Cuando el mes de septiembre pasado fue presentada la tercera generación del SEAT León en el Salón del Automóvil de París, por fin pudimos despejar todas las dudas sobre el secreto mejor guardado de la firma de Martorell. El turismo compacto sobre el que tanto se había especulado por fin “daba la cara”

El diseño juvenil y rompedor de las dos anteriores generaciones deja paso a un modelo mucho más discreto estéticamente. Tengamos en cuenta que el nuevo SEAT León va a resultar fundamental para el futuro de la marca española, ya que de su éxito comercial dependerá en buena parte su subsistencia. Se trata de una apuesta muy fuerte por parte de la “casa madre” (que ha invertido más de 800 millones de euros en el desarrollo de este modelo) y no se podía “errar el tiro”.

Por lo tanto ha de poder cubrir un amplio espectro de necesidades: desde la pareja joven y sin hijos que lo utiliza los fines de semana para sus escapadas románticas, a ritmo alegre, sacando todo el jugo a su vertiente más dinámica; como para una familia formada por cuatro miembros que necesite utilizarlo a diario para ir al trabajo o llevar a los niños al colegio y, al mismo tiempo, sirva para los desplazamientos vacacionales, con un habitáculo confortable para los ocupantes y suficiente espacio para el equipaje.

El desarrollo de este modelo se ha basado en la conocida plataforma MQB del consorcio Volkswagen (la misma que utilizan, por ejemplo, el Audi A3, el Volkswagen Golf o el Skoda Octavia de última generación), con las consiguientes ventajas que las sinergias de grupo tienen para obtener un producto final de alta calidad empleando elementos comunes con sus “hermanos”, pero a la vez mostrando un diseño y una puesta a punto de chasis específica.

Además la gama será mucho más completa que la hasta ahora conocida, pues a la presencia de esta carrocería inicial de 5 puertas se suma la comercialización en estos días de la versión de 3 puertas, denominada SC, y para después del verano una variante familiar, y quien sabe si alguna sorpresa más. Pero no adelantemos acontecimientos ya que, por ahora, nos centraremos en analizar cada uno de los aspectos de este compacto que esperemos, por el bien de la firma de Martorell, esté llamado a ser un auténtico éxito de ventas:

Exterior

Los diseñadores de SEAT han materializado un producto que estéticamente muestra una fuerte personalidad (algo que no nos sorprende, pues las anteriores generaciones ya rompieron moldes en este sentido). Ahora se deja ver claramente la influencia de aquellos concept-car (IBE, IBL e incluso el IBX) que tanto nos impactaron en pasados salones internacionales, sobre todo en su parte frontal, con renovada calandra presidida por el nuevo logo de la firma española, con una abertura de ventilación inferior de forma trapezoidal, flanqueada por los faros antiniebla.

Y ya que mencionamos el sistema de iluminación no podemos pasar por alto uno de los elementos más personales de este compacto, los faros delanteros, con sus formas angulosas, que en el caso de la unidad probada estaban formados, por primera vez en un modelo de este segmento, por un equipo opcional Full LED, adelantándose incluso a su “hermanos” Golf y A3, otorgándole esa “mirada” felina que tanto llama la atención a los transeúntes que se cruzan en su camino. Pero no sólo cumplen una indudable función estética, sino que como es obvio, se montan en este León para mejorar un aspecto fundamental de la seguridad como es el de la visibilidad, aunque sobre ello hablaremos más adelante cuando analicemos su comportamiento dinámico…

La vista lateral es algo más conservadora, pues no hay necesidad alguna de “camuflar” las dos puertas laterales traseras. Pero no por ello pierde su dinamismo, gracias en parte a los resaltes que se observan en las puertas, justo encima de las manillas, en la parte superior de la aleta trasera y en los estribos laterales. Es precisamente en esta vista donde salen a la luz algunas de las características que definen esta tercera generación del León: se trata de un modelo más corto que su predecesor (4,26 metros), pero a la vez con mayor batalla (2,63 metros) y unos voladizos de menores proporciones, lo que sitúa las ruedas en los extremos de la carrocería, mejorando considerablemente la habilidad interior, sobre la que nos extenderemos en el siguiente apartado.

