No hay ninguna duda de que Astérix es una de las sagas más importantes de la historia. Su éxito es palpable en los millones de copias de sus cómics vendidas, o en las numerosas adaptaciones cinematográficas que se han hecho de sus aventuras. Pero el alcance de su fama también se puede ver en la relación de Uderzo, el creador de Astérix, y Ferrari, de cuyos coches tuvo una enorme colección.

El dibujante francés dio vida junto con el guionista René Goscinny a Astérix, la serie de historietas cómicas que llega hasta nuestros días. El escritor murió hace ya más de 40 años, y Albert Uderzo lo hizo en este 2020, con 92 años. Como herencia ha dejado unos personajes inolvidables y una envidiable colección de Ferrari.

Un apasionado de los coches

La pasión del creador de Astérix por los coches viene de lejos. Desde siempre había tenido un especial interés por el mundo del motor y, en cuanto pudo, se lanzó a comprar. Antes del éxito de los rebeldes galos, Uderzo se había hecho con un Simca 5 gracias a las ganancias que había conseguido trabajando en la revista France Soir. Corría el año 1950 y esta solo era la primera de muchas adquisiciones.

Su primer Ferrari no llegó hasta el garaje del creador de Astérix hasta 1975, pero antes ya había comprado un Peugeot 202 y un Traction Avant. A finales de los setenta, las historietas de los galos se habían hecho tan populares que Goscinny y Uderzo se pudieron dedicar exclusivamente a ellas. El dibujante veía que podía cumplir su sueño, tener un Ferrari. El primero de ellos fue una Berlinetta Boxer 365 GT4 de segunda mano.

Pero no se quedó en uno. Más de veinte modelos de la escudería del cavallino rampante pasaron por la colección de Uderzo. Algunos de ellos eran muy exclusivos, como el Ferrari F40 LM, del que tan solo existen 17 unidades. Este llegó a probarlo en circuito antes de venderlo a un coleccionista británico en 1993.

Uderzo, el creador de Astérix, conduciendo un Ferrari

Su gusto por los coches de carreras hizo que se formara en su manejo y se pusiera al volante en distintos circuitos. Sin embargo, se acabó alejando después de sufrir un accidente con un Ferrari 365 P2. Este pequeño problema no evitó que fuera nombrado presidente del club de propietarios de coches Ferrari en Francia.

Pocos podían estar mejor preparados para el puesto. La pasión del creador de Astérix por Ferrari le llevó a tener una colección de coches de la marca entre los que se encontraban un 512 BB LM, un 512 M, un 400 GT, un F50, un 308 GTB o un 288 GTO.

La relación entre Astérix y Ferrari

El amor de Uderzo por Ferrari no se quedó solo en su esfera privada. El dibujante francés no dudó en hacer guiños a su amor por la marca italiana en sus historietas. También posó junto con sus míticos galos montados en alguno de los modelos de su colección.

La unión más famosa entre Astérix y Ferrari se encuentra en la película de 2008 Astérix en los Juegos Olímpicos. En el momento de la carrera de cuadrigas, para enfrentarse a Astérix y Obélix, aparece un carruaje rojo. Una mano comprueba el estado del circuito. No es otra que la de Jean Todt, el gran director de la escudería italiana. Junto a él, el mito, el auténtico Michael Schumacher.

Astérix y Ferrari - coronavirus 2

Pero hay otro nexo entre Astérix y Ferrari que está más de actualidad que nunca. La historia se encuentra publicada en el cómic Astérix en Italia de 2017, ya sin el trabajo de Uderzo. De nuevo los héroes galos se encuentran en una carrera de cuadrigas. Como rival tienen a un misterioso personaje, todo vestido de rojo y con el carruaje del mismo color. Porta una máscara dorada que impide reconocerlo. Todos le aclaman. Su nombre: ¡Coronavirus!

Tres años antes de la pandemia, Astérix y Obélix ya se habían tenido que enfrentar a un rival con un nombre que provoca escalofríos. Por suerte, los valerosos galos conseguían vencerlo y, cuando se quitaba la máscara, descubrían que era el mismísimo Julio César. Para más inri, el gran emperador aparecía con la cara de Alain Prost, el tetracampeón del mundo de Fórmula 1 (ninguno de sus campeonatos con Ferrari, por cierto).

Astérix y Ferrari - Alain Prost

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