
BYD Atto 2 DM-i Boost 212 CV, a prueba: ¿el híbrido enchufable que sí hay que comprar?
Desde el principio siempre me ha parecido que la tecnología híbrida enchufable tenía muchas pegas. No me malinterpretéis, es un puente ideal entre la combustión y la electrificación total, pues no depende al 100 % del enchufe y tiene las bondades para moverse en «cero emisiones» la mayor parte del tiempo. Sin embargo, con los años hemos visto un uso incorrecto por muchos usuarios, que nunca lo cargan y solo buscan su etiqueta. Tampoco ha ayudado que la mayoría de PHEV fueran SUV grandes en sus primeras andadas. Ahora he encontrado el que podría ser el híbrido enchufable más lógico: el BYD Atto 2 DM-i.
Después de probarlo en formato eléctrico, el modelo chino nos dejó claro que tenía algunas carencias. Ahora llega esta nueva variante para solventarlas y se posiciona como una opción única en el mercado. Era el híbrido enchufable más pequeño del mercado y también el más barato hasta la llegada del Dolphin G, lo que le está llevando a posicionarse como el más vendido dentro de esta categoría en nuestro país. Ya ha adelantado al Seal U DM-i, un ejemplar que ha dado muchas alegrías a BYD y lo hace gracias a un PVP de 28.200 euros que se puede quedar en una tarifa de derribo de apenas 18.190 euros.
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Exterior
Si comenzamos a hablar de diseño, tenemos que mencionar algunas modificaciones que se centran en su frontal. Se mantienen esas líneas afiladas y con la personalidad de la marca, mientras que este PHEV cuenta con una parrilla delantera de mayores dimensiones. Es lo que le distingue del eléctrico por esas necesidades mayores de refrigeración. Los faros cuentan con tecnología full-LED de serie y se integran a la perfección con unas luces diurnas muy estilizadas.

El paragolpes delantero remata esta zona con ángulos marcados y unas entradas de aire verticales en los extremos que no solo aportan músculo estético, sino que mejoran eficazmente el flujo aerodinámico. En la vista lateral, las proporciones son las clásicas y destacan por unos voladizos realmente cortos. El uso de revestimientos inferiores oscuros en contraste ayuda a elevar visualmente la altura del vehículo y darle un toque más llamativo.
La presencia también está potenciada por unas llantas que pueden ser de 16 o 17 pulgadas, mientras que el híbrido enchufable puede utilizar la pintura en color Midnight Blue, exclusiva en esta variante. El detalle de diseño más llamativo es el tratamiento del pilar C, donde una inserción del color de la carrocería rompe la superficie acristalada trasera para generar el recurrente y atractivo efecto de techo flotante.

Terminamos el apartado de diseño con una zaga que apuesta por la firma lumínica continua, algo que ya es seña de identidad de BYD. Una franja luminosa cruza toda la anchura del portón conectando unos pilotos traseros cuya forma se inspira directamente en un nudo chino tradicional, un detalle que simboliza la buena suerte y el anillo del infinito. En la parte superior, un spoiler de techo bastante prominente añade el toque dinámico necesario, mientras que el paragolpes trasero de formas convexas esconde hábilmente la salida del tubo de escape para mantener una apariencia limpia.
Para que podamos ubicarlo correctamente frente a sus numerosos rivales, hay que decir que es un SUV pequeño que se va acercando al segmento compacto. El BYD Atto 2 DM-i tiene una longitud de 4,33 metros, un incremento de 20 mm respecto a la versión 100 % eléctrica que ya conocíamos. Su anchura se queda en 1,83 metros, mientras que la altura alcanza 1,67 metros. La plataforma es la misma y cuenta con una distancia entre ejes de 2,62 metros, bastante generosa para conseguir un buen aprovechamiento de la cabina.
Interior

En el interior del BYD Atto 2 DM-i vemos un nivel de madurez que sorprende. No tiene los artificios de su hermano mayor, el Atto 3 EVO, pero sorprende por su diseño ordenado y elegante. Lo primero que sorprende es su calidad, por encima de lo que esperaríamos de un SUV generalista. Aunque la mayoría son plásticos, presentan un buen tacto general con un ensamblaje robusto que no emite crujidos indeseados cuando presionamos las molduras. También convence cómo se ha resuelto la consola central, que queda completamente despejada gracias a que el selector del cambio se ha reubicado en la columna de la dirección.
Ofrece varios huecos portaobjetos muy prácticos y un reposabrazos generoso. El despliegue digital de este modelo está a la altura de las expectativas. Si comenzamos por el lado del conductor, vemos un volante multifunción de corte clásico con algunos botones físicos. Son los que controlan la instrumentación digital de 8,8 pulgadas, que tiene una integración ideal. Viene con la información justa y echaríamos en falta un extra de personalización con lo que vemos en cada momento.