En la parte trasera los grupos ópticos, también formados por LED, rompen en parte la monotonía de esta zona, donde destaca el nuevo logo de SEAT (basculante, como viene siendo tradicional) y el nombre del modelo. El portón no es de muy grandes dimensiones, lo que a la postre significa que una vez se abre resulta un plano de carga del maletero bastante alto, con lo que ello implica a la hora de acceder al equipaje. El cristal posterior está delimitado en su parte superior por un pequeño alerón que integra la tercera luz de freno, tiene unas proporciones adecuadas, aunque no es un prodigio en cuanto a permitir una notable visibilidad de lo que sucede detrás del vehículo.

Interior

Si en el exterior se ha producido un gran cambio, es en el interior donde ha tenido lugar una completa metamorfosis no solo a nivel de diseño, sino sobre todo cualitativa. Y esto es tan así que si a un posible comprador de un modelo compacto le metiésemos en su interior con los ojos vendados y le dejásemos allí un rato para que se “empapara” de olores, tacto de los mandos, de los materiales, ajustes de los componentes, etc., y al cabo de un rato le preguntáramos en que coche se encontraba, seguro que en la lista de los enumerados estaría cualquiera de las marcas germanas de todos conocidas, tanto del propio grupo, Volkswagen o Audi, como también BMW o Mercedes-Benz. Lo que estamos casi completamente seguros es que nadie nombraría a SEAT, y ese notable salto de calidad es uno de los grandes logros de este modelo, bajo nuestro punto de vista.

Desde el mismo momento en que accedemos al puesto del conductor y sentimos la solidez de cómo se cierra la puerta nos daremos cuenta que algo ha cambiado. Lo que en el lenguaje automovilístico se denomina “calidad percibida” está muchos niveles por encima de la que nos tenía acostumbrados el León en anteriores entregas. El diseño general del interior, con una consola central orientada hacia el conductor para facilitar el acceso al equipo multimedia o la climatización, pasando por la calidad de los materiales empleados, el salpicadero en dos tonos con profusión de plásticos blandos, el tacto de los mandos o su disposición nos indican las interminables horas que los diseñadores de interiores de la firma de Martorell han dedicado hasta dar con su configuración final. Si bien hemos de reconocer que compone un conjunto, quizá, demasiado “aséptico” buscando, como ocurría con la línea exterior, agradar a un público heterogéneo.

Nos ha gustado mucho el funcionamiento de la pantalla multifunción táctil de 5,8 pulgadas que preside la zona central del salpicadero. Reacciona de forma inmediata en cuanto aproximamos uno de nuestros dedos y la transición entre pantallas con gráficos tridimensionales es muy rápida, aunque la ingente cantidad de menús y submenús requiere un cierto periodo de adaptación (y de estudio del manual) hasta que alcanzamos a comprender todas sus posibilidades de configuración.

El cuadro de mandos, aparte de los consabidos relojes que indican la velocidad y las revoluciones del motor 1.4 TSI, con unas grafías mucho más modernas y legibles, está compuesto por una pequeña pantalla entre ambos, desde la que se puede controlar la casi totalidad de funciones del vehículo sin tener que dirigir la mirada a la consola central, apartándola mucho tiempo de la carretera.

En esta zona y ayudados por los mandos situados en el volante multifunción y en las piñas de conmutadores podremos visualizar desde las indicaciones del navegador, pasando por lo que se está reproduciendo en el equipo de audio, hasta saber los consumos, totales o parciales, temperaturas de agua y aceite y un largo etcétera. El volante tiene unas dimensiones adecuadas y un tacto excelente, aunque consideramos que en el único apartado en el que debería mejorar, para nuestro gusto, sería en contar con un aro más grueso, que nos permitiría asirlo mejor a la vez que proporcionar unas sensaciones más deportivas durante la conducción.

