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Toyota Corolla Hydrogen Race Car 2
Luis Blázquez

Si el hidrógeno no salva a los coches de calle, ¿lo hará con los de carreras?

Días atrás, trajimos un documento editorial explicando por qué usar hidrógeno como sustituto de la gasolina y el diéselen un motor de combustión internano es la alternativa más eficiente. La energía necesaria para transformar el hidrógeno en combustible, y la que este proporciona en un motor de pistones y bielas, no compensa su uso en turismos o vehículos pesados. Pero, ¿y si sirviesen como salvación para los coches de carreras?

Como entusiastas del motor, no nos tomamos la revolución eléctrica con el mismo entusiasmo que los defensores de un futuro de movilidad silenciosa. Pero parece que los hechos científicos y la evidencia sobre la combustión interna en general, y sus efectos sobre el cambio climático global, parecen fallar a favor de estos últimos. Sin embargo, teniendo en cuenta los aspectos básicos de la tecnología de los vehículos de pila de combustible, es importante recordar esto: hay mundo más allá de los vehículos de turismo comunes y corrientes.

Eso cambia un poco las tornas. En el contexto de un coche de pasajeros, hay una gran cantidad de requisitos exigidos por los gobiernos de todo el mundo que todos los coches de producción deben cumplir. Ya sea con un motor de combustión interna, un vehículo eléctrico, una pila de combustible de hidrógeno o cualquiera que sea el caso, hay normas que han de cumplir. Dado que algunos países –como Europa– implementan límites estrictos de ruido en sus vehículos de pasajeros, no producir ningún tipo de ruido es solo un punto a tener en cuenta.

La sostenibilidad ambiental a largo plazo de un turismo es otra cosa difícil de enfrentar desde este punto de vista. Especialmente cuando la fuente de hidrógeno para combustible a menudo se genera a partir del refinamiento petroquímico en primer lugar. Bueno, fanáticos del motor de combustión interna, estos dos molestos trámites burocráticos no se encuentran en ninguna parte en las carreras. En el espectáculo que son las carreras de coches y de motos, un conjunto completamente diferente de parámetros y reglas juzgará si tienen éxito.

Los niveles de ruido no son realmente una preocupación cuando se trata de una gran carrera; o sí, si es demasiado escaso, como pasó en la Fórmula 1 en su cambio hacia la era híbrida en el 2014. El sonido es una de los motivos esenciales que más agradan al entusiasta, de hecho. Por supuesto, las carreras de vehículos eléctricos existen y seguirán creciendo, pero no es la misma atracción sin motores rugientes. Aquí es donde Toyota y Yamaha, como mínimo, están un poco por delante de la curva con sus propulsores de combustión de hidrógeno.

En su día ya vimos que no era nada nuevo. BMW estaba jugando con la idea desde finales de la década de los 80. Pero el motor V8 de 5.0 litros que formó la base de la empresa conjunta más reciente de Yamaha y Toyota es un salto generacional en la tecnología: 450 CV a 6.800 rpm y 540 Nm a 3.600 rpm se pueden lograr en esta alternativa ligeramente verde de un motor V8 con todas las de la ley. Toyota ahora tiene un repertorio bastante considerable en su prototipo de investigación de hidrógeno, desde el ocho cilindros hasta el tricilíndrico del GR Yaris.

Eso demuestra que hay al menos un cierto nivel de escalabilidad en la tecnología. Ahora bien, no hay forma de que los motores de carreras de combustión de hidrógeno generen ganancias equivalentes a los vehículos eléctricos y turismos de pila de combustible más fiables. Nuestro punto es: utilizar hidrógeno en un motor térmico es una idea torpe en el servicio de coches de calle. Pero eso no significa que la tecnología sea completamente inútil. Llegará un día en que la gasolina necesaria para las competiciones de motor se acabe para siempre.

Cuando llegue ese día, el espectáculo auditivo y visual de una buena carrera no desaparecerá de la faz del globo si el hidrógeno o los combustibles sintéticos llegan al mundo de las carreras para quedarse. Había quienes declaraban que la Fórmula E desbancaría a la Fórmula 1 como la categoría reina de la automoción. Y se ha visto que no, y que no parece que vaya a ocurrir en muchos años. El sonido es de vital importancia en la emoción de vivir una carrera, es la percepción auditiva de la velocidad, y no hay zumbido que pueda sustituirlo.

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