En el mundo del automóvil hay un sinfín de opciones. Si ya es difícil escoger el coche que se acople a tus necesidades, luego habrá que tener en cuenta el equipamiento que tiene que llevar. En este aspecto también hay que valorar el equipamiento opcional que incluir, principalmente en las marcas premium, donde las opciones son prácticamente ilimitadas. Hay elementos que son funcionales y otros que cumplen una función puramente decorativa.

Hoy vamos a analizar algunos de los extras más caros que podamos encontrar. Accesorios pintorescos y exclusivos que solamente se ofrecen en algunos modelos y que tienen en común su tremendo coste. En este caso vemos opcionales que superan con creces el precio de algunos vehículos nuevos. En las marcas de lujo no hay reglas establecidas y por eso ofrecen estos elementos que dan a su cliente una distinción notable.

Reloj Breitling Tourbillon (Bentley Bentayga)

Empezamos por arriba, por uno de los extras más caros que se puedan encontrar en un automóvil. El Bentley Bentayga puede equipar un buen número de exclusivos opcionales gracias a Mulliner, pero el más caro es el reloj Breitling Tourbillon que reina en el salpicadero del SUV. De serie cuenta con otro modelo de Breitling, pero no a la altura de este ejemplar que alcanza un precio de 200.000 euros.

Que este reloj alcance un valor similar a lo que cuesta el coche en sí, es debido a que es una exclusiva pieza hecha a mano con materiales de primerísima calidad. La carcasa está construida con oro macizo (puede ser blanco o rosado), mientras que la esfera cuenta con ocho diamantes como adorno. Para mantener la tradición, a este reloj es necesario darle cuerda para que siga funcionando.

Iluminación interior con constelación (Rolls-Royce)

En Rolls-Royce todo es lujo y distinción, pues sus coches son hechos a medida de cada cliente. Aunque uno de sus equipamientos opcionales más curiosos es el sistema de iluminación Starlight. Consiste en adornar el techo de sus modelos con pequeños puntos de fibra óptica para que sus clientes se sientan como si estuvieran bajo un cielo estrellado en una apacible noche de verano.

De hecho se puede seleccionar hasta la constelación preferida para que se dispongan las luces en la misma posición. Este extra comenzaba en 2007 con el Phatom y constaba de 800 puntos de iluminación, aunque en la actualidad ya se pueden alcanzar hasta los 1.600 puntos. El precio de este opcional alcanza los 11.600 euros.

Pintura metalizada (Porsche 918 Spyder)

Aunque el Porsche 918 Spyder ya no se venda (se agotaron todas sus unidades), sigue siendo uno de los superdeportivos más sorprendentes. En este caso vamos a destacar un extra que cambia su apariencia, la pintura. Aquellos clientes que optaron por los colores Liquid Metal Silver o Liquid Metal Blue para sus vehículos se llevaron un acabado de lo más especial.

Con este tratamiento especial se consigue un color más profundo y real. No sale precisamente barato, pues para optar a ello hay que desembolsar unos 53.000 euros (63.000 dólares). También hay precedentes de otras marcas como es el caso de la pintura satinada del Bentley Continental GT Speed por unos 29.000 euros o la pintura mate del Aston Martin Vanquish por unos 18.000 euros.

Jaeger-LeCoultre Amvox2 (Aston Martin)

Cuando hablamos de modelos de alta gama, solemos ver llaves de todo tipo, pero pocas tan especiales como ésta. Los Aston Martin DB9, DBS  y Rapide ofrecían un extra muy exclusivo, el reloj de muñeca Jaeger-LeCoultre Amvox2. Además de ser un complemento elegante y hecho en materiales de primera calidad, puede sustituir a la mítica llave de cristal de Aston Martin, abriendo y cerrando el coche con pulsar la esfera.

Aunque tener uno de estos relojes personalizados que pueden sustituir a la llave está al alcance de pocos. Dependiendo del modelo su precio podía variar entre los 28.500 y los 44.200 dólares (entre 24.000 y 37.000 euros al cambio).

Frenos cerámicos (Audi R8)

En esta lista no todos los elementos son complementos que afecten a la apariencia o que aporten mayor distinción. También hay hueco para aquellos que afectan al rendimiento, como es el caso de los frenos cerámicos. De este sistema ya os hablamos largo y tendido y en resumen es que su rendimiento es muy superior al de los discos convencionales. Pero son algo bastante exclusivo que queda relegado a unos cuantos deportivos.

Debido a su precio, suelen ser un extra incluso en modelos de precio superior a los 200.000 euros. Es el caso del Audi R8 (como el que probamos) donde cuestan 11.735 euros. Otro caso concreto, es el del BMW M4 que tuvimos ocasión de probar, llevaba los frenos carbocerámicos M que cuestan 12.218 euros.

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