Ese pequeño porcentaje de la sociedad que tiene cada día el ansia de usar puertas de apertura suicida invertida y un gran espacio de carga en un envoltorio rodante de primer nivel puede, por fin pueden respirar en paz. Este es el Rolls-Royce Silver Spectre Shooting Brake, o lo que es lo mismo, un Wraith coupé que ha sido transformado en una máquina mucho más práctica y familiar. Eso sí, de querer tener el tuyo en tu garaje, has de saber que tan solo siete ejemplares serán construidos.

Después de impresionar con su Land Rover Range Rover de tres puertas y el Tesla Model S ranchera, el diseñador holandés Niels van Roij ha regresado siguiendo la estela de la ex-berlina estadounidense, esta vez tomando como base a un gran buque inglés. Al cargo de la conversión ha estado el carrocero holandés Carat Duchatelet, una empresa especializada en la construcción de limusinas y vehículos blindados. A grandes rasgos, las proporciones están en consonancia con las líneas originales del Wraith, y podría pasar como un modelo de fábrica.

La calidad del trabajo está al nivel un auténtico Rolls-Royce, pero quizás el único elemento que podría cuestionarse es el ancho del pilar C, aunque sí es cierto que ayuda a minimizar el ancho total del mismo. Para convertir al Wraith en un shooting brake, el carrocero modificó el techo y lo estiró hasta el portón trasero. También hay una luneta trasera de inclinación pronunciada que se adapta sorprendentemente bien al carácter del coche. Complementando el nuevo diseño del techo se encuentran las ventanillas laterales alargadas hacia la zaga.

Tampoco se han realizado muchas más modificaciones exteriores, pero el sofisticado tono rojizo oscuro con varios acentos plateados y cromados, incluidos los marcos de las ventanas y la parrilla delantera, no forman parte de la paleta del fabricante con sede en Derby, Reino Unido. El carrocero tampoco ha publicado aún fotos del interior de este Rolls-Royce shooting brake, pero podemos ver que el maletero está revestido con una mezcla de cuero negro, blanco y rojo. De hecho, parece que el acabado de cuero tricolor continúa en el resto del habitáculo.

Otras novedades las encontramos en las modificaciones ejecutadas sobre el tren motriz, aunque la configuración original no es precisamente escueta para los menesteres de este coche: un bloque V12 biturbo de 6.6 litros cuyo pico de 632 CV y 800 Nm es suficiente para acelerar el conjunto de casi dos toneladas y media hasta los 100 km/h en 4,6 segundos y volar hasta los 250 km/h limitados por la electrónica. Pero en el caso del peculiar Silver Spectre Shooting Brake, parece no ser suficiente, así que su motor ha sido apretado hasta los 700 CV.

El carrocero belga dice que cada uno de los siete coches tendrá una temática de diseño único, con esquemas de color tanto para el interior como para el exterior, pinturas bicolores con algún ornamento en contraste dibujado a mano sobre la chapa. Además, contarán con materiales nobles como maderas muy pulidas en el salpicadero y en las puertas, algunos bordados en los reposacabezas, placas de rodadura personalizadas y tapicería de piel o seda a juego.

Y si eso no es suficiente, cada una de las siete iteraciones del Rolls-Royce Silver Spectre Shooting Brake tendrá una opción, característica o elemento exclusivo hecho a medida. “Cada pieza solo estará disponible en uno de los siete vehículos”, dijo Carat Duchatelet. “Los artículos van desde una cesta de picnic con las chapas aplicadas al salpicadero, hasta un juego de equipaje a juego con la tapicería y un reloj exclusivo en materiales coordinados con la pintura del coche”. ¿El precio? En estos casos no es necesario ni preguntar; solo unos pocos podrán asumirlo.

Fuente: Carat Duchatelet

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