
Mazda CX-6e, a prueba: el SUV eléctrico que da más de lo que esperas por menos de lo que imaginas
Toca viaje esta vez. A Puebla de la Sierra, el pueblo más remoto de la Comunidad de Madrid. Estamos a 18 kilómetros del punto habitado más cercano, rodeados de robles, pinos y jaras. La elección no es casual, ya que la carretera que conduce hasta aquí es ideal para probar coches como el protagonista de hoy, el Mazda CX-6e.
Se trata de un SUV eléctrico que es en sí mismo una unión de culturas: porque la marca japonesa se ha apoyado en Changan, su aliado chino desde hace casi dos décadas, para la fabricación y de su centro técnico en Europa para la puesta a punto. ¿Te parece un buen maridaje? Pues vamos a comprobarlo.

Hay dos cosas claras. Uno: pocos lugares me parecen mejores para analizar a fondo este coche que parece la ONU que la Sierra del Rincón, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Dos: tiene un precio a la venta desde 42.990 euros (37.615 € con campañas y ayudas aplicables) que, te adelanto, es inferior al de casi todos sus rivales directos.
Recuerda que puedes encontrar ofertas del Mazda CX-6e en nuestra sección de coches nuevos, publicadas por concesionarios oficiales de la marca en toda España, así como herramientas para financiar el coche y poder pagarlo más cómodamente mes a mes. Pero antes, conozcamos todos los detalles del coche y más vínculos extraordinarios entre Japón y este pequeño pueblo madrileño que harán que te vuele la cabeza:
Exterior
¿Has visto el anuncio del Mazda CX-6e? Dentro vídeo:
Cuando vi a ese chico japonés admirando una escultura no pude dejar de pensar en traer este coche Puebla de la Sierra. Y es que presume de ser el pueblo con más obras de arte por habitante. Hay más de 100 esculturas al aire libre repartidas por un recorrido fabuloso llamado El Valle de los Sueños. Esto es algo que conoce mucha gente, porque hay esculturas muy visibles, que te reciben al llegar a ambos lados de la carretera.
Lo que menos gente sabe es que muchas de esas esculturas son de artistas japoneses, ya que Puebla de la Sierra está hermanada con Osaka y tiene fuertes vínculos con Reijinsha, una entidad artística que busca servir de puente entre la sociedad y el arte.

Mazda siempre ha hecho del diseño una de sus señas de identidad, siendo de las pocas marcas que todavía modelan la arcilla a mano hasta combinar movimiento y equilibrio cobran con naturalidad.
Ese trabajo artesano y cuidado también se lleva a cabo en los coches eléctricos. El Mazda CX-6e es posiblemente la interpretación más artística del lenguaje de diseño Kodo –Alma del Movimiento– de la firma de Hiroshima. Y eso se nota en cada curva.

La parrilla en forma de ala es reconocible al instante, pero ahora tiene un plus: secuencias de iluminación específicas que producen un efecto visual tridimensional cuando bloqueas o desbloqueas las puertas, o cuando cargas la batería. Es como si el coche te saludara.
Hay más novedades, como las tomas de aire aerodinámicas del frontal, que casi permiten visualizar el flujo del aire a través de la parrilla y sobre el capó. No son decorativas: forman parte de un trabajo de aerodinámica que se completa con conductos de aire en los pilares D con efecto flotante. El coeficiente aerodinámico se queda en 0,29, una cifra extraordinaria para un SUV con 2,62 metros cuadrados de superficie frontal. Obviamente, ayuda a conseguir un coche eficiente.

Contamos con manillas enrasadas y en el acabado Takumi Plus retrovisores digitales, todo para maximizar la aerodinámica. Y ventanillas sin marco, un detalle muy deportivo. Ninguno de estos detalles, rompe las proporciones atléticas y silueta elegante característica de los Mazda, y eso que el CX-6e es un coche más grande de lo que puede parecer a simple vista.
Mide 4,85 metros de longitud, es todavía mayor que un CX-60. De esa cifra, 2,90 corresponden a la distancia entre ejes, con voladizos cortos que disimulan el tamaño real. Otras cotas son los 1.935 mm de ancho –sin contar los espejos– y los 1.620 mm de alto.

Se ofrecen llantas de 19 y 21 pulgadas en función del nivel de equipamiento, bajo pasos de rueda muy marcados. Me encantaron las líneas de hombros poderosas y el volumen de los laterales, pensados para atrapar y reflejar la luz. Logra transmitir movimiento incluso parado. Ya en la zaga, los grupos ópticos traseros son estilizados, con un diseño que se integra perfectamente en la línea del coche.
Interior
¿Qué encontramos en el habitáculo del Mazda CX-6e? Pues se fundamenta en el Ma, un concepto estético japonés que da importancia al espacio vacío entre los objetos. Se inspira en las casas japonesas para transmitir serenidad y amplitud.

