La primera generación del Audi A1 llegó en el año 2010 para posicionarse como el vehículo más pequeño de la marca de los cuatro aros. Un utilitario premium con carrocería de tres o cinco puertas que estaba prácticamente solo en el mercado (su rival principal no era otro que el MINI). A pesar de un precio bastante elevado lo cierto es que encontró su hueco y consiguió un éxito importante. Y ese es el motivo de que a día de hoy estemos probando este Audi A1 Sportback 30 TFSI.

Aunque este modelo se sometió a un lavado de cara a mitad de su ciclo comercial lo cierto es que era necesario un cambio generacional. De esta forma ha llegado la segunda generación del A1, con la principal novedad de que solo ofrece la carrocería de cinco puertas, abandonando por completo la opción a tener solo tres puertas. Se trata de una tendencia bastante extendida en la actualidad, pues los usuarios aprecian la practicidad de ese par de puertas extra apenas hay demanda de tres puertas.

El nuevo Audi A1 Sportback se asienta sobre la plataforma MQB A0, la misma que ya hemos visto en otros modelos como el SEAT Ibiza, el Volkswagen Polo e incluso en el Skoda Scala. Eso hace que crezca en tamaño, como veremos a continuación y que introduzca un buen número de cambios. Además, este ejemplar es realmente importante para nuestro país, pues se produce en la fábrica de SEAT en Martorell. Un cambio que se produjo después de que el Audi Q3 fuera mandado a Hungría.

Exterior

Como ya habíamos introducido, el Audi A1 Sportback es más grande que nunca gracias a la adopción de la plataforma MQB A0. Se posiciona más cerca del Audi A3 Sportback y es considerablemente más largo que su antecesor. Hablamos de un modelo encuadrado en el segmento B con 4.029 milímetros de longitud (6 cm más que el anterior), 1.740 milímetros de anchura (se mantiene) y 1.409 milímetros de altura (1 cm menos), curiosamente el más bajo del segmento. La distancia entre ejes también crece hasta los 2.563 milímetros (10 cm más).

La nueva generación también implementa un nuevo lenguaje de diseño, que se traduce en un carácter más marcado gracias al uso de líneas rectas y dinámicas. Su frontal gana horizontalidad gracias a la parrilla Singleframe, más ancha y posicionada en un lugar bastante bajo. A ambos lados quedan dos enormes tomas de aire que le hacen parecer más deportivo aunque tienen una funcionalidad más que dudosa.

Si seguimos por el frontal es imposible obviar esas tomas de aire que están justo entre capó y parrilla. Las tres ranuras hacen homenaje al mítico Audi Sport quattro de competición y es un recurso que también se ha utilizado recientemente en el nuevo Audi R8. Además, se completa con unos faros delanteros LED que estrenan diseño. Aunque para seguir hablando de nuestra unidad de pruebas hay que mencionar que se trataba de una Epic Edition cargado de equipamiento opcional.

Decimos esto porque condiciona enormemente el aspecto que tiene el utilitario. Aunque ya entraremos a fondo a hablar de equipamiento más adelante, hay que decir que saca su carácter más deportivo en el exterior con multitud de elementos en negro (techo, parrilla, tomas de aire, retrovisores y hasta logotipos). Por no hablar de la combinación de colores formada por la carrocería en Azul Turbo y con las llantas Audi Sport de 18 pulgadas en color blanco (y pinzas de freno rojas), que atraía un buen número de miradas.

Desde el perfil lo que más llama la atención es ese acabado ‘tricolor’ que presenta un estrato superior en negro, ese azul en la zona intermedia y el blanco de las llantas de siete radios. El pilar C destaca por su inclinación, mientras que nuestra unidad también cuenta con taloneras más prominentes. Si pasamos a la zaga podemos ver un alerón de techo bastante destacado. También unos pilotos traseros que estrenan diseño y un remate inferior con una especie de volutas decorativas.