También recibe una nota muy alta el espacio disponible para que sus ocupantes no tengan la sensación de estar recluidos en un ambiente claustrofóbico y en ello tiene mucho que ver la mayor batalla (58 mm adicionales), que anteriormente comentábamos, derivada de la utilización de la nueva plataforma MQB. En las plazas delanteras no es difícil encontrar la postura adecuada al volante, por los habituales reglajes en altura y profundidad de éste. Lo que nos ha dejado un poco más fríos es la relativamente escasa regulación en altura de la banqueta del conductor. Para el 90% de los usuarios no supondrá ningún inconveniente, a no ser que nos guste ir situados muy bajos, el problema puede venir para aquellos cuya talla supere los 1,90 metros, que verán como el techo se sitúa muy cerca de su cabeza. Desconozco si esto tendrá algo que ver con la opción montada en este modelo de asientos con tapicería de cuero con el paquete de invierno (nos faltaría probar los asientos estándar para confirmarlo), además la banqueta también nos pareció algo corta, dejando al aire parte de las pantorrillas. Nada que objetar, en cambio, respecto a su comodidad y sujeción lateral.

En la parte trasera caben 3 adultos, el espacio para las piernas es notable y la cota en altura muy adecuada, pero existe una notable diferencia entre sentarse en las plazas laterales o hacerlo en la central. En este último caso las formas del asiento, la presencia del reposabrazos abatible y de un prominente túnel de transmisión echarán al traste el viaje de quien la ocupe. Así que 4 plazas es la opción más recomendable para todo aquello que vaya un poco más allá de desplazamientos cortos.

Equipamiento

Como ya hemos comentado anteriormente la versión que SEAT nos ha facilitado para realizar esta prueba a fondo ha sido un León en acabado Style, una opción intermedia entre los equipamientos más básicos, Emoción o Reference, y el más deportivo FR. Pero nos ha sorprendido muy gratamente que incluso en esas versiones más sencillas ya dotan a sus modelos con un equipamiento que en otras marcas de la competencia solo están disponibles si se pasa previamente por caja.

En este acabado Style y con la motorización 1.4 TSI, por un precio de 20.870 euros, se incluyen de serie los siguientes elementos:

  • Climatizador bizona
  • Control de velocidad de crucero
  • Retrovisores exteriores eléctricos y calefactables
  • Volante multifunción
  • Asientos delanteros confort regulables en altura
  • Ordenador de abordo
  • Radio Media System color con pantalla táctil, puerto USB/Aux-in, Bluetooth, SD y 6 altavoces
  • Llantas de aleación de 16 pulgadas + kit reparapinchazos
  • Retrovisores exteriores y manetas de puertas en color de la carrocería
  • Faros antiniebla con función cornering
  • En el apartado de seguridad: ESC, XDS, Asistente de arranque, Sensor de presión de los neumáticos, ASR, ABS y 7 Airbags (donde destaca la inclusión del siempre recomendable Airbag de rodilla)

Opcionalmente la unidad probada contaba con el siguiente equipamiento:

  • Sistema de navegación con pantalla táctil a color, reproductor de MP3 y reconocimiento de voz (641,13 euros)
  • Sensores de aparcamiento delanteros y traseros con OPS (483,50 euros)
  • Driving Assistance Pack (296,00 euros)
  • Convinience Pack (108,50 euros)
  • SEAT Full LED + luces diurnas LED (1.174,20 euros)
  • Airbags laterales posteriores de tórax (335,50 euros)
  • Safety Pack (128,30 euros)
  • Rueda de repuesto minimizada (49,30 euros)
  • Pintura metalizada Monsum Gris (493,30 euros)
  • Piel beige + paquete invierno (1.470,20 euros)
  • Alarma (296,00 euros)
  • Llantas de aleación de 17 pulgadas con neumáticos 225/45 R 17 (384,80 euros)

Con lo que el precio final ascendía hasta los 26.730,73 euros. Sin embargo nos ha llamado la atención, por ejemplo, la falta de un freno de mano eléctrico, que sí montan algunas otras marcas, continuando con el más tradicional de tipo mecánico…

Maletero

Como ya os comentamos en la primera entrega de este análisis, el nuevo compacto de la firma española sabe aprovechar muy bien el hecho de utilizar la misma plataforma (MQB) que sus “hermanos” del grupo Volkswagen, léase Golf o A3. La mayor distancia entre ejes respecto a la anterior generación del León supone no solo un mayor espacio para los ocupantes sino que también repercute en un incremento de la capacidad del maletero, que ahora cubica 380 litros (39 más que antes), en parte debido también a la utilización de una rueda de repuesto de emergencia. Pero es que aun sirviéndose de los mismos “mimbres” que los otros compactos de la casa es capaz de batirles en cuanto a volumen ya que, por ejemplo, el Audi A3 se conforma con 365 litros de capacidad.

