Hoy en día las ventas de coches diésel no dejan de caer. En 2018 acabaron con apenas un 36% de vehículos matriculados movidos por este combustible. En 2017 ya habían caído hasta el 44%, pero ahora alcanzan unas cifras no vistas desde principios de siglo, allá por 2001.

El detonante de esta caída fue sin duda el diéselgate, el escándalo de manipulación de emisiones y consumos que salpicó a unos cuántos motores del Grupo Volkswagen. Una de ellas fue Audi, una marca que  demostró en Le Mans que este combustible puede ser una alternativa capaz de ser tan deportiva como la gasolina (10 títulos de 11 posibles entre 2004 y 2014, con los Audi R10 TDI, el R15 TDI, el R18 TDI y el R18 e-tron quattro –también TDI, pero híbrido–).

Antes de que el gasóleo comenzase a estar demonizado, Audi presumía (con razón) de estos logros en competición y quiso llevar parte de este éxito a sus modelos de producción. Corría el año 2016 cuando, para celebrar los 25 años de los motores TDI, decidió lanzar una edición especial en uno de sus modelos más especiales, el Audi A7 Sportback 3.0 BiTDI competition.

Esta versión, lanzada al final de la vida comercial del Audi A7 Sportback 2014, pretendía ser un GT capaz de realizar viajes de manera cómoda y rápida… al mismo tiempo que se gastaba lo justo, aprochando las bondades del diésel. Ya no está en venta como nuevo (el modelo fue sustituido por el A7 Sportback 2018), pero ¿puede ser una alternativa, aunque haya que buscar en el mercado de ocasión, para quien realice muchos kilómetros al año? Vamos a comprobarlo.

Exterior

El Audi A7 Sportback es una gran berlina de cuatro puertas de corte deportivo, que pretende ser el rival de modelos como el Mercedes CLS o el BMW Serie 6 Gran Coupé. Esta generación llegó al mercado en 2011, si bien tuvo el rediseño de mitad de vida comercial en 2014 y otros cambios, más centrados en el equipamiento, allá por 2016.

El concepto se apoya en contar con los beneficios de una carrocería grande (mide 4.974 mm de longitud), con un espacio muy bueno, con una línea de coupé donde destacan detalles como la línea de techo que cae hacia la zaga, el gran portón trasero o las ventanillas sin marco de manera que quedan “al aire”, una idea muy deportiva.

La distancia entre ejes está compartida con su coetáneo Audi A6 2014, de 2.914 mm, con lo que se garantiza una buena habitabilidad del interior. Otro rasgo que define muy bien a este vehículo (y otros de su estilo) es su altura. En este caso es de 1.420 mm. Unido a la anchura de 1.911 mm nos encontramos con un coche plantado en la carretera de una manera fabulosa.

Esta versión es además especial, el culmen de los motores diésel del Grupo VAG. Por eso, cuenta de serie con paquete deportivo S Line, que le da una aspecto más deportivo con una suspensión que rebaja 20 mm la altura respecto de otras versiones convencionales o las llantas de 20 pulgadas con diseño de cinco radios y los flancos en negro. Montan neumáticos de 265/35 de tamaño y dejan entrever unas pinzas de freno en color rojo que abrazan unos discos de 17 pulgadas.

El resultado acerca la imagen de este coche de gasóleo a la del S7 (el RS 7 Sportback queda a otro nivel visual y prestacional). Tanto, que debemos fijarnos en los emblemas V6T en las alteas delanteras para no confundirnos de versión. Nuestra unidad de pruebas está en el color Gris Daytona, uno de los cuatro en los que podía elegirse esta versión (el clásico azul Sepang, un rojo y otro gris).

Cuando lo vemos de frente lo que más destaca es sin duda esa enorme parrilla delantera en color negro brillante, a juego con las carcasas de los retrovisores exteriores y las tomas de aire laterales, en las que se encastran los faros antiniebla. Las formas del faldón delantero son también muy deportivas y acentúan que sensación de que el coche va pegado al suelo.

Las ópticas cuentan con tecnología LED para todas las funciones de iluminación, si bien la unidad de pruebas que ves en las imágenes disponía de los faros Matrix LED.

