
Las mujeres sufren más lesiones en accidentes: las pruebas de seguridad no las tiene en cuenta
Está claro que la seguridad en el automóvil es un aspecto que ha mejorado de forma notable. En las últimas décadas hemos visto una evolución ejemplar gracias a asistentes electrónicos y sistemas que han ayudado a reducir las muertes en carretera. Sin embargo, hay una realidad incómoda que ha salido a la luz en un estudio reciente. Hablamos de que las mujeres tienen un 60 % más de probabilidades de sufrir lesiones graves o secuelas tras un accidente. ¿El motivo? Cómo se diseñan y prueban los vehículos en los laboratorios...
Todos hemos visto alguna vez las pruebas de choque que realizan entidades como Euro NCAP o IIHS con los populares dummies. El caso es que esos maniquíes de pruebas no se adaptan a la realidad ni reproducen correctamente las diferencias morfológicas entre el hombre y la mujer. Históricamente, estos muñecos cargados de sensores tenían una figura estándar de hombre promedio y complexión media. Con el paso del tiempo fueron llegando las versiones femeninas (y las infantiles), pero hay detalles que no tienen en cuenta.

Un estudio reciente llevado a cabo por la Universidad Tecnológica de Graz ha desvelado que los maniquíes femeninos suelen ser simples reducciones a escala. Eso quiere decir que no se tienen en cuenta las diferencias en la distribución muscular o la estructura pélvica femenina. Durante las pruebas de choque consiguen buenos resultados, pero en la vida real el resultado es que las mujeres son más vulnerables por no ser tenidas en cuenta correctamente. Debido a su menor masa muscular en el cuello, los asientos y reposacabezas actuales no ofrecen el soporte adecuado, lo que deriva en más latigazos cervicales.
También se ha observado cierta desigualdad en los laboratorios de prueba, donde los maniquíes con proporciones femeninas suelen quedar relegados casi exclusivamente al asiento del copiloto. No tiene mucho sentido en la actualidad y provoca que la distancia a los pedales, la posición de la columna de dirección y el despliegue del airbag frontal se optimicen para un conductor que no siempre es real. Por suerte, el sector del automóvil está avanzando y algunos fabricantes han sabido reconocer las carencias.

Muchos de ellos ya están desarrollando maniquíes femeninos biomecánicamente precisos, mejorando su precisión mediante simulaciones virtuales por ordenador. También parece que se está creando conciencia y que las normativas de homologación tienen que cambiar para reflejar la diversidad real de las carreteras. Los vehículos del siglo XXI, además de ser muy avanzados tecnológicamente, también deberían estar adaptados a cualquier complexión física, edad o género. Sistemas como el cinturón de seguridad multiadaptativo podrían ser clave para ello en el futuro.
Fuente: TU Graz
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