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Press Workshop: MQB – Modular Transverse Matrix and new engine
Luis Blázquez

¿Qué ha significado la plataforma MQB para el Grupo Volkswagen?

Uno de los productos estrella de Volkswagen a nivel mundial celebra su décimo aniversario: la plataforma transversal modular (MQB). Desde su puesta en escena en otoño de 2012 a través del Audi A3 de tercera generación (un poco antes que el Golf VII), este esqueleto ha servido de estructura común para muchos modelos del consorcio alemán, incluidos SEAT y Škoda. Y sobre esta plataforma se han producido más de 32 millones de vehículos en todo el Grupo, desde el segmento urbano hasta los SUV más grandes.

¿Cuáles son las mayores ventajas de la plataforma modular MQB? Para empezar, tenemos que decir que una plataforma es el cimiento para un coche, y mientras más flexible y escalable sea, más fácil será de aplicar a todo tipo de vehículos. La MQB hacía gala de un peso inferior a la de la plataforma que sustituía (PQ35) y un diseño increíblemente modulable para adaptarse a las distintas carrocerías. Además, permitió la estandarización de procesos de producción en todas las áreas, lo que se tradujo en una reducción de los costes de desarrollo para todo el Grupo.

“La llegada de la MQB hace 10 años fue un paso crucial”, declara Ralf Brandstätter, consejero delegado de Volkswagen Turismos. “La MQB no solamente sirve como matriz tecnológica para nuestros modelos con motores de combustión transversal, también es el pilar de la eficiencia económica y resiliencia, ya que los coches basados en la MQB contribuyen significativamente a financiar las cuestiones clave para el futuro de nuestra compañía. Dicha estrategia abarca a la electromovilidad, la digitalización, los nuevos modelos de negocio y la conducción autónoma”.

La MQB también supone la obtención de importantes economías de escala, gracias al concepto de transferencia de piezas en grandes cantidades. Estas permitieron a la marca introducir en el mercado innovadoras tecnologías en el mercado de masas, tales como los diversos sistemas de asistencia al conductor. También hay ventajas significativas a la hora de un cambio de modelo. Cuando la fábrica de Wolfsburgo inició la producción del Golf VIII en 2019, fue posible seguir utilizando alrededor del 80 % de las instalaciones existentes en el taller de carrocería.

Por otro lado, cotas como las vías, la distancia entre ejes, el tamaño de las ruedas o la posición del asiento y el volante pueden adaptarse de forma individual, en función del posicionamiento y la clase de vehículo, para cumplir los requisitos de cada región. Muchos de los componentes de la carrocería están fabricados con aceros de alta y ultra alta resistencia, y chapas de grosor variable. Esto ha permitido reducir el peso de los últimos modelos MQB en unos 50 kilogramos de media en comparación con sus predecesores; el Golf VII adelgazó prácticamente 100 kg.

La posición de montaje de los motores también está estandarizada en la plataforma modular transversal. Están inclinados hacia atrás 12 grados, con el lado de admisión delante y el lado de escape detrás. Por esta razón, en los motores de gasolina turboalimentados (TSI) de la serie EA 211 (que debutó a la vez que la MQB) los ingenieros de desarrollo rotaron las culatas unos 180 grados en comparación con el anterior bloque (EA 111). Por supuesto, también se ideó con el fin de acoger mecánicas diésel (TDI) de gas natural (GNC) y electrificadas (total o parcial).

Al mismo tiempo, el enfoque modular se ha retomado en el mundo de la electromovilidad. Los modelos actuales de la gama ID., por lo tanto, se basan en la plataforma MEB. En cuanto a la próxima generación de modelos completamente eléctricos, utilizarán la SSP (Scalable Systems Platform) que permitirá que el vehículo esté totalmente conectado a su ecosistema. La marca tiene previsto que el primer modelo gestado sobre esta última plataforma llegue al mercado en 2026 a través del proyecto Trinity.

Fuente: Volkswagen

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