Se habla mucho de todos los cambios que va a vivir el mundo de la automoción en los próximos años. Junto con la tecnología de los automóviles es innegable que va a cambiar muchísimo el mantenimiento de los mismos, más allá de que el coche en propiedad no sea tan importante de aquí a unos años, con un auge de modelos como el renting, el carsharing…  porque el mantenimiento habrá que seguir haciéndolo.

Poco a poco iremos diciendo adiós a los talleres donde la mecánica (y la grasa) eran los protagonistas. Para ofrecer un servicio eficaz, sobre todo los talleres multimarca tendrán que volverse más tecnológicos y dominar gran cantidad de información para poder ofrecer respuesta y soluciones a todos los modelos y casuísticas… sin perder el trato cercano con el cliente.

Estos son algunos ejemplos de lo que empezaremos a ver en los próximos años:

El Internet de las cosas

El Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés), también llegará a los componentes mecánicos. Todo automóvil es una suma de componentes y sistemas, por lo que las propias piezas podrán recabar y compartir datos.

Además de los datos que puede compartir el coche (algo legislado debidamente, pues puede ser información del usuario delicada en algunos casos), las piezas podrán enviar un mensaje al taller y pedir cita para ser reemplazada cuando llegue el fin de su vida útil o comience a generar problemas. Imagina que pueda también enviar ese dato a la centralita del coche y este se detenga. ¿Estamos cerca de no  ver coches en circulación en mal estado? Sin duda, un avance para la seguridad vial…

También se mejorará el conocimiento sobre el propio automóvil, ya que será más sencillo recabar todos los datos y conocer cuándo un fallo en un determinado modelo o componente es recurrente, lo que llevará a crear mejores vehículos.

Suena un poco a ciencia ficción, pero esto ya ha comenzado, si bien nos encontramos en un estado primigenio. Las posibilidades de interconexión entre vehículos ya informan del estado del tráfico y, por ejemplo, el control electromecánico de balanceo del Audi Q7 (y no es precisamente un coche recién lanzado) es capaz de envía información a la nube y de este modo, si pasa  por un socavón de la carretera, advierte a otros vehículos que van a pasar por ese punto y a los servicios de mantenimiento.

Realidad aumentada

En el pasado Salón Automechanika Frankfurt la empresa Schaeffler, proveedor de los sectores de automoción e industrial, mostró unas gafas de realidad aumentada que son capaces de proyectar imágenes sobre la visión real para desempeñar mejor su trabajo. Esto facilita el trabajo del mecánico, que puede ver los pasos a seguir mientras sustituye una pieza, por ejemplo, o incluso contactar con un técnico para resolver dudas en tiempo real.

Esta fusión del trabajo diario con la proyección virtual de conocimientos en realidad aumentada debería ayudar a mejorar la calidad de las reparaciones, haciéndolas en menos tiempo y con un coste menor.

Hibridación y electrificación

La electrificación es un fenómeno imparable. Los coches híbridos y eléctricos se espera que ganen cuota de mercado, hasta el punto de que en 2030 cerca del 30% de los turismos fabricados sean 100% eléctricos, con otro 40% híbridos: desde híbridos enchufables a sistemas de hibridación suave. Sí, en apenas 11 años solamente un 30% serán coches de combustión tradicional, según indican los estudios de diversas consultoras.

Los talleres tendrán que adaptarse no sólo a estos sistemas eléctricos más coplejos, sino también conocer a fondo toda la informática (conectividad, infoentretenimiento…) que equipan los coches cada vez en mayor medida. Y, todo eso, sin dejar de prestar atención a los aspectos puramente mecánicos, pues los coches seguirán manteniendo muchos componentes de ese tipo.

Fuente: Schaeffler

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