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Mercedes Clase C Estate prueba – 15
Luis Ramos Penabad

Mercedes Clase C Estate, a prueba: el más tecnológico de su clase ¿y qué más?

Con la C empezó todo. Después de 11 años vendiendo la mítica serie 190,  Mercedes decidió cambiar la nomenclatura de sus modelos. Las letras serían las protagonistas en esta nueva era.   

Hoy ya no tiene sentido llamarle BabyBenz al Clase C, porque la gama comprende vehículos mucho más pequeños en el siglo XXI. Pero sigue siendo la base sobre la que se asienta la marca que abarca desde compactos a berlinas y todoterrenos de lujo.

Estamos hoy con la versión diésel de acceso, el C220d. Diésel, sí, ya que sigue siendo el combustible ideal para viajes largos. Eso sí, con microhibridación que le hace obtener la etiqueta ECO. Y con la carrocería familiar o Estate, que es mucho más práctica y que acompaña a la Clase C desde sus inicios en 1993. 

Tiene un precio de 49.900 euros sin descuentos ni extras y hoy vamos a ver cuáles son sus armas para ser el rey de los familiares premium. 

Exterior

La Clase C nació con la estructura clásica del 190. Una berlina de cuatro puertas, robusta y sobria de carácter familiar. En 28 años y cuatro generaciones a sus espaldas ha vendido 10 millones y medio de unidades. Pero ahora debe luchar en un mercado que se ha entregado al mundo SUV.

La marca ha abandonado poco a poco los diseños técnicos por otros más orgánicos y suaves. El Clase C 2021 no es una excepción y la marca parece haber jugado a crear un Clase S, el rey de reyes, a escala. El resultado es elegante y si cuentas con el paquete AMG Line como es el caso tienes un extra de deportividad

En la parte delantera no falta una parrilla enorme con el logo en medio, bien grande, flanqueado por dos barras cromadas y un detalle muy conseguido, que es el tramado de estrellas de la parrilla. En la parte baja contamos con un paragolpes con aperturas para que respire el motor y en la superior no faltan las ópticas LED de serie.

Visto desde el lateral vemos que el modelo ha crecido.  Las dimensiones son prácticamente iguales a la berlina. Calca sus 4.751 mm de longitud (7 cm más que la anterior generación) y sus 1.820 mm de anchura. Es ligeramente más alto, pues se va a los 1.454 mm (por 1.473 mm el sedán). También es idéntica la distancia entre ejes, de 2.865 mm.

Los coches familiares tienen que garantizar espacio y maletero y al mismo tiempo contar con una línea dinámica. Mercedes lo consigue con un pilar trasero tendido, imitando a los Shooting Brake, aunque en realidad el techo vaya más recto. Si además cuentas con llantas de 19 pulgadas de cinco radios dobles y el paquete Night, que aporta detalles en negro en carcasas de los retrovisores, contornos de las ventanillas o las barras de techo el resultado es aún más agradable.

En la zaga tenemos un amplio portón y las ópticas son ahora más finos y estrechos. Tenemos un pequeño spoiler de techo y con el paquete AMG Line ganas una suerte de difusor en la parte baja, que integra unas salidas de escape que son falsas, pues las reales se esconden bajo el paragolpes.

Interior

Si por fuera nos recuerda al Clase S, más de lo mismo podemos decir del interior, con una profusión de tecnología nunca vista hasta ahora en este segmento de las berlinas medias. 

Vamos paso a paso. En la consola central contamos con una pantalla de 11,9 pulgadas, en disposición vertical. Está ubicada en una posición algo baja, ligeramente orientada hacia el conductor ya que se ha inclinado 6 grados.

Es cierto que concentra muchas funciones (entre ellas la climatización, que cuenta con un un espacio fijo en la parte inferior), pero la verdad es que el sistema MBUX tiene el mejor reconocimiento por voz del mercado, así como conectividad total con el móvil. Y un gran navegador, que te muestra la dirección a seguir con realidad aumentada.

Podemos controlar muchas de las funciones desde el volante. Es un aro ligeramente achatado en su base con tres radios dobles. Los horizontales concentran superficies táctiles con respuesta háptica en negro brillante. Desde ellos puedes manejar el control de crucero, sistema multimedia, la pantalla central o el cuadro de instrumentos, totalmente digital.

Se trata de una pantalla de 12,3 pulgadas que viene de serie. Cuenta con numerosas opciones de personalización y un sinfín de información sobre el vehículo y el viaje que estás realizando. Y si te parece poco puedes tener un Head-Up Display enorme, que muestra toda la información importante sin necesidad de apartar la mirada de la carretera.