Interior

Al entrar en el interior del Audi A1 Sportback se respira un ambiente tecnológico que hereda, sin duda, de sus hermano mayores. En este caso no se sigue el esquema de doble pantalla central, pero si una de tamaño generoso que nos parece una solución acertada. La pantalla táctil principal llega hasta 10,1 pulgadas y tiene una respuesta táctil muy precisa y similar a la de cualquier smartphone. La funcionalidad es la habitual de la marca y eso se traduce en mucha fluidez y menús intuitivos.

Por debajo de esta pantalla encontramos unos controles de la climatización clásicos, con ruletas analógicas y una precisión y facilidad de uso que nos sigue haciendo cuestionar la digitalización completa de los habitáculos. Justo por debajo hay otra botonera dedicada a otras cuestiones más relacionadas con la conducción, con funciones para el aparcamiento, el control de tracción o la selección del modo de conducción.

Aunque desde el asiento del conductor lo primero que llama la atención es el Audi Virtual Cockpit. La instrumentación digital que viene de serie es la pequeña, la de 10,25 pulgadas, tamaño más que suficiente para este modelo y con unos gráficos claros y altamente personalizables. Se controla desde el volante multifunción que en esta unidad es un S line forrado en cuero perforado y con un tacto muy agradable más propio de un segmento superior.

Si hablamos de la calidad del Audi A1 Sportback lo cierto es que tenemos sensaciones encontradas. Por un lado hay que decir que es muy destacada para un utilitario, que está claramente por encima de la media. Pero por el otro lado hay que tener en cuenta el precio de este vehículo y hay que exigirle en función a ello. Entre las luces encontramos materiales de buen tacto, como el plástico blando y mullido de la parte superior del salpicadero, la tapicería de cuero o la moldura con relieve de aspecto metálico que lo surca en la zona intermedia.

Entre las cosas positivas también hay que hacer referencia a la iluminación ambiental, muy llamativa gracias a esas tiras en las puertas o rodeando la instrumentación. Pero por el lado de las sombras también hay que mencionar las molduras en Piano Black que rodean a las salidas de la climatización en el puesto del pasajero o los plásticos más duros y desagradables al tacto que hay en la zona inferior. En esta última parte bien podría parecerse a modelos más generalistas.

Toca hablar de la habitabilidad y es imposible olvidar ese incremento de dimensiones gracias a la nueva plataforma. Esto nos deja con un A1 Sportback más amplio que nunca, algo que se traduce en unas plazas delanteras más que capaces. Lo cierto es que no se acusa falta de espacio en ninguna cota y los asientos ofrecen un buen nivel de confort con ajustes manuales.

Aunque eso iba por descontado, en el segmento de los utilitarios lo que preocupan más son las plazas traseras. El acceso cómodo queda asegurado gracias a que solamente está disponible en carrocería de cinco puertas. Una vez dentro podrán viajar cómodamente dos adultos, pues la plaza central carece de forma y tiene el túnel de transmisión. En las laterales se goza de buena anchura y altura, aunque el espacio para las piernas quedará condicionado a la estatura de los pasajeros delanteros.

Maletero

El crecimiento del Audi A1 Sportback también se refleja en el maletero. Con sus 335 litros de capacidad está claramente por encima de la media del segmento, a apenas 20 litros de los líderes (SEAT Ibiza y Suzuki Baleno). Además de ese incremento de 65 litros respecto a su antecesor, presenta unas formas realmente aprovechables. La boca de carga queda algo elevada, pero las líneas son muy rectas y cuenta con otras bondades.

Hablamos de que el piso del maletero se puede colocar a varias alturas, lo que permite dividir la carga y adecuarse a las necesidades. Bajo ese piso habría espacio para una rueda de repuesto (de emergencia), aunque en nuestra unidad hay un subwoofer correspondiente al sistema de sonido opcional. Cuando se necesite más espacio se pueden abatir los asientos traseros en dos partes (60:40) de forma que se queda una superficie plana de 1.090 litros de capacidad.

Equipamiento

Ya lo hemos mencionado al principio, el que cayó en nuestras manos era un Audi A1 Sportback tope de gama al que no le faltaba de nada. El equipamiento de serie del utilitario será algo más escueto y su exterior menos llamativo. Aún así, ya se beneficia de llantas de 15 pulgadas, aire acondicionado, instrumentación digital de 10,25 pulgadas, volante de cuero, Audi pre sense o aviso de cambio involuntario de carril.