Esta idea de Ma ya la conocíamos del Mazda 6e y en el Mazda CX-5. Y sí, reduce botones y mandos, pensando en que te sientas en calma. Eso nos lleva a esta pantalla de 26 pulgadas con formato ultrapanorámico. Arranca del centro del salpicadero y se extiende hasta la zona del acompañante.
La información se divide por la mitad en dos secciones de formato 16:9.Tiene resolución 5K, una densidad de 201 píxeles por pulgada y un procesador MediaTek MT8676 de 4 nanómetros. ¿Traducción? Va muy fluida.

Sí, integra muchas funciones, lo que muchos pensáis que va en contra de la antigua filosofía de Mazda de no soltar las manos del volante o desviar la vista de la carretera, sobre todo cuando se ha decidido prescindir del cuadro de instrumentos. Eso se solventa con un Head-Up display, de serie, que proyecta la información esencial en el salpicadero. También con un reconocimiento por voz con el que puedes por ejemplo varias la temperatura con el comando “Hey Mazda”. Si todo esto no es suficiente, tienes un control por gestos que puedes configurar a tu gusto. Mazda ha buscado que la tecnología entienda a la persona, no al revés.

El ambiente es agradable gracias a que se han usado materiales de buena calidad: cuero artificial, detalles en tono plateado semimate y un acabado brillante en la cubierta de la consola central. Se combinan materiales y texturas para lograr lo que llaman Kaicho, que significa armonía.
También está el Komorebi, que es la palabra japonesa que describe la luz del sol filtrándose entre las hojas de los árboles. Para ello está un techo panorámico de 1,05 metros cuadrados, tratado para reducir la entrada de radiación ultravioleta y con cortinilla física para reducir y toda la iluminación del habitáculo, de manera indirecta.
La posición de conducción me ha gustado. Es similar a la del Mazda 6e, con las piernas bastante estiradas para tratarse de un SUV. Tenemos asientos muy amplios, de mullido confortable, calefactados y ventilados de serie y regulaciones eléctricas para lograr la postura ideal, combinándola con las regulaciones en profundidad y altura del volante.

El volante está ligeramente achatado en la base y cuenta con algunos botones para el control de crucero adaptativo y sistema multimedia. No son físicos, pero dan una respuesta al tocarlos, sabes perfectamente cuándo los has accionado.
Apenas hay dos mandos satélite para intermitentes y limpiaparabrisas, por un lado, y el selector del cambio por otro. Eso nos deja con una consola muy despejada que, eso sí, separa claramente el puesto del conductor del acompañante. Es la zona práctica, con zona de carga inalámbrica para el móvil, reposabebidas o un amplísimo cofre central bajo el reposabrazos que está a la misma altura exactamente del de la puerta. En la zona inferior tenemos otra zona de almacenaje abierta, con tomas USB y USB-C.

Ya en las plazas traseras, nos encontramos con un espacio para las piernas muy amplio y también para la cabeza. Los adultos altos, de hasta 1,85, no tendrán problemas, que no te engañe la silueta de coupé ni el techo de cristal. Hay también bastante anchura y el ocupante de la plaza central no tendrá que lidiar con un túnel de transmisión. Eso sí, su butaca no es tan cómoda y el respaldo es todo él un reposabrazos con reposabebidas.
La banqueta va algo más pegada al suelo que en un CX-5 pero no he tenido aquí esa sensación de llevar las piernas muy al aire, en parte porque se pueden meter bien los pies por debajo del asiento delantero. En el respaldo nos encontramos revistero y no faltan salidas de aire al final de la consola. Climatización trizona, bien por Mazda, pero estaría genial que contase con una salida dividida, evitaría discusiones de a donde se dirige el aire. Exacto: estoy pensando en mis dos hijos.
Maletero
Algo que preocupa a todas las familias cuando van de viaje: cuánto equipaje cabe. Pues bien, con los cinco asientos en uso anuncia 363 litros de capacidad. No, no destaca demasiado pero es cierto que si se mide hasta el techo la marca nos habla de 468 litros. Que sigue sin ser mucho, pero más aceptable.

El umbral de carga no está muy alto y el vano tiene unas formas regulares. No faltan detalles como un punto de luz o sujeciones para la carga. No hay espacio bajo el piso, ya que es ahí donde se oculta el motor.
Si abatimos los respaldo de los asientos traseros, divididos en dos partes en proporción 60/40 queda un espacio de 1.434 litros hasta el techo, totalmente plano.

Ojo, que además, tenemos un maletero delantero que es bastante práctico ya que suma 80 litros de capacidad. Podemos llevar los cables de carga, desde luego, pero también alguna pequeña maleta o más.
Motor
Hay que adaptarse a los tiempos sin perder las raíces. Eso piensa Mazda con su estrategia multisolución. Ofrece desde coches de gasolina como el Mazda MX-5, diésel de seis cilindros en Mazda CX-60 y Mazda CX-80 –que tienen sus versiones híbridas enchufables– microhíbridos como el Mazda CX-5 e incluso híbridos convencionales como el Mazda 2 Hybrid.