Se trata de un maletero que ofrece unas formas muy aprovechables que como único “pero”, y debido al diseño de su parte posterior, presenta un borde de carga muy alto, con lo que el hueco para introducir objetos resulta algo más pequeño que algunos modelos de la competencia.

Pero si es capacidad lo que necesitamos, se puede resolver muy fácilmente abatiendo por partes (40/60) los asientos traseros, de tal forma que el volumen aumenta hasta los 1.210 litros, pudiendo transportar objetos con una longitud que no supere los 1,56 metros, aunque la superficie de carga no resulte totalmente plana.

Motorización

A pesar de que son ya incontables las veces que hemos probado este propulsor 1.4 TSI del grupo Volkswagen, el resultado siempre es el mismo: nos bajamos del vehículo en cuestión (ya sea en un Audi A1, un Volkswagen Golf o un SEAT Ibiza) con una sonrisa que a duras penas podemos disimular. Además con cada nueva evolución recibe pequeñas mejoras que acrecientan el agrado de utilización. Parece mentira que a pesar de haber sido desarrollado siguiendo la actual tendencia de “downsizing” este motor de tan sólo 1.395 centímetros cúbicos, dotado de inyección directa electrónica TSI y sobrealimentación sea capaz de entregar nada menos que 140 CV entre 4.500 y 6.000 rpm y 250 Nm de par máximo entre 1.500 y 3.500 rpm.

Gracias a todo el “compendio” tecnológico que lo acompaña se permite acelerar desde muy bajas revoluciones como si de un motor de mayor cilindrada se tratase, sin ningún tipo de titubeo y con una escalada limpia y sin baches en la curva de potencia. Con este excelente propulsor el nuevo León es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 8,2 segundos o cubrir un kilómetro de distancia, partiendo desde parado, en 29,3 segundos alcanzando una velocidad máxima de 211 km/h, todo ello con unas emisiones de CO2 de tan solo 119 g/km lo que implica estar exento del Impuesto de Matriculación. En lo referido al gasto de gasolina, el consumo medio homologado se sitúa en 5,2 litros/100 km (6,4 l/100 km en recorrido urbano y 4,5 l/100 km en extraurbano).

En el caso de la unidad probada, como suele ser habitual, resulta prácticamente imposible alcanzar las cifras homologadas. En los algo menos de 1.000 km que pudimos disfrutar del compacto español obtuvimos unas cifras de 7,3 litros en recorrido urbano, con una media de 36 km/h; 5,9 litros circulando por carreteras nacionales y autovías, con una velocidad media de 71 km/h; y 8,6 litros en nuestro recorrido de pruebas más exigente, con numerosos puertos de montaña y muchas curvas, a una media de 66 km/h.

Las cifras podemos considerarlas como buenas, ya que con este motor tan adictivo “cuesta mucho” no pisar más de la cuenta el acelerador, estando acompañado en esta ocasión por un excelente cambio manual de 6 relaciones con el que se compenetra perfectamente. Además, para reducir aún más los consumos en conducción urbana, se incluye un eficaz sistema Start&Stop que funciona a las mil maravillas, apagando el motor cuando nos detenemos y poniéndolo en marcha en un santiamén en cuanto pisamos de nuevo el pedal del embrague para insertar la primera velocidad.

Comportamiento

Todos los SEAT que han pasado por nuestras manos se han caracterizado siempre por su buen comportamiento dinámico, desde las versiones más básicas a los modelos más deportivos, ya que los ingenieros de la firma española han configurado unos chasis que, sin ser extremos, se han convertido en un referente a nivel dinámico entre los de su categoría. ¿Habrá perdido esta tercera generación del SEAT León tales atributos?

Podéis estar tranquilos pues, a pesar del notable cambio cualitativo experimentado, a todos los niveles, no se ha visto comprometido su carácter. Y eso que en las motorizaciones por debajo de los 150 CV de potencia, como es la que nos ocupa en este caso, la suspensión trasera en vez de utilizar un más evolucionado sistema multibrazo “se conforma” con un eje torsional, pero ha sido tan bien puesto a punto que solamente en una conducción muy por encima de lo racional en vías abiertas al tráfico podremos echarlo en falta.