Si optamos por el acabado Advanced se completa con llantas de 16 pulgadas, el sistema multimedia MMI Plus o la posibilidad de carrocería bitono. La deportividad se extrae, como en otros modelos de la gama, con el acabado S line, que suma un aspecto más deportivo con paragolpes diferenciados, llantas de 17 pulgadas, tren de rodaje deportivo, Audi Drive Select, climatizador bizona y, según la versión, faros Full LED o Audi parking system.

Hay algunos paquetes interesantes a nivel de diseño como el Black Line, que aporta un buen número de elementos exteriores en color negro, como ya se ha podido ir apreciando en las fotografías de nuestra unidad. Aunque en este caso también contábamos con algunas bondades adicionales que aportaba la Epic Edition. Hablamos de las llantas Audi Sport de 18 pulgadas, faros LED y pilotos oscurecidos o emblemas y logotipos en negro.

Motor

La gama de motores del nuevo Audi A1 Sportback también introducía novedades. Se apostaba por las mecánicas de gasolina turboalimentadas tanto de tres como de cuatro cilindros, al tiempo que se desechaba el diésel por completo. Adopta también la nueva nomenclatura de la marca, que todavía sigue liando un poco al público. De esta forma, la versión de acceso es el 25 TFSI, con el tricilíndrico de 1.0 litros que desarrolla 95 CV y que solamente puede ir con caja de cambios manual.

En la zona intermedia nos encontramos al 30 TFSI, que también emplea el motor de tres cilindros, aunque aumentando su potencia hasta los 116 CV y permitiendo elegir entre el cambio manual y el automático S tronic. Ya con cuatro cilindros y 1.5 litros está el 35 TFSI, que entrega 150 CV de potencia y que también puede ir ligado a las dos transmisiones. Por el momento, el tope de gama es el 40 TFSI, un cuatro cilindros de 2.0 litros con 200 CV que solo puede ir con la transmisión automática.

La unidad que probamos es la que se encuentra en la zona intermedia de la gama y probablemente será una de las más demandadas. Nuestro Audi A1 Sportback 30 TFSI desarrolla 116 CV y 200 Nm de par y va ligado a la transmisión S tronic de siete velocidades. De esta guisa, es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 9,4 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 203 km/h. Según ciclo WLTP su consumo es de 6,1 l/100km y sus emisiones de CO2 de 139 g/km en esta versión con llanta de 18 pulgadas.

Comportamiento

Durante los primeros kilómetros con este Audi A1 Sportback 30 TFSI S tronic ya nos damos cuenta del enorme número de miradas que atrae. Llama mucho la atención y algunos aprecian su deportividad hasta el punto de sobrevalorarlo. “¿Lleva un motor de 3.0 litros?”, nos preguntan algo confundidos por la nomenclatura. Pero hay que decir que detrás de esa fachada enérgica encontramos un comportamiento algo más comedido de lo que se podría esperar si solo juzgamos el físico. Eso no es algo negativo y algunos usuarios hasta lo valorarán.

Y ahora, evitando más juicios meramente estéticos vamos a su comportamiento dinámico desde un punto más objetivo. Lo primero que destaca es el funcionamiento del motor de tres cilindros. Con el tiempo estas mecánicas han ido mejorando y nos queda claro tras ver el refinamiento y el nivel de aislamiento que adquiere en el A1 Sportback. Desde el exterior se aprecia algo la rumorosidad, pero al interior apenas llegan el ruido ni las vibraciones.

Y si hablamos de desempeño huelga decir que este 30 TFSI se sienta muy cómodo moviéndose en la zona media del cuentarevoluciones. El tramo entre las 2.500 y las 4.000 vueltas es en el que lo notamos con mayor soltura. Sin embargo, no podemos hablar de mucha frugalidad en las aceleraciones. Al fin y al cabo, son 116 CV de potencia, no hay que olvidar ese dato. Lo consideramos suficiente para la mayoría de situaciones, aunque probablemente optaríamos por una versión de cuatro cilindros si se va a viajar con asiduidad.

