Actualmente, el segmento de las berlinas no pasa por su mejor momento. Los SUV han ido restando ventas al resto de carrocerías colocándose como los protagonistas del mercado. Sin embargo, hay coches como el Mercedes CLS que quieren luchar contra eso con algunos argumentos de peso. Se trata del principal representante de las berlinas de cuatro puertas con aspecto coupé, el que inició esta tendencia que ha ido inspirando a otros modelos como el Audi A7 Sportback, su rival principal, e incluso otros más generalistas como el Volkswagen Arteon. Acompáñanos para descubrir todas las características de este precursor.

Fue en 2004 cuando llegó la primera generación del Mercedes CLS, el W219. Aunque utilizaba la plataforma del Clase E, algo que sigue ocurriendo con el actual, sorprendió al público por ese diseño tan llamativo y peculiar. Combinaba el dinamismo de un coupé con la practicidad de una berlina, estableciéndose como el primer modelo que aunaba estos aspectos. Rápidamente se convirtió en un vehículo casi de culto que era apreciado por la mayoría de viandantes.

La segunda generación no fue tan carismática como la primera, pero mantenía su esencia. Lo sabréis si habéis seguido la serie de Netflix, Ray Donovan, donde tiene un protagonismo bastante marcado. También dio pie a la aparición de una variante familiar del modelo: el Mercedes CLS Shooting Brake. Ahora ya tenemos entre manos a la que es la tercera generación y todavía es un misterio si habrá versión familiar, así que vamos a analizarlo en esta carrocería sedán.

Exterior

¿Y qué es lo que define a una berlina de aspecto coupé? Pues que manteniendo esos tres volúmenes y las cuatro puertas tiene esa característica caída de techo que emula a la de los coupés. También destacan las puertas sin marco, un detalle que siempre llama la atención y que le da un toque elegante. En este modelo tenemos una superficie acristalada algo más pequeña y esa curva que recuerda indudablemente al CLS de primera generación.

Y si nos centramos un poco más en el diseño del actual Mercedes CLS tenemos que comenzar por este frontal tan estilizado y situado en una posición baja. El protagonismo se lo lleva la parrilla con efecto diamante, con el logotipo de la estrella bien a la vista de todos, integrado en un listón horizontal. Los faros LED son más estrechos y tienen una firma lumínica bien reconocible, mientras que las tomas de aire son bastante generosas.

Si nos vamos moviendo por el perfil llamarán nuestra atención las llantas de 19 pulgadas que monta nuestra unidad, que pueden llegar a ser hasta de 20. Desde aquí se aprecia ese capó tan alargado y unas proporciones equilibradas. El Mercedes CLS mide 4.996 mm de largo, 1.896 mm de ancho y apenas 1.436 mm de alto. La distancia entre ejes alcanza los 2,94 metros. Destacar también su reducido coeficiente aerodinámico de 0,28 Cx.

Dejando atrás las puertas sin marco y la característica caída de techo, la zaga del CLS queda rematada por un tercer volumen muy marcado, con el portón acabando en una especie de spoiler. En la zona intermedia aparecen dos grandes pilotos LED que quieren potenciar su horizontalidad. En la parte inferior llega el detalle que probablemente menos nos ha gustado de su exterior, las salidas de escape falsas… ¿En serio era necesario?

Interior

Cuando pasamos al interior del CLS nos trasladamos irremediablemente al del Mercedes Clase E. Fue el que introdujo en 2016 este diseño que ahora ha sido adoptado por la mayoría de modelos de la marca de la estrella. Y esto se traduce en la aparición de las dos pantallas de 12,3 pulgadas colocadas de forma consecutiva, ocupando gran parte del salpicadero. La de la izquierda hace las veces de cuadro de instrumentos y la de la derecha sirve para el infoentretenimiento.

Hay varias formas de controlar estas pantallas de gráficos sobresalientes. Para la de la derecha se puede utilizar ese mando giratorio o el touchpad que están presentes en la consola central. También entra en juego este espectacular volante, que tiene controles táctiles en un lado para el sistema multimedia y en el otro para la instrumentación. Por no hablar de ese grosor y ese tacto sobresaliente gracias al acabado en cuero perforado.

Porque en el Mercedes CLS la calidad es una prioridad y queda reflejado en sus materiales y acabados. El cliente puede escoger entre un buen número de tapicerías y molduras, como el cuero que recubre prácticamente todo el habitáculo o estos adornos de madera. Le dan un toque clásico junto al reloj analógico que se mantiene en la parte central.

Aunque no hay que olvidar que es un coche moderno y tecnológico, algo que se muestra a través de esa llamativa iluminación ambiental con 64 colores diferentes o del sistema de Confort Energizing que adaptará algunos parámetros como la climatización o la música en función del estado de ánimo.