El Mazda CX-6e, por el contrario, es un coche 100 % eléctrico. El segundo SUV eléctrico de la marca, después del Mazda MX-30 que también se vendía como eléctrico de autonomía extendida. Este SUV monta sobre el eje trasero un motor eléctrico que entrega 190 kW (258 CV) y 290 Nm de par.
Se asocia a una batería LFP (litio hierro y fosfato) con 78 kWh de capacidad con la que homologa 484 km de autonomía con llantas de 19 pulgadas y 468 con las de 21. Esta tecnología de baterías tiene un hándicap, que es el peso. Y es que un Mazda CX-6 pesa 2.130 kilos sin conductor., una cifra considerable. Admite carga rápida en corriente continua hasta 200 kW, lo que permite pasar del 10 al 80% en 24 minutos. La carga en corriente alterna es de 11 kW.

Ojo, que eso no implica que no tenga buenas prestaciones ya que acelera de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos con llantas de 19 pulgadas, y en 8,1 segundos con las de 21. La velocidad máxima está limitada electrónicamente a 185 km/h. La alcanzamos en un tramo de Autobahn a las afueras de Dusseldorf.
Sí, probé el coche en la presentación internacional pero prefiero siempre traerlo a mi terreno para ver cómo va. Vamos allá.
Comportamiento
Resumen rápido: el Mazda CX-6e es un coche al que no se le pueden poner muchas pegas. Suspensión es bastante firme, con lo que en estas curvas no tenemos demasiados balanceos. Está también bien aislado y los viajes transcurran en un ambiente tranquilo y agradable. Un coche que, a buen seguro, cubre las necesidades de un público amplio.

No es un deportivo, pero tiene potencia suficiente para circular sin problemas. La entrega de manera muy progresiva, sin brusquedades. Es un coche para conducir con suavidad, no para buscar emociones fuertes.
Puedes variar un poco comportamiento del coche ligeramente con los modos Normal y Sport. No hay mucho salto entre ambos, más allá de la reactividad del motor. Como en el Mazda 6e, he llevado el coche casi todo el rato en el modo Personalizado, que permite variar la entrega de potencia, dureza de dirección y, sobre todo, variar la recuperación de energía con la frenada regenerativa.

Es una pena que no tengamos levas tras el volante, pero para no tener que ir a la pantalla configuré un botón del volante para variarla. Hay cuatro niveles, desde el bajo, que el coche no retiene en absoluto al fuerte, que no frena de manera drástica para no penalizar el confort de marcha. El coche fluye por la carretera, más que cambiar de dirección de forma rápida. Y el tacto del freno es excepcional, muy similar al de un coche de combustión.
Y rematamos con consumos. En autovía te mueves en el entorno de 19 / 20 kWh/100 km, con lo que puedes plantearte viajes con paradas cada 350 km sin problemas –con picos de 21 kWh subiendo puertos a altas velocidades mantenidas. Puede que los 200 kW de carga rápida no parezcan demasiados, pero es que los mantiene hasta más del 80 % de carga de batería sin problema. En un uso menos intensivo, por ciudad y vías de circunvalación el gasto se situó en el entorno de los 16 kWh, por lo que tras la prueba el consumo medio se quedó en 18,4 kWh/100, incluso menor del homologado sin ir precisamente lento.
Opinión coches.com
Y llegamos al final. Después de una semana con el Mazda CX-6e, ¿qué puedo deciros? Un coche atractivo, bien construido, con un interior muy amplio y cuidado. La pantalla de 26 pulgadas impresiona. Quizá hayan de mejorar algún detalle de usabilidad, pero el hardware está ahí.
En marcha es de esos coches que busca hacer kilómetros sin cansarte, con muy buena puesta a punto de la suspensión y potencia suficiente. Es un coche de conducir con la cabeza, no con el corazón. No es malo, pero no es tan directo como un CX-30 o un CX-60. El resultado de la fusión de culturas: un coche japonés, fabricado en China y puesto a punto en Europa, es de notable alto.

Donde realmente destaca es en la relación calidad-precio. A 42.990 euros, es más barato que casi todos sus rivales directos. La batería de tipo LFP, más barata de fabricar y más duradera, consigue un precio competitivo sin renunciar a una autonomía decente. Y consigue mantener altas potencias de carga mucho tiempo.
Resumiendo: Si buscas un SUV eléctrico espacioso, cómodo, bien equipado y con una relación calidad-precio competitiva, sí, es una opción muy a tener en cuenta.
- Diseño exterior cuidado y elegante
- Potencia suficiente y entrega lineal y progresiva
- Relación calidad/precio excepcional, bien equipado
- Algún detalle de usabilidad de la pantalla
- Ausencia de levas, que se echan en falta en ocasiones
- El tacto no es tan directo como un CX-30 o CX-60
Mazda CX-6e, a prueba: el SUV eléctrico que da más de lo que esperas por menos de lo que imaginas. Galería de fotos
Noticias relacionadas

Qué hacer si te quedas tirado con un coche eléctrico sin batería

Geely E5 218 CV 68,4 kWh, a prueba: un SUV eléctrico que sorprende por confort y calidad

El Toyota Corolla Cross es cómodo, eficiente y casi indestructible, pero vende poco (análisis en vídeo)

KGM Torres Actyon, a prueba: un SUV híbrido diferente que da mucho por lo que cuesta
¿Te ha gustado esta prueba?
Subscríbete y no te pierdas las últimas novedades cada semana



























































