cuando SEAT preparaba un concept car para el Salón del Automóvil de París como celebración del 25 aniversario de su Centro Técnico. Ese mismo año, el nadador australiano Ian Thorpe se colgaba cinco medallas en los Juegos Olímpicos de Sidney. El Salsa Emoción presentaba una postura más elevada respecto al suelo (hasta 310 mm en el modo off road), además de mostrar algunas de las líneas maestras que definirían los futuros modelos.

“En él aparecen por primera vez las líneas de tensión laterales, que evolucionarán en el IBx, más parecidos a las del SEAT Arona”, apuntó su diseñador, Walter da Silva. Bajo su capó se escondía un motor de gasolina de 250 CV le permitía afrontar los distintos retos de cada terreno. De hecho, la versatilidad de los crossovers actuales ya estaba presente en el SEAT Salsa Emoción, que contaba con tres modos de conducción en un sistema llamado “Multi Driving Concept”.

SEAT Tribu (2007)

El SEAT Tribu se presentó el mismo año en que Steve Jobs lanzó el primer iPhone (2007). La presentación tuvo lugar en el Salón de Ginebra y, por primera vez, veríamos en este prototipo todos los rasgos que actualmente caracterizan los SUV: estilo todoterreno, notable elevación respecto al suelo y aspecto compacto, aunque las carrocerías de tres puertas ya han dejado de ser populares. De hecho, destacan por su ausencia en cualquiera de los segmentos.

Al igual que el Salsa Emoción, el Tribu también disponía de tres modos de conducción (Urban, Sport y Freerun) y empezaba a combinar fuertemente el carácter urbano con esencia 4×4. “Podemos ver ahora en el Ateca los pasos de rueda en forma más cuadrada y los gráficos triangulares unidos en la iluminación trasera marcaron un estilo que inspiró al SEAT Tarraco”, manifestó Villanueva en comparación con los modelos llegados una década después.

SEAT Altea Freetrack (2007)

Junto con el Tribu, SEAT trajo consigo ese mismo año otro prototipo, el Altea Freetrack. Este mostraba la culminación de la “conducción multipropósito” y, de hecho, fue el único de todos los vehículos conceptuales presentados hasta la fecha de la casa española que llegó a producción. El concept car mostrado en la cita suiza presentaba un aspecto más rudo que la versión final, al igual que un habitáculo, aparentemente, mejor terminado.

El SEAT Altea Freetrack era, básicamente, un Altea XL con protecciones de plástico negro en pasos de rueda y unos paragolpes también de este material. La altura respecto al suelo era de 40 mm adicionales y llantas eran de diseño específico con neumáticos de mayor perfil. Aunque se podía equipar con un sistema de tracción integral y propulsores de hasta 200 CV (170 CV en las versiones diésel), sus pretensiones no eran muchas fuera del asfalto.

SEAT IBx (2011)

A principios de 2011, SEAT presentaba en el Salón del Automóvil de Ginebra el IBx, que daba continuidad a la arquitectura del Tribu, pero con líneas más marcadas. También fue el momento del nacimiento de una aplicación móvil, Instagram, ahora con más de mil millones de usuarios. Algunos detalles que destacan por haberse trasladado al Arona y Ateca son el frontal alto, el habitáculo compacto, las nervaduras de la carrocería y los faros de mirada asertiva.

Además de adelantar el diseño del Ateca, el SEAT IBx también incluyó características tecnológicas vanguardistas para la época, como iluminación Full LED y un motor híbrido eléctrico. A través de un bloque 2.0 TDI, anunciaba 163 CV, 70 g/km de CO2 y un consumo de 2,9 l/100 km con una autonomía eléctrica de 45 kilómetros. Sus baterías prometían tan solo 25 minutos en puerto de carga rápida para llenarse completamente.

SEAT 20V20 (2015)

La digitalización cada vez tiene más relevancia en el sector de la automoión, y SEAT ya apuntaba maneras en su último prototipo. Antes de lanzar su primer todocamino de producción, la marca presentó otra vez en Ginebra el SEAT 20v20, un vehículo con un diseño deportivo estilo coupé y una marcada personalidad SUV. Algo así como el Skoda Kamiq GT del que disfruta el mercado chino o el Renault Arkana dentro del segmento generalista.

Sin embargo, la firma quiso ir más allá e incluyó una de las características principales de los coches actuales: la conectividad. El centro de infoentetenimiento se bautizó como “Personal Drive”, un dispositivo táctil en forma de moneda que funcionaba como sistema de navegación móvil y como control remoto para activar la climatización del coche. “Era como llevar el corazón del coche en tu bolsillo”, menciona Villanueva.

SEAT León Cross Sport (2015)

El SEAT León Cross Sport se presentaba en Frankfurt en 2015 como el SUV más pequeño y la versión más aventurera del popular compacto nacional. Aunque también era la alternativa más deportiva, pues empleaba la base del Cupra y elevaba su suspensión en 41 mm. En el vano se alojaba un tetracilíndrico 2.0 TSI de 300 CV con tracción a las cuatro ruedas y caja de cambios automática DSG.

Fuente: SEAT
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