Ya hemos visto como las plazas delanteras del Mercedes CLS son amplias y cómodas, gracias a detalles como el ajuste eléctrico de los asientos. Sin embargo, las plazas traseras son algo más justas por motivos lógicos. La caída del techo, que queda tan resultona en el exterior, hace que aquí los más altos puedan pasar apuros. Yo mido apenas 1,72 y mi cabeza ya se encuentra cerca del techo. La plaza central carece de forma y tiene el túnel de transmisión, así que mejor que viajen dos adultos en las laterales, que tienen espacio de sobra para las piernas.

Maletero

Y habiendo hablado del espacio saltamos al maletero del Mercedes CLS. Son 520 litros de capacidad, por lo que se sitúa en la media del segmento. Que sea una berlina se traduce en una boca de carga algo estrecha y posicionada a bastante altura. Por suerte cuenta con bondades como la apertura eléctrica del portón o la posibilidad de abatir los asientos traseros desde esta posición accionando unos tiradores.

De ese modo nos queda una superficie casi plana, aunque el acceso al fondo es algo incómodo desde la parte trasera. Por otro lado, bajo el piso del maletero encontramos un hueco bastante aprovechable y algunos accesorios que nos ayudarán a dividir la carga.

Equipamiento

Lo cierto es que tenemos entre manos a un ejemplar que solamente está por debajo del Mercedes Clase S en la gama de berlinas. Eso quiere decir que contará con un equipamiento bastante destacado, en el que la dotación de serie ya será completa. Hablamos de que desde la base cuenta con un exterior con llantas de 18 pulgadas, faros LED o la parrilla de efecto diamante. En el interior también hay molduras de madera, climatizador bizona, iluminación ambiental o la doble pantalla de 12,3 pulgadas.

Aunque claro, nuestra unidad de pruebas se trata de un escaparate que está equipado con un buen número de elementos opcionales. Se nota en el exterior gracias al paquete AMG Line, que le da un aspecto más deportivo con esas llantas de 19 pulgadas, paragolpes específicos o los elementos cromados. En el habitáculo también se puede optar por ese paquete, que en este caso incluye las alfombrillas AMG, pedales en acero inoxidable, volante deportivo o techo en tela negra.

En el interior se puede mejorar la calidad a base de tapicerías de cuero de distintos tonos, como la negra que aparece en nuestra unidad. También son opcionales el sistema Confort Energizing, el excelso sistema de sonido Burmester o el Head-Up Display. Que afecten a su comportamiento, están las dos suspensiones opcionales, la deportiva Dynamic Body Control y la neumática Air Body Control, capaz incluso de adaptarse “leyendo” el asfalto.

De serie ya hay algunos sistemas de ayuda a la conducción, como el Active Brake Assist, el asistente de mantenimiento de carril, detector de cansancio, asistente de límites de velocidad y el sistema Pre-Safe, que incluye  Pre-Safe sound (que prepara los tímpanos del oido para un impacto usando el sistema de sonido. Opcionalmente se puede aumentar su dotación hasta llegar al sistema Intelligent Drive de conducción semi-autónoma que ya probamos a fondo en el Clase E.

Motor

La gama mecánica del Mercedes CLS es bastante variopinta y tiene opciones tanto en gasolina como en diésel. En el primer grupo son todos microhíbridos y la gama arranca con el CLS 350 de cuatro cilindros y 299 CV de potencia. Por encima, con seis cilindros, están el CLS 450 4Matic con 367 CV y el deportivo Mercedes-AMG CLS 53 con 435 CV, que se trata del tope de gama por el momento.

Si seguimos con el diésel, aparece con cuatro cilindros el 300d con 245 CV, y con seis cilindros están los 350d 4Matic con 286 CV y 400d 4Matic con 340 CV. Nuestra unidad de pruebas es precisamente el diésel intermedio. Cuenta con la transmisión automática 9G-Tronic, de convertidor de par y con nueve marchas. También con la tracción total 4Matic de la marca, algo que viene por defecto en esta versión.

El Mercedes CLS 350d 4Matic con sus 286 CV y unos impresionantes 600 Nm de par, tiene unas prestaciones bastante destacadas. Acelera de 0 a 100 km/h en 5,7 segundos y su velocidad máxima está limitada electrónicamente a 250 km/h. Promete un consumo combinado de 6,8 l/100km y unas emisiones de CO2 de 179 g/km. Aunque eso es sobre el papel, así que vamos a comprobar que sensaciones nos ofrece esta berlina con aspecto de coupé.

Comportamiento

Comenzamos arrancando el CLS pulsando el botón y a continuación toca engranar marcha en su cambio automático. La operación es algo diferente que en el resto de vehículos. Una peculiaridad de Mercedes es que tiene el selector del cambio en el lugar donde normalmente está el control del limpiaparabrisas. La verdad es que no es demasiado difícil acostumbrarse. Pero es algo a tener en cuenta.