En la zaga el elemento más llamativo es sin duda el alerón sobre el portón del maletero, que se despliega de manera automática a velocidades superiores a 130 km/h. En la parte baja contamos con un par de salidas de escape, una a cada lado, en una especie de difusor en negro.

Interior

Si en cualquiera de nuestra pruebas de Audi destacamos siempre los cuidados interiores, qué decir cuando estamos ante una unidad especial de uno de los modelos superiores de la gama.

El paquete S Line incide en la deportividad del modelo. Los asientos, de corte deportivo están tapizados en cuero (color plata en esta unidad, también podían ser negros) y tienen en el respaldo inscrito el nombre del paquete deportivo. Hay otros todavía más racing, con costuras en contraste. El espacio es excelente incluso para personas altas y entre los asientos encontramos un reposabrazos, también rematado en cuero, a juego con las asas de las puertas.

El resto de la consola y otros materiales que recubren combinan el aluminio y la madera Beaufort, en negro con listas claras, en una sublime mezcla de deportividad y elegancia, inspirada en el mundo de la náutica. Todos los ajustes entre piezas, son, sencillamente, perfectos.

La postura de conducción es muy baja, con unos asientos que recogen bastante bien el cuerpo y que, además de los ajustes eléctricos, cuentan con una banqueta extensible, perfecta para quienes tengan las piernas más largas.

Todos los elementos quedan a mano. Sin duda el protagonismo en el salpicadero es para la pantalla del sistema de infoentretenimiento, retráctil (se esconde en el salpicadero), que incluye de serie en este acabado el navegador. Se controla mediante el mando MMI en la consola central, junto al selector del cambio. Bajo ella encontramos los aireadores y los mandos de la climatización, quizá en una posición algo baja y poco visibles.

Hoy en día es común encontrarnos ya con cuadro de instrumentos totalmente digitales, que en el caso de la marca de Ingolstadt recibe el nombre de Audi Virtual Cockpit. Este modelo todavía no contaba con él (la estrenó el Audi TT 2015), pero ya apuntaba maneras en ese sentido ya que los dos relojes clásicos, con el cuentarevoluciones a la izquierda y el velocímetro a la derecha, abrazan una pantalla que puede variar la información que se muestra, a todo color, y permite visualizar el navegador, además del sistema multimedia o diferentes datos del ordenador de a bordo.

Los pasajeros delanteros pueden dejar objetos en las bolsas de las puertas (que no destacan precisamente por tamaño), además de poder emplear para este fin la guantera o el cofre central entre los asientos, bajo el reposabrazos.

Si echamos un vistazo a las plazas traseras observamos cómo los ocupantes tienen un espacio notable para las piernas, pero si son muy altos quizá la silueta del coche no es la más adecuada si se busca viajar con la cabeza holgada.

Cuenta con cinco plazas, pero el ocupante de la central no irá demasiado cómodo ya que esa plaza no es tan ancha como las laterales (realmente fabulosas) y además el túnel central es bastante elevado, por lo que tendrá que colocar los pies a los lados. Por otro lado, el trato a estos ocupantes es bueno, pues cuentan con su propio control de la climatización y aireadores, así como una tomas de 12 V en la parre trasera de la consola.

Maletero

En un coche como este, pensado para viajar cuatro personas, es de vital importancia contar con un buen volumen de maletero. El Audi A7 Sportback anuncia 535 litros de capacidad, una buena cifra, similar a la que ofrecía un Audi A6 de su generación, mayor que el de un Porsche Panamera.

Frente a las berlinas de tres cuerpos el portón de grandes dimensiones facilita las operaciones de carga y descarga, pero también exige tener mucho cuidado en garajes que no tengan el techo demasiado alto, ya que es realmente largo. De serie cuenta con apertura y cierre eléctricos.

Como en coches con esta silueta, su mayor “pecado” es que no tiene mucha altura. Es muy profundo (cuesta bastante coger cosas de la parte más cercana a los asientos). Además, la altura va disminuyendo a medida que vamos acercándonos a la parte trasera.

Eso sí, es innegable que está muy bien rematado, perfectamente enmoquetado. Si necesitas más espacio siempre puedes abatir los respaldos de los asientos traseros, divididos en dos partes, en la clásica proporción 40:60, para conseguir un espacio de 1.390 litros. Nos ha parecido una pena no haber dividido los asientos en tres, para permitir llevar objetos largos (como esquís) sin perder dos plazas laterales detrás.