Por suerte, se complementa con la pantalla táctil principal que tiene 12,8 pulgadas y está perfectamente integrada en el salpicadero. Es desde donde se controlan la mayoría de funciones, ya que no tiene apenas botones físicos, y ha perdido esa capacidad de girar para quedarse en posición vertical. De esta pantalla hay que sumar que tiene un sistema con Android Automotive, por lo que integra a la perfección aplicaciones como Google Maps.
Tampoco le falta la conectividad con Apple CarPlay o Android Auto de forma inalámbrica y el teléfono móvil se puede quedar descansando en la superficie de carga inalámbrica con 50 W. Aunque la ventaja adicional clave en este Atto 2 híbrido enchufable es el asistente inteligente que se activa con el comando “Hi, BYD”. Es más avanzado que el anterior gracias a la IA generativa y a modelos de lenguaje LLM, por lo que puede llevar a cabo funciones más complejas. El equipamiento se puede completar con asientos calefactables y reglajes eléctricos o con el techo panorámico que hará que la segunda fila gane enteros.

Cuando pasamos a los asientos traseros del BYD Atto 2, vemos que esa distancia entre ejes es la que marca la diferencia. Teniendo en cuenta que es un SUV pequeño, vemos mucho espacio para las piernas y la altura libre para la cabeza es más que correcta para ocupantes de talla media. Por no hablar de que tenemos un piso plano que favorece el confort. Eso sí, la anchura es algo más justa y eso nos hace recomendar que viajen cuatro adultos mejor que cinco. Incluso habiendo sumado el reposacabezas central, algo que anteriormente no tenía…
Maletero
En lo que respecta al maletero, vemos que tiene una capacidad de 425 litros. Es una cifra muy competitiva para un vehículo urbano de esta envergadura, superando incluso a algunos modelos compactos de marcas rivales. Las formas interiores son suficientemente regulares y vemos iluminación y soluciones para dividir la carga. También nos sorprende con la función V2L en la versión más equipada, por lo que podríamos cargar otros dispositivos con los hasta 3,3 kW de potencia que suministra un enchufe convencional utilizando la energía de la batería.

Además de esto, también podemos abatir los respaldos de la segunda fila de asientos en dos partes (60:40). De esta forma, el volumen total de este maletero se amplía hasta unos nada desdeñables 1.335 litros. Aunque la superficie no es completamente plana, lo vemos muy aprovechable para la mayoría de usos.
Motor
El BYD Atto 2 nació como un modelo puramente eléctrico, pero ahora han optado por ampliar la gama con versiones híbridas enchufables. Se benefician de la tecnología Dual Mode de la marca y vamos a ver dos opciones bien diferenciadas por potencia y batería, ambas con la etiqueta CERO. También es compartido el motor de gasolina Xiaoyun de 1.5 litros que destaca por su eficiencia térmica del 43 %. En el modelo de acceso, conocido como Active, se suma un motor eléctrico para conseguir una potencia conjunta de 166 CV.

En este caso, equipa la Blade Battery de 7,8 kWh de capacidad para conseguir una autonomía eléctrica de hasta 40 kilómetros. Pero hoy nos toca probar el tope de gama… El Atto 2 DM-i Boost presume de una potencia conjunta de 212 CV, lo que hace que mejoren sus prestaciones. Aunque seguramente lo más destacado de este ejemplar es que monta la Blade Battery, también con tecnología LFP, pero con una capacidad de 18 kWh.
Es más del doble que en la versión de acceso y eso le otorga una autonomía eléctrica homologada de 90 kilómetros. Con esta configuración hablan de una autonomía de hasta 1.000 kilómetros entre electricidad y gasolina, algo que vamos a intentar probar a continuación.
Comportamiento