Tecnológicamente está muy por delante de toda su competencia. Eso sí, la verdad es que hay dos cosas en las que flojea. La primera es el espacio. Encuentras una posición de conducción ideal con los ajustes eléctricos del asiento y volante, pero la consola central es muy ancha y algunos conductores (y acompañantes) pueden sentirse algo encajonados.

Y el segundo pero es la calidad de materiales. La profusión de pantallas no deben impedirnos ver que hay una gran cantidad de plásticos duros. Salvo la parte superior del salpicadero y las puertas tenemos materiales por debajo de los que encontramos en algunos de sus rivales, caso del BMW Serie 3 Touring o el Audi A4 Avant

En la parte trasera no es de los mejores vehículos de su categoría. Hay buen espacio para las piernas y la cabeza (aunque esta unidad cuenta con techo solar, que siempre reduce un poco), pero no tenemos la sensación de holgura que uno espera en un coche de este tamaño. Y qué decir de la plaza central, casi impracticable debido al voluminoso túnel de transmisión central.

Eso sí, contamos con un climatizador independiente con su propia pantalla, iluminación LED o un reposabrazos central con un par de huecos para bebidas. Si los pasajeros quieren cargar algún dispositivo móvil tendrán que emplear las tomas USB-C del cofre central, porque detrás no cuentan con ninguna.

Maletero

Adoro el diseño de las berlinas pero como padre las odio cuando toca cargar el maletero en un viajes con familia. Y es que, pese a que tienen una cifra de volumen interesante (455 litros en un Clase C berlina), no resulta cómodo de llenarlo o vaciarlo.

En el caso del Clase C Estate tenemos 490 litros de capacidad. Son 30 litros más que antes y 35 más que el sedán. Más que el espacio lo interesante es que es más práctico y fácil de cargar. El cofre tiene formas muy regulares y un doble fondo donde podemos dejar cosas más a resguardo.

Contamos con perchas para colgar bolsas, ganchos para fijar la carga, una red lateral y otra para separar la zona de carga del habitáculo y poder llenar el maletero hasta el techo sin peligro. Si precisas más espacio puedes abatir los respaldos de los asientos traseros. Se encuentran divididos en tres partes, en proporción 40:20:40 y eliminándolos todos tienes 1.510 litros de capacidad y una superficie totalmente plana.

Equipamiento

Los nuevos Mercedes Clase C tienen un equipamiento de serie realmente completo. Sin sobrecoste sobre el precio base cuentas con las dos pantallas (el cuadro de instrumentos de 12,3 pulgadas y la central de 11,9 pulgadas, con el sistema MBUX Navegación Premium o la radio digital, así como el punto de carga inalámbrico para el móvil y la integración con este último. También el escáner de huella dactilar.

No faltan medidas de seguridad como el control de estabilidad o el asistente de frenada de emergencia, el paquete de aparcamiento con cámara de visión posterior (de una calidad sublime), control de ángulo muerto, asistente activo de cambio de carril, faros LED Highperformance, luz de carretera automática…

Y no podemos olvidarnos de los múltiples elementos de confort como el climatizador automático, volante deportivo en cuero, iluminación interior con LED, asientos delanteros calefactados y con apoyo lumbar, con cuatro vías de ajuste… Desde luego, el España un Clase C no está nada mal equipado de base.

A partir de ahí, puede resultar un quebradero de cabeza (y para el bolsilo) configurarlo, ya que hay un sinfín de opcionales. La marca propone dos líneas de estilo que suman bastantes elementos, una que busca la sofisticación (Avantgarde) y la deportiva AMG Line que tenía nuestra unidad.

Por 2.600 euros sumas esta opción, con la que cambias paneles interiores, ganas el volante deportivo multifunción forrado en cuero napa, alfombrillas AMG, asientos en símil cuero negro, a juego con el tablero de instrumentos, frenos con discos de mayores dimensiones en el eje delantero, el paquete estético AMG Line (con las barras longitudinales en el techo de aluminio o la parrilla de estrellas y las llantas de aleación AMG de 19 pulgadas y 5 radios dobles.

El precio de partida, con el motor diésel de acceso es de 49.900 euros de partida de este modelo. Elegir la carrocería Estate implica gastar 1.500 euros más que el sedán. Y a partir de ahí, lo que quieras o puedas gastar en personalizarlo y añadir tecnología. Como siempre, puedes  encontrar ofertas del Mercedes Clase C Estate en nuestra sección de coches nuevos, publicadas por concesionarios oficiales de la marca. Recuerda que pueden implicar financiar el coche.