Por lo demás, bajo el piso nos encontramos con un hueco donde puede ir una rueda de repuesto de emergencia, como en la unidad que condujimos. Hay también unas argollas para sujetar la carga con redes o cintas elásticas, ubicadas en los laterales del piso, y una pequeña red en el lado derecho donde es posible dejar pequeños objetos.

Equipamiento

Si un Audi A7 Sportback ya presume de un equipamiento más que completo, esta edición especial todacía más. En el apartado de seguridad puedes encontrar elementos como airbags frontales, laterales, de cortina y laterales traseros, control de estabilidad, freno automático en caso de colisión (Pre Sense Basic).

A ellos se sumaban en nuestra unidad de pruebas algunos asistentes a la conducción como el aviso de la presencia de vehículos en el ángulo muerto del retrovisor, control activo de cambio involuntario de carril (avisa y es capaz de actuar sobre la dirección) o el aviso de tráfico trasero.

De serie cuenta con los faros LED y los intermitentes dinámicos, pero, si puedes, elige los Matrix LED (1.050 euros) que incorporaba nuestra unidad. Son unos faros compuestos de 21 diodos LED que se encienden o apagan según las condiciones de iluminación y demás vehículos, por lo que es como ir con las luces largas… pero sin molestar al resto de conductores.

Como comentamos, también es de serie en esta versión el S line sport Package con el chasis 20 mm más bajo, llantas 20 pulgadas (de 21 opcionales), pinzas de freno rojas o los asientos deportivos (por el cuero había que pagar también un extra).

En el apartado de infentretemiento el navegador era de serie, pero podía complemetarse con el Audi Connect (635 euros) que con una tarjeta SIM actualiza los mapas en línea, buscador de lugares de interés, da información en tiempo real sobre precios de combustible, tráfico, aparcamientos, eventos, noticias…

La factura en nuestra unidad del Audi A7 Sportback 3.0 BiTDI competition la incrmentaba mucho el sistema de sonido firmado por Bang&Olufsen. Costaba 7.620 euros, pero cuenta con 15 altavoces, subwoofer y cada uno con su propio canal amplificador, con una potencia total de más de 1.200 W. Perfecto para melómanos

El precio de partida era de un Audi A7 Competition parte de los 88.620 euros. Con todos los opcionales que montaba nuestra unidad se situaba por encima de los 105.000 euros.

No es posible localizar ya esta versión entre los Audi nuevos que publican los concesionarios en nuestra página, pero se trata de una versión muy apetecible cuyo precio ha bajado ya bastante, por lo que conviene buscar entre los Audi A7 Sportback de segunda mano. Te recomendamos también echar un vistazo a nuestro comparador de seguros para dar con la póliza que mejor se ajusta a tus necesidades y presupuesto.

Motor

El protagonista máximo de este vehículo, el Audi A7 Sportback 3.0 BiTDI competition, se encuentra bajo su capo. Allí se oculta un propulsor de tres litros V6 clean diésel biturbo que gracias a una serie de mejoras (algunas modificaciones en el sistema de sobrealimentación y en los árboles de levas),  elevó potencia hasta los 326 CV (frente a los 320 CV que ofrecía hasta su llegada). Y ojo, que con el modo boost se obtienen 20 CV adicionales durante un breve lapso de tiempo, cuando hundes totalmente el pie derecho en el pedal del acelerador.

Más interesante nos parece todavía el dato del par motor máxima, que alcanza los 650 Nm desde las 1.400 rpm a las 2.800 rpm. Una caja de cambios de 8 relaciones Triptronic es la encargada en enviar todo esta raudal de potencia a ambos ejes, mediante la tracción total quattro. Sus registros de prestaciones son muy buenos, ya que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 5,1 segundos y una velocidad máxima de 250 km/h.

Y ojo, que todo esto con un consumo medio homologado de 6,1 l/100 km y unas emisiones de CO2 de 162 g/km. ¿Estamos ante una opción racional de conjugar deportividad a bajo coste de uso?