Una vez que nos acomodamos en el puesto de conducción e iniciamos la marcha resulta llamativo el excelente aislamiento acústico de este modelo, costándonos percibir el sonido del motor o el de rodadura de los neumáticos cuando nos movemos entre el tráfico urbano, de tal forma que en ocasiones no sabremos si el motor se encuentra en marcha o ha actuado el sistema Star&Stop sin que no diésemos cuenta, teniendo que mirar el cuentarrevoluciones para confirmarlo. En la ciudad se desenvuelve perfectamente entre el resto de vehículos, resulta sumamente ágil y las maniobras de aparcamiento resultan muy sencillas gracias a la aportación de los sensores de proximidad delanteros y traseros y a los gráficos que aparecen en la pantalla multifunción. También dispone de un asistente de arranque en pendiente para ayudar en esas situaciones a los conductores menos versados en la materia. Lo que si hemos echado de menos en este caso es, como recordábamos en la primera parte de esta prueba, un freno de mano eléctrico que sí incluyen otros competidores.

Otro aspecto que también nos ha gustado mucho es la calidad de rodadura de este compacto. Las suspensiones y el chasis filtran perfectamente todas las irregularidades de la carretera, no transmitiendo al volante ningún tipo de titubeo, vibración o sacudida, resultando con todo ello una conducción de lo más relajada. Ya hemos destacado en este artículo que SEAT ha realizado un auténtico despliegue tecnológico en el nuevo León, como por ejemplo con la incorporación del Asistente de Salida Involuntaria del Carril que nos ha sorprendido positivamente en su funcionamiento, modificando con pequeñas correcciones de la dirección la conducción errática que pueda tener un conductor somnoliento o distraído. Para ponerlo a prueba basta con aflojar ligeramente la presión de las manos sobre el volante llegando a una zona de curvas, el vehículo las trazará suavemente avisándonos, de forma visual y sonora, de que debemos asir más fuertemente el volante para recuperar la trayectoria. Entonces, con toda probabilidad, también recibiremos una recomendación de parada por parte del detector de fatiga. Todo en aras de la seguridad.

Los desplazamientos por vías rápidas (autopistas o autovías) se realizan muy a gusto, a pesar de no tratarse de una berlina del segmento superior, pero su buena aerodinámica, el aislamiento acústico y todo el compendio tecnológico antes mencionado hacen que los viajes se desarrollen sin el más mínimo atisbo de cansancio, acompañados por un buen equipo de música. En el “debe” solo incluiríamos la escasa longitud de las banquetas de los asientos delanteros, que no permiten apoyar en su totalidad las pantorrillas, aunque esto no supone mayor problema en la conducción, una vez nos hemos acostumbrado.

Si decidimos salirnos de este tipo de vías y abordar carreteras nacionales o incluso comarcales será cuando verdaderamente disfrutemos de este León. Su propulsor se estira por encima de las 6.000 rpm acompañado por un cambio manual de 6 velocidades de excelente guiado y precisión, pudiendo apurar las marchas entre curvas, o realizar fuertes reducciones sin problemas. Lástima que por el momento no se pueda montar el siempre bien ponderado cambio DSG de doble embrague y 7 velocidades con esta motorización (cosa que si es posible en el más pequeño 1.2 TSI de 105 CV o en el 1.8 TSI de 180 CV). Pero para ser sinceros os hemos de confesar que lo pasamos muy bien con el manual de esta unidad, sin ningún fallo a la hora de insertar las velocidades, y que por desarrollos se acopla perfectamente a este propulsor, lo que habla muy bien de él.

En estas circunstancias, en las que nos decidimos a aproximarnos un poco más a los límites de este modelo, también pudimos darnos cuenta del buen funcionamiento de los frenos, del autoblocante electrónico XDS (que no deja de ser una función más del ESP) o del excelente agarre proporcionado por lo neumáticos Dunlop SP SPORT en medidas 225/45 R17. Es aquí donde las suspensiones, a pesar de su excelente puesta a punto, sacan a relucir las limitaciones del eje de torsión trasero, echando entonces en falta el más evolucionado sistema multibrazo, aunque resulta noble y progresivo de reacciones, manteniéndose pegado al asfalto y resultando francamente difícil meternos en complicaciones, si no las buscamos intencionadamente.