Motor

La gama mecánica inicial del Clase C Estate es muy sencilla. Se ofrece el C 200 de gasolina de 204 CV. Y dos versiones diésel, el C 220 d de 200 CV y el C 300 d de 265 CV. En muy poco llegarán más variantes de gasolina, algunas con tracción total, y una veriante híbrida enchufable, el 300e Estate, de 313 CV.

Ya pasó por nuestras manos el C200 de gasolina con carrocería sedán y este es la versión de acceso diésel, el C220d de 200 CV. Algo más, ya que la cifra que aumenta 20 CV con el modo Boost que le da el sistema microhíbrido.

Se trata de un motor de dos litros de cuatro cilindros (parece que toda la gama, incluidas versiones deportivas, será así), que entrega sus 200 CV de potencia máxima a las 4.200 rpm, con un muy buen par máximo de 440 Nm entre las 1.800 y 2.800 rpm. ¿Prestaciones? Te las detallamos a continuación.

Comportamiento

Lo mejor de llevar un diésel es llenar los 66 litros del depósito de gasóleo y ver en el ordenador de a bordo que tienes más de 1.000 km por delante hasta repostar. Y es que este Clase C familiar homologa un consumo de apenas 5,1 l/100 km.

Nos movimos en cifras algo más elevadas que las de homologación, pero no me parece difícil llegar a conseguirlas. Y es que el sistema de 48 voltios tiene un motor eléctrico que ayuda mucho en los momentos en que el coche gasta más, al arrancar el motor de combustión, permite circular “a vela”, con el motor apagado y ayuda en las aceleraciones para que la respuesta al acelerador sea más contundente. Y claro, también recupera energía.

Es, por lo tanto un motor que puede gastar poco pero que resulta algo ruidoso dentro del habitáculo cuando sube mucho de vueltas. Ayuda a que eso no ocurra el cambio automático por convertidor de par de 9 relaciones, que siempre procura llevar al coche en la zona baja del cuentarevoluciones y tener un tacto suave.

Esto puede variar en función del modo de conducción empleado. Actúan sobre la dirección, motor y el ESP. Contamos con el modo ECO que prioriza consumos y el Confort, más equilibrado. En el Sport las reacciones son más vivas. También puedes configurarlo al gusto en el modo Individual.

Sin ser un motor que empuja mucho, es más que de sobra para mover al coche con alegría, realizando adelantamientos e incorporaciones sin problema, como indica sui cifra de aceleración de 0 a 100 km/h en 7,4 segundos.

Y en cuanto a dinamismo, pues lo he visto bastante alejado de ser una especie de alfombra voladora con la que devoras kilómetros sin enterarte, como en sus hermanos mayores, el Clase E y Clase S. Ojo, no es malo, pero no sobresaliente como ellos. Sí les bate en agilidad en curva, pues cambia de apoyo sin rechistar. Sin ser una versión deportiva, la verdad es que el chasis se ha demostrado rígido y la dirección precisa, si bien es poco comunicativa.  

El sistema microhíbrido le ha hecho perder algo de feeling en el tacto de frenado, con una primera parte del recorrido donde casi no actúa (ahí entra en juego la frenada regenerativa) y luego ya es más contundente sin que cambie la dureza del pedal, por lo que es más complicado modular la frenada.   Y ahora freno y vamos con las conclusiones.

Opinión coches.com

El Clase C nació siendo el modelo más accesible del fabricante. Ahora está en el corazón de la gama y como tal lo han gestado los alemanes. Saben que la tecnología vende y ahí lo han igualado con el referente, el Clase S. Ahora mercado se fija menos en la calidad de materiales y realización. Ahí está más cerca de un Clase A.   

Su confort de marcha no es tan insultante como el que puedes encontrar en la Clase E, pero tiene suficiente aplomo y es bastante ágil para su tamaño. Si te parece poco, puedes elegir el paquete de conducción dinámica, que suma amortiguación ajustable y eje trasero direccional.

No resulta descabellado pagar 1.500 euros más por el Estate que un sedán, ya que es mucho más práctica, con mayor maletero y unas plazas traseras algo mejores. Y para quienes quieran un aire de SUV, por primera vez se lanza el Mercedes Clase C All-Terrain, m´ás pensada para moverse por caminos.

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