No cabe duda de que el sector de la automoción está viviendo un tiempo convulso. Parece que, ahora sí, el auge de los coches eléctricos empezará poco a poco a hacer que ganen cuota de mercado. Las ciudades comienzan a aprobar planes para cerrar su tráfico a los vehículos de combustión (como estas) y además se están consolidando nuevas formas de movilidad que no implican necesariamente la propiedad del coche.

Con todas estas variables sobre la mesa (y todas las económicas que siempre implican cambios), la agencia de calificación Standard & Poor’s (S&P) ha elaborado un informe sobre las perspectivas del sector automovilístico en los próximos años. Y pintan bastos.

El corto plazo

En 2017 y 2018 la demanda mundial de vehículos se mantendrá estable, pero hay notables diferencias por regiones:

  • Norteamérica: EE.UU. vivirá un retroceso, en parte debido a los altos daños causados por los huracanes este año en estados importantes, como Harvey (que asoló Texas), Irma (Florida) o María (Puerto Rico). Las ventas en 2018 y 2019 se estancarán entre los 16,5 y 17,1 millones de unidades.
  • Europa: Se espera un crecimiento del 2%  en 2017 y también se crecerá en 2018 y 2019 entre el 2% y el 3,5% anual. Se sale de la tónica el Reino Unido, ya que el Brexit augura salarios más bajos y una libra débil… y está por ver cómo se negocia la salida de la Unión Europea en detalle, pues “podría llevar la porducción de vehículos al continente”.
  • China: El crecimiento desaforado de los últimos años se frenará. Se espera que vendan entre 29,5 y 30 millones de vehículos nuevos en 2018 y entre 30 y 30,5 millones de unidades en 2019.

La calificación de los fabricantes no variará en esta primera etapa, según Alexis Herbert, analista de S&P Global Ratings con unas ventas muy similares. Pero el próximo trienio, hasta 2020, será clave para conocer cómo se llevarán a cabo las estrategias de inversión de cada Grupo automovilístico de cara a electrificar sus gamas. Estaremos atentos.

El futuro de los coches diésel

En este punto de los coches diésel, la mirada ha de echarse invariablemente hacia Europa, el único mercado donde son realmente importantes en los turismos (otro cantar son los camiones, barcos y maquinaria pesada).

La semana pasada veíamos cómo los coches diésel son claves para las marcas toda vez que deben cumplir la normativa de emisiones de CO2, que les obliga a alcanzar los 95 gramos de media en 2021. Pero ojo, que los altos límites de NOX (ver Diésel y contaminación: toda la verdad) los ha demonizado, sobre todo en las ciudades. Hasta tal puento que el primer semestre del 2017 las ventas de coches de gasolina han superado al diésel… por primera vez desde 2009.

S&P indica que el diésel seguirá cayendo. Mucho. La mala prensa de este combustible lastrarça sus ventas y cada vez menso clientes confiarán en ella. Serán España y Alemania los países donde más caerá, pero en 2030 seguirá representando un 30% de cuota de ventas de coches nuevos.

Obviamente, esto repercutirá en el mercado de segunda mano. Los coches diésel dejarán de venderse… y eso afectará a su reventa. En el momento en que las flotas (todos esos coches de renting, en los que prima que no pierdan valor tras unos años de uso) comiencen a apostar por coches con otro combustible, significará el ocaso del diésel. Es ahí donde los coches híbridos y eléctricos tendrán que empezar a ganar la partida.

 

Capital y tecnología

El paso a la electrificación necesitará de inversiones de I+D. No hay problema en ese punto, al menos en los tres grandes grupos automovilísticos europeos. Volkswagen, BMW y Daimler cuentan con activos financieros por valor de más de 400.000 millones de euros, un 51% más que en comparación a finales de 2013. No es todo dinero disponible, sino que hay activos cautivos (contratos de renting o leasing, principalmente) que son un 24% en el Grupo Volkswagen, un 31% en BMW y un 37% en Daimler.

Debemos tener en cuenta también que la electrificación afectará a muchos proveedores. Los vehículos eléctricos necesitan menos piezas y los fabricantes de baterías tendrán mucho que decir en este sentido.

También veremos muchas más relación con otras empresas, sobre todo tecnológicas…. Peo, al menos según S&P, en la próxima década no tendrá demasiado impacto el coche autónomo. No son los primeros que lo dicen. Un informe de J.D Power indicaba que los conductores aún son reacios, muchos expertos se palntean su viabilidad y rentabilidad y otros indican que aún es peligroso. S&P señala que su impacto en la movilidad dependerá del desarrollo de la regulación… Y sabemos que las cosas de palacio van despacio…

Fuente: Standard & Poor’s

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