Cuando nos ponemos al volante del BYD Atto 2 DM-i empezamos a ver sus bondades desde los primeros kilómetros. La configuración híbrida enchufable es de lo más acertada y se ve que da prioridad a la electricidad. Digo esto porque el motor de combustión es un atmosférico de apenas 98 CV y es la parte eléctrica la que va a tener más protagonismo cuando pisamos el pie derecho. Incluso en modo híbrido nos sorprende ver cómo la mayor parte del tiempo se rueda sin gastar gasolina, teniendo al motor de combustión como suministrador de energía para la batería y también al motor eléctrico a través de un inversor.
Habrá momentos en los que ambos se combinen para conseguir las máximas prestaciones. Los números del Atto 2 DM-i en su versión Boost son bastante destacados. La versión más potente, con sus 212 CV y 300 Nm de par, empuja con contundencia y nos deja con una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,5 segundos y una velocidad máxima de 180 km/h. En la versión de acceso la aceleración se demora hasta los 9,1 segundos. Además de ese aprovechable modo híbrido, a través del botón de la consola central podemos forzar un modo 100 % eléctrico.

Siempre que haya carga en la batería nos moveremos sin emisiones hasta un máximo de 90 kilómetros que es lo que homologa la versión de la batería de mayor tamaño. En este Atto 2 DM-i Boost tenemos una batería de LFP de 18 kWh que sorprende por sus cifras homologadas. Siempre depende de cómo lo conduzcamos, pero parece factible superar los 70 kilómetros en condiciones reales e incluso superarlos en entornos urbanos. Y cuando se gasta por completo la batería tampoco se muestra demasiado gastón, con consumos de gasolina que rondan los 5 l/100km.
Con este depósito de 45 litros de gasolina hablan de hasta 1.000 kilómetros sin parar a repostar y parece que se podría conseguir. No lo dijimos antes, pero la recarga de esta batería puede realizarse en tres horas con una toma de 6,6 kW en corriente alterna. La pequeña tarda un tiempo similar ya que lo hace más lento. La conducción de este pequeño híbrido enchufable es bastante configurable. Además de elegir entre modo HEV o EV, también están los modos tradicionales que permiten elegir entre Eco, Normal, Sport y Snow para cambiar parámetros como la respuesta del motor o el tacto de la dirección.

Por no hablar de que hay dos niveles de regeneración, aunque las diferencias no es que sean demasiado destacadas. En general sorprende la suavidad del sistema híbrido y cómo se hacen las transiciones entre la parte de combustión y la eléctrica. Sin embargo, la respuesta no siempre es tan inmediata como podríamos esperar, sobre todo cuando se enfrenta a una aceleración repentina. A nivel de chasis, el BYD Atto 2 DM-i tiene una puesta a punto similar a la que buscan otros modelos de la marca.
Pone la comodidad por encima de otras variables y lo hace con una suspensión que tiene un eje delantero tipo McPherson y un trasero de barra de torsión. Podemos decir que cumple en todo tipo de recorridos y que tiene un tarado blandito que descarta cualquier tipo de deportividad. Se encuentra muy cómodo en entornos urbanos con ese radio de giro de 5,3 metros, una insonorización bastante conseguida y un peso en vacío de 1.620 kg. Queda disimulado por una dirección muy asistida que le da suavidad en el uso, pero que no transmite nada y con la que cuesta coger confianza.
Opinión coches.com

En definitiva, este BYD Atto 2 nos ha parecido, sin lugar a dudas, una de las opciones de compra más racionales, prácticas e inteligentes para el que busque un vehículo urbano con etiqueta CERO y no esté preparado para comprarse un eléctrico. No tiene rivales entre los híbridos enchufables, pues todos son más grandes y caros, así que puede ser un golpe encima de la mesa para la marca china. Además, destaca por su completo equipamiento, por su aprovechamiento del espacio o por un comportamiento dinámico bastante equilibrado. No es el coche que más emocione, pero tampoco es lo que busca y cumple en la mayor parte de recorridos.
Por no hablar de esa condición de ser uno de los híbridos enchufables más baratos del mercado. Se puede quedar en unos demoledores 18.190 euros al aplicar promociones, descuentos por financiación y las ayudas del Plan Auto+. Aunque yo recomendaría mejorar la experiencia con la versión tope de gama por el extra de potencia y de autonomía que da la batería. En este caso son 3.000 euros más en el PVP y alrededor de 2.000 euros con las ayudas, quedándose en 20.190 euros.
- Acabados y tecnología interior
- Espacio atrás y maletero notables
- Precio de derribo con ayudas y descuentos
- Instrumentación básica
- Equipamiento cerrado
- Tacto de la dirección
BYD Atto 2 DM-i Boost 212 CV, a prueba: ¿el híbrido enchufable que sí hay que comprar?. Galería de fotos
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