
¿Y si después de todo no se vetarán los coches de combustión a partir de 2035?
Todos los seguidores del mundo del motor recordarán aquella noticia fulminante que anunciaba el fin de los coches de combustión a partir de 2035. Se trataba de una medida establecida a nivel europeo con la finalidad de reducir las emisiones y seguir avanzando hacia la neutralidad en carbono, objetivo fijado para 2050. Se puede decir que ha habido pocas medidas más polémicas y que desde su anuncio ha habido muchísimo debate, con países a favor, otros en contra y con muchas idas y venidas.
Las últimas informaciones hablaban de combustibles sintéticos y de alargar la vida de los coches de combustión. Ahora ya empieza a sonar más el tema de levantar el veto, al menos temporalmente, de forma que los gasolina y los diésel convivan unos años más con la electrificación. Al menos eso apuntan las últimas votaciones del Parlamento Europeo, que ha propuesto rebajar la exigencia de reducción de emisiones del 100 % inicial a una horquilla que va entre el 87,5 y el 95 % para los coches nuevos (hay que recordar que la cifra es respecto a 2021).

Parece que la presión ejercida por los grandes grupos automovilísticos y el estancamiento de las ventas de vehículos eléctricos han causando su fruto y se está reculando. Esto no quiere decir que se abra una barra libre para los motores de combustión, más bien adecuar los tiempos. Se contempla mantener con vida a los vehículos híbridos y a los impulsados por combustibles renovables o sintéticos bajos en carbono. Además, se quieren introducir bonificaciones para incentivar la producción de coches eléctricos pequeños dentro de la Unión Europea. Hasta el punto de premiar a fabricantes que utilicen acero verde europeo.
El bloque formado por países como Alemania, Francia e Italia ha sido determinante para forzar este cambio de rumbo. Estos países buscan proteger una industria que todavía está basada en la combustión, sin ella se podrían destruir miles de puestos de trabajo y dejar en desventaja a las fábricas europeas. España sigue otra deriva, sin apoyar estas medidas, a pesar de ser el segundo país por volumen de producción y tener instalaciones importantes de Grupo Volkswagen, Stellantis o Ford.

Aunque este levantamiento del veto a la combustión todavía no es firme. Para hacerse realidad debe superar los trámites con la comisión de Medio Ambiente y las negociaciones directas con los países miembros. En todo caso, Europa ha hablado y dice que todavía es pronto para tanta prohibición. Parece que los conductores que todavía no estaban listos para dar el salto al enchufe tendrán un poco más de tiempo para prepararse. Mientras tanto, el motor de combustión interna seguirá demostrando su potencial a corto/medio plazo.
Fuente: Automotive News
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