En ocasiones merece la pena echar un vistazo al pasado para resolver problemas en el presente. Este es el caso de un coche de Woods Motor Vehicle Company, un fabricante de automóviles (que desapareció a finales de la I Guerra Mundial) que en 1914 tenía un modelo, el Woods Interurban, que combinaba dos motores, uno eléctrico y uno de gasolina.

No se trató del primer coche híbrido de la historia, ya que ese m´erito corresponde al Lohner-Porsche Electromobile, pero tenía un innovador sistema de intercambio de motorizaciones que lo convertían de coche eléctrico… a un coche de gasolina cuando era necesario realizar un viaje largo

Fue un sonoro fracaso comercial, pero el sistema tenía su miga. Su motor eléctrico podía ser cambiado por un motor bicilíndrico de gasolina, ¡en apenas 15 minutos! Impresionante para la época. Sólo hay una fotografía del  Woods Interurban, que muestra un coche con una especie de gran capucha extraíble. Parece que el radiador iba montado detrás del motor, para que la sustitución del propulsor fuese más sencilla.

En 1914, la logística necesaria para contar con un motor extra y cambiarlo debía ser harto complicada. En Jalopnik, donde hemos encontrado esta historia, se preguntan si, casi 100 años después, con la tecnología actual, podría llevarse a cabo. Hoy, en 2013, los problemas de los coche eléctricos son muy parecidos. La gente sigue desconfiando de su escasa autonomía y, pese a que la tecnología de baterías ha mejorado mucho (y más que lo hará), los coches siguen montando baterías pesadas que apenas los mueven unos 200 km en el mejro de los casos. Las soluciones por la que se opta actualmente son tres:

Otras opciones de futuro pasan por subir los coches a trenes para cubrir largas distancias, pero ningún fabricante, que sepamos, se plantea algo similar al Woods Interurban de 1914, de intercambiar motores con transmisiones separadas, intercambiables. No haría falta unas baterías enormes (con unos 100 km de autonmía sería suficiente) y cambiarlas por un motor de gasolina cuando se fuese a recorrer mayores distancias.

Desde Jalopnik proponen que el conjunto frontal entero fuese intercambiable, incluido el subchasis delantero, con ruedas, suspensiones y, por supuesto, el motor de gasolina (con depósito) o un motor eléctrico (con batería). Este sería el esquema:

Para que esto fuese viable, el cambio de motor debería ser rápido, sin manchas, en unos cinco minutos. ¿Y qué infraestructura sería necesaria? Proponen una especie de plaza de aparcamiento donde realizar esta acción. El sistema indicaría al conductor que ya se puede realizar el intercambio y podría entonces desenchufar las conexiones eléctricas. Entonces (robots o humanos), realizarían el intercambio. Soltarían el parachoques y cambiarían el paquete grupo motriz /fuente de energía.

Lo mejor de esta propuesta es que resuelve el problema de las capacidades de la batería de un plumazo, sin desechar combustibles tradicionales (gasolina, diésel, biocombustibles, gas…) para los viajes en los que son realmente eficaces. Que el diseño de los coches fuese independiente del combustible determinaría la mejor opción para mover el coche,  en lugar de tratar de incluir una solución para todo.

Con la compra de un coche así podría establecerse un contrato con el que se incluyese los cambios del tren motriz en cualquier centro de servicio autorizado.Te mueves normalmente con el motor eléctrico y, antes de un viaje, pasas a que te instalen el motor de combustión (de igual forma que actualmente pasas una revisión).

Vemos difícil que algo asi llegue a imponerse. Pero si hace 99 años se intentó…  ¿por qué no ahora?

Fuente: Jalopnik

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