Comportamiento

A pesar de las cifras tan bestiales, arrancar el coche no te hace presagiar en absoluto de lo que es capaz. Todo es suavidad, se nota más que estamos ante un refinado seis cilindros, independientemente de que se alimenten con gasóleo. Se trata de un modelo pensado para viajar de manera confortable y, en ese aspecto, cumple a la perfección.

La caja de cambios Triptonic de convertidor de par engrana relaciones de manera eficaz y rápida. Pueden accionarse sus ocho velocidades de manera manual, desde la palanca de cambios subiendo y bajando o bien  desde las levas en el volante, que resultan algo pequeñas para andar lidiando con tanta relación. Una pega que le podemos poner también es que, en modo automático, lleva quizá el coche demasiado bajo de par, lo que hace que a veces se noten algunas vibraciones del motor… que no casan en absoluto con el vehículo. Todo sea por mantener a raya los consumos.

Pero el carácter del coche cambia de manera radical en cuanto uno pisa a fondo el pedal del acelerador solicitando potencia. El coche cuenta con ella… y la entrega a las mil maravillas.

¿Cómo? Pues depende un poco del modo de conducción que hayas seleccionado: Auto, Efficiency, Confort, Dynamic e Individual, que varían la velocidad de respuesta del acelerador, la caja de cambios, la dirección y la suspensión. Interesante la suspensión neumática adaptativa en este vehículo, que permite regular su dureza si queremos más confort máximo o bien más firmeza y deportividad.

Y es ahí cuando te sorprendes circulando por carreteras de montaña, con curvas lentas, con una agilidad impropia de un vehículo tan largo como este, limitado tan solo por su peso, que se nota solamente en el agotamiento de los frenos (que invita a incrementar algo más la factura final eligiendo unos cerámicos que acaben con esta cortapisa.

Sin duda lo mejor es llevarlo a su hábitat natural, las vías de alta capacidad, donde no se puede encontrar el más mínimo desliz. La calidad de rodadura, incluso a altas velocidades, es intachable: cómodo, silencioso (apenas hay ruidos aerodinámicos…) al nivel del Audi A8.

¿Es factible conseguir los 6,1 l/100 km que homologa? Pues sí. Puedes rodar en autovía a velocidades legales por debajo de esa cifra y acabamos gastando en torno a los 7 l/100 km, lo que demuestra las bondades del hoy denostado gasóleo.  Y eso en un coche grande y pesado que además cuenta con tracción Quattro que envía la fuerza a las cuatro ruedas y mejora la aceleración en salidas desde parado y en paso por curva.

Opinión coches.com

Si buscas un coche lujoso y confortable, bien equipado de partida (ojo a todo lo que podía llevar en extras) y con unas prestaciones notables sin que ello le haga perder confort… y que además pueda mantener los consumos a raya incluso si eres alegre con el acelerador, este Audi A7 Sportback 3.0 BiTDI competition es una gran opción.

¿Mejor que el nuevo Audi A7? En breve analizaremos a fondo el nuevo modelo, que ya ha pasado por nuestra sección de pruebas, pero sin duda quien busque un diésel de tintes deportivos tendrá en este coche, a pesar de su veteranía, un gran aliado en los viajes, con una línea que todavía no ha pasado de moda, con terminaciones milimétricas y ojo que la veteranía en los coche es también sinónimo de fiabilidad y buena puesta a punto.

Que un coche pueda ser usado en diferentes entornos sin desentonar siempre habla de su calidad. En ese sentido, poder recorrer de manera cómoda y suave cientos de kilómetros al tiempo que una caricia con el pie derecho puede hacer que te pegues al asiento y ponerte los vellos de punta, es un punto a favor. Y todo eso, repostando de la manguera negra.

Audi A7 Sportback 3.0 BiTDI Competition
8.3 Nota
Lo mejor
  • Confort de marcha en viajes, con un punto de picante
  • Acabados y ajustes soberbios
  • Plazas traseras ideales para dos
Lo peor
  • Equipamiento con extras demasiado caros
  • Cambio con relaciones muy largas
  • Precio final elevado, incluso de segunda mano
Diseño8
Habitabilidad7.5
Acabados9
Maletero8.5
Equipamiento8.5
Motor8.5
Comportamiento8.5
Calidad Precio7.5

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