La transmisión automática S tronic que lleva nuestra unidad de pruebas es la habitual de doble embrague y siete relaciones de la marca. Hay pocas pegas que podamos sacarle a nivel de rapidez, pues la transición entre marchas es precisa y casi instantánea. Aunque también notamos unos desarrollos de cambio algo largos (probablemente en búsqueda de reducir consumos), lo que hace que a veces esté rodando en una marcha que podríamos considerar incorrecta.

Nada que no pueda solventarse con el uso de las pequeñas levas tras el volante o jugando con los modos de conducción. En este ejemplar podemos elegir entre cuatro, que son Efficiency, Auto, Dynamic e Individual. En el primero nos sorprende gratamente la facilidad con la que se puede rodar en “modo vela”, mientras que el modo deportivo ayuda aporta algo de rigidez y ayuda a apurar las marchas. En ese último también nos llega a través de los altavoces un sonido del motor simulado. Se nota bastante que es artificial y no le encontramos mucho sentido en esta versión.

Lo que no podemos poner en duda es el gran trabajo que se ha hecho con el chasis de este Audi A1 Sportback. Aunque ya hemos dicho que no encontramos sensaciones demasiado deportivas, lo que sí notamos es un gran equilibrio. La nueva plataforma le asegura un aplomo notable y muestra bastante agilidad gracias sus 1.200 kg de peso. Lo cierto es que no queremos ni imaginarnos cómo iría un hipotético S1 Sportback, que no está confirmado, pero que podría llegar hasta los 250 CV.

Una de las claves en el utilitario es el esquema y la puesta a punto de las suspensiones. Para el eje delantero se ha optado por una tipo McPherson y para el trasero encontramos una barra de torsión. Encuentra un buen balance entre rigidez y comodidad, siendo un vehículo apropiado para casi cualquier uso. Aunque en esta unidad comenzamos a notar algunas turbaciones, sobre todo en terrenos irregulares, probablemente causadas por el tamaño de llanta y el perfil bajo del neumático.

Como viene siendo habitual en la mayoría de turismos que pasan por nuestras manos, la dirección tiene demasiada asistencia y un tacto algo blandito. Se solventa ligeramente cuando se selecciona el modo Dynamic, pero sigue sin transmitir como debería. Las cifras de consumo no se dispararon demasiado durante nuestros casi 1.700 kilómetros de prueba y al finalizar el ordenador de a bordo nos arrojaba una media de 6,8 litros (un gran porcentaje por autopistas y autovías durante un viaje).

Opinión coches.com

El cambio generacional del Audi A1 Sportback no deja a nadie indiferente. El pequeño de la casa es ahora un poco menos pequeño y cuenta con un diseño que rebosa carácter. Hay un sinfín de opciones de personalización tanto a nivel exterior como a nivel interior (basta con ver nuestra unidad de pruebas). En el interior destaca por su tecnología y por haber mejorado en habitabilidad. La calidad está claramente por encima de la media pero tiene luces y sombras (teniendo en cuenta su precio).

Porque, aunque el Audi A1 Sportback parte de poco más de 20.000 euros (un precio ya por encima de la media), en cuanto comencemos con la customización esa cantidad se incrementará cuantiosamente. Para tener un ejemplar como el de las imágenes ronda los 35.000 euros, un precio más propio de un segmento superior. Otra conclusión que sacamos es que la versión intermedia 30 TFSI será una de las más validas para el gran público y que el chasis sigue siendo un referente en el segmento.

Audi A1 Sportback 30 TFSI S tronic
7.6 Nota
Lo mejor
  • Diseño llamativo y atractivo
  • Espacio interior y maletero
  • Mecánica y comportamiento equilibrados
Lo peor
  • Algo básico de serie
  • Algunos materiales del interior
  • Precio final muy elevado
Diseño8.5
Habitabilidad7.5
Acabados7.5
Maletero8
Equipamiento7
Motor7.5
Comportamiento8
Calidad Precio6.5

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