Enlazando curva tras curva se nos ha ido haciendo de noche y automáticamente se encienden las luces Full LED que equipaba opcionalmente esta versión (1.174,20 euros). Este sistema se monta por vez primera, a nivel mundial, en un modelo compacto y lo que sorprende aún más es que dentro del grupo Volkswagen hayan decidido que así sea, adelantándose a sus hermanos Premium, el Golf y el A3.

Gracias a una temperatura de color de 5.500º kelvin proporcionan una iluminación muy blanca, parecida a la de la luz del sol, produciendo un menor cansancio visual. Su rendimiento es excelente, pero bajo nuestro punto de vista les falta aún un ligero trabajo de optimización, pues aunque en cortas el haz es muy intenso no es homogéneo, produciéndose una zona central muy iluminada pero estándolo menos las laterales (agravado por el incompresible hecho de que al elegir esta opción se anula la función de “cornering” de las luces antiniebla). Además su altura, suponemos que para no deslumbrar a los vehículos que vienen de frente, peca por defecto, no pudiendo mantener un fuerte ritmo en estas circunstancias, debido entre otras cosas a que la transición entre la zona iluminada y la de penumbra es muy radical. Si encendemos las luces de carretera, entonces la iluminación mejora notablemente, presentando un haz mucho más potente, profundo y uniforme, que ahora sí resulta excelente. Esta versión contaba además con el asistente de luces cortas/largas, que en todo momento mostro una rápida conmutación cuando detectaba un vehículo de frente, activando inmediatamente el haz más potente en cuanto volvíamos a tener vía libre.

Lástima que la prueba a fondo haya llegado a su fin, pues este nuevo SEAT León es un vehículo de esos que difícilmente te cansas de conducir y que no nos hubiese importado tener entre nuestras manos un par de semanas más. Esperemos que más pronto que tarde se comercialicen las versiones más potentes para poder disfrutar de nuevo unos días a sus mandos.

Veredicto de Coches.com

El nuevo SEAT León es, sin lugar a dudas, el mejor producto fabricado hasta ahora por la marca española. Con una estética singular, pero agradable, sin rayar en la estridencia, y con un comportamiento que sabe combinar de manera adecuada el confort de marcha con un dinamismo que raya a gran altura, será sin duda una “apuesta segura” para todos aquellos que busquen un buen compacto y no se vean condicionados por el emblema que figure en la parrilla delantera…

Bien es cierto, incluso tras conocer la recientemente presentada versión SC de 3 puertas, que quizá nos hubiese gustado ver una versión algo más “musculada”, del estilo de las que disfrutan otras marcas (aún tendremos que esperar para ver que nos deparan los Cupra y, quizá, Cupra R), pero hay que reconocer que SEAT ha sabido elaborar con los mimbres disponibles (y en una situación económica muy complicada para la firma española) un vehículo tremendamente homogéneo, con muchos puntos a destacar y pocos que criticar (la mayoría de ellos fácilmente subsanables), que gustará a un amplio espectro de gente, casi como decía un conocido anuncio: “…para los altos, para los bajos, para los gordos, para los flacos, para los jóvenes, para los viejos…”

Como veis se trata de un modelo que nos ha encantado, un producto muy completo, que se ofrece a un precio notablemente inferior al de sus hermanos Premium, con lo cual ahora más que nunca se convierte en una excelente opción de compra. Y si no nos creéis no tenéis más que echarle un vistazo a las siguientes cifras: el SEAT León 1.4 TSI Style 140 CV tiene un precio de 20.870 euros, mientras que el Volkswagen Golf Advance 1.4 TSI ACT Tech BMT 140 CV sale por 23.090 euros (2.220 euros de diferencia) o el Audi A3 Attraction 1.4 TFSI 6 vel (además sólo disponible en versión de 122 CV) alcanza un precio de 26.490 euros (5.620 euros de diferencia)

Si os ha gustado este SEAT León 1.4 TSI Style 140 CV y queréis encontrar el mejor precio posible no tenéis más que realizar una sencilla búsqueda en la web de Coches.com donde, además, también podréis lograr el mejor seguro.

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