Lo primero que notamos en este Mercedes CLS 350d es el refinamiento del motor de seis cilindros, pues al habitáculo apenas llegan ruidos ni vibraciones. De hecho, en parado, hay veces que hay que mirar al cuentarevoluciones para cerciorarnos de que está arrancado. De hecho, uno de sus puntos fuertes es precisamente ese aislamiento y esa calidad de rodadura, que invita a hacer viajes largos casi totalmente en silencio.

Lo segundo que percibimos es esa entrega de potencia lineal y contundente que tiene. Los notables 600 Nm de par se entregan desde las 1.200 rpm y eso se traduce en unas aceleraciones fulgurantes que facilitan maniobras como adelantamientos o incorporaciones. A pesar de sus casi dos toneladas de peso, encontramos en esos 286 CV potencia suficiente para moverlo con bastante soltura, sin que echemos en falta nada más.

El cambio automático 9G-Tronic es muy suave y presenta unas transiciones entre marchas casi imperceptibles. Los desarrollos son largos para favorecer los buenos consumos, así que por defecto veremos cambios alrededor de las 2.000 rpm. Siempre tendremos la opción de cambiar de modo manual a través de las levas de aluminio situadas tras el volante, algo que nos hace conectar con la conducción de una forma más directa.

El Mercedes CLS 350d cuenta con hasta cinco modos de conducción que se activan a través de este mando de la consola central. Permite elegir entre Eco, Comfort, Sport, Sport+ e Individual; cambiando su comportamiento de forma bastante notable. Se nota en parámetros como la reactividad del motor, la rapidez del cambio o el peso de la dirección. Es bastante útil para adaptarse a las condiciones de la ruta o simplemente al estado de ánimo del conductor.

A nivel de chasis se puede apreciar que el CLS tiene una puesta a punto muy centrada en la comodidad. La suspensión es uno de los principales elementos que consiguen ese resultado y destaca por su capacidad de filtran casi cualquier irregularidad con total solvencia. Además, opcionalmente ofrece una suspensión neumática con Air Body Control. Aunque no ofrece una respuesta demasiado deportiva, destaca por su gran equilibrio y su buen hacer en la mayoría de situaciones.

De entre las tecnologías y ayudas a la conducción del Mercedes CLS una de las más interesantes es el sistema Intelligent Drive. Activándolo hace que el coche sea semi-autónomo, pues es capaz de estar a una velocidad constante en autovía manteniéndose dentro del carril y guardando la distancia de seguridad con el vehículo que lo precede. Incluso con dar el intermitente, el coche se cambiará solo de carril si considera que se puede hacer con seguridad. Eso sí, si quitamos las manos del volante nos alertará de que no estamos haciendo lo correcto y pedirá que retomemos los mandos.

El diésel intermedio de la gama también tiene unos consumos bastante equilibrados. Durante la semana de pruebas rondamos los 7,5 litros de media, una cifra no demasiado alejada de la homologada. Ayuda esa gestión del cambio y sus desarrollos, que permiten que estemos circulando a 120 km/h a unas 1.500 rpm. También el modo vela, o planeo como lo llama Mercedes, que se activa en cuando circulamos en modo Eco.

Opinión coches.com

El Mercedes CLS define a la perfección ese término de berlina con aspecto coupé. Lo hace con un diseño diferenciada y cargado de estilo, que atrae bastantes miradas allá por donde pasa. También con un interior rebosante de calidad y lujo, no hay que olvidar que está situado justo un escalón por debajo del Mercedes Clase S. El equipamiento es el esperado en un coche de este nivel, aunque consideramos que hay algunos elementos opcionales que deberían estar incluidos en la dotación de serie.

En su versión 350d 4Matic que hemos estado probando destaca por su comportamiento equilibrado, por el confort en marcha y por unos consumos bastante contenidos. Aunque también tenemos que nombrar una de sus mayores pegas: el precio. El Mercedes CLS 350d 4Matic parte de 78.800 euros, pero nuestra unidad de pruebas va cargada de equipamiento opcional y eso hace que aumente la tarifa. Para tener uno así en tu garaje tendrás que desembolsar más de 90.000 euros

Mercedes CLS 350d 4Matic
8 Nota
Lo mejor
  • Diseño exterior atractivo
  • Calidad y acabados interiores
  • Comportamiento dinámico equilibrado
Lo peor
  • Salidas de escape falsas
  • Plazas traseras algo justas
  • Precio final con opcionales
Diseño9
Habitabilidad7.5
Acabados8.5
Maletero7.5
Equipamiento7.5
Motor8
Comportamiento8.5
Calidad Precio7.5

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