Hemos tenido la oportunidad de probar durante una semana la versión más alta de gama, el MINI Countryman Cooper S, con cambio automático y la tracción total All4. Un coche que es muy difícil que no te convenza por comportamiento, motor imagen… siempre que puedas pagar lo que cuesta.

Lanzado en 2017, se trata del mayor MINI que la marca ha tenido a la venta hasta la fecha. Tanto, que si en la anterior generación (lanzada en 2010 originalmente) cabían pocas dudas de que estábamos ante un SUV pequeño, ahora sus medidas coquetean ya con los SUV compactos.

Ahora se ve más coche y se siente también mucho más coche a la hora de conducirlo, como te contaremos más en detalle. Su interior no es raquítico y puede mirar de tú a tú, sin despeinarse, con SUV premium de una categoría superior, caso del Audi Q3, Mercedes GLA o el Infiniti QX30.

Vamos a analizar pormenorizadamente todo esto que te estamos contando. ¿Pero es un coche práctico? ¿Compensa gastar lo que cuesta? ¿Ese aumento de tamaño ha hecho perder el

Exterior

Voy a comenzar con una confesión. Buena parte de la culpa de ofreceros esta prueba es de mi hijo de cinco años, que llevaba unos meses pidiendo que pidiese un MINI. Como no había todavía unidades disponible del actual MINI 2018 en el parque de prensa (ni del MINI Cabrio que le vuelve loco), hube de optar por el Countryman.

Resulta casi mágico cómo los diseñadores de la marca consiguen que todos sus coches sean tan inconfundibles.  Incluso en un coche que ya mide 4.299 mm de longitud (como el Mitsubishi ASX, para que te hagas una idea). Son 20 cm más que el modelo precedente, lo que lo orienta claramente hacia un uso familiar.

Sus 1.822 mm de anchura también supone ganar 3 cm en esa distancia. Es también algo más bajo (1.557 mm de altura), por lo que se le ve mejor asentado en la carretera. También ayuda a ello ver el aumento de distancia entre ejes, que es de 2.670 mm, 8 cm más que la generación pasada.

La estética MINI se mantiene en el frontal. Se conserva la parrilla con esas formas ya clásicas, y los faros redondeados (ya no completamente redondos, que le daban esa mirada amable), con su entorno remarcado con la tecnología LED.

En la vista lateral se hace mucho más patente el aumento de cotas, con ese techo plano también característico y que es más visible gracias a la carrocería en dos colores (verde y negro) de nuestra unidad de prueba. Ese techo casa a la perfección con los retrovisores y las protecciones plásticas en bajos y pasos de rueda, que le dan un aire más de crossover.

Esta imagen aventurera puede ser aún mayor con el paquete  estético off-road, que le da un aire más de todoterreno, pero este es incompatible con el kit John Cooper Works de esta unidad (que tampoco le queda nada mal). Las llantas de 18 pulgadas opcionales ayudan también a que gane esa imagen de “coche grande”. También tenemos algún detalle propio de la versión Cooper S, como las salidas de aire en los pasos de rueda delanteros o los anagramas identificativos.

En la zaga el Countryman cambia mucho respecto al modelo precedente. Ahora las ópticas y el portón se ven mejor integradas en el conjunto y se ven más equilibrado. Los detalles cromados, la antena tipo de aleta de tiburón o la doble salida de escape combinan distinción y deportividad. Todas las piezas están perfectamente ajustadas, muestra de una gran calidad de fabricación.

Interior

Tuvimos una doble sensación nada más abrir la puerta. Primero: es un MINI (el gran círculo redondo presidiendo el salpicadero y la calidad de todos los materiales es sublime).

En el Countryman actual esa esfera queda, como en los MINI actuales, para el sistema multimedia (en el MINI original estaba el cuentakilómetros, bonito, pero poco práctico). Por lo demás, resulta sencillo habituarse a todos los mandos, con el arranque por botón en una posición poco habitual (pero que su llamativo color rojo te hace encontrar enseguida).

Esa pantalla se controla mediante un mando entre los asientos y varios botones que da acceso rápido a las diversas funciones como el teléfono (la conectividad es máxima y el Apple Carplay no necesita ni cable), navegador, sistema de audio… La esfera cambia de color en función del modo de conducción que hayas seleccionado… o de lo cerca que estés de un obstáculo en maniobras, un detalle que resulta muy intuitivo.

La altura elevada y las grandes puertas hacen que el acceso sea bastante más cómodo que en el MINI de tres puertas. Los asientos son cómodos y me ha encantado que puedas regular la longitud de la banqueta. La piel que los tapiza me pareció realmente buena. El espacio es el que esperas en un coche de sus dimensiones, no te sentirás agobiado a no ser que seas enorme.

El volante tiene un buen tacto e integra los mandos para controlar radio y teléfono (derecha) y control de crucero (izquierda). Quizá el cuadro de relojes sea lo menos espectacular del conjunto (un velocímetro redondo y un indicador de revoluciones, con una minúscula pantalla de información). Esta unidad contaba con Head-Up Display que hace que debas consultarlo menos, si bien la pantalla de plástico donde se proyecta (con excelentes gráficos, por cierto), queda algo baja.

Lo más destacable de esta generación es el aumento en la habitabilidad trasera. Si en la anterior era bastante difícil ubicar a tres adultos, ahora es posible, si bien el que ocupe la plaza central tendrá un respaldo bastante más incómodo, su cinturón parte de la zona izquierda del techo y hay un buen túnel central. Pero es utilizable y los otros dos pasajeros tienen un espacio decente para la cabeza y bueno para las piernas.

Quizá por compartir plataforma con un monovolumen como el BMW Serie 2 Active Tourer ha ganado también detalles en la modularidad, como los asientos individuales con respaldo reclinable (de manera muy sencilla), que además pueden desplazarse longitudinalmente 15 cm.

Los detalles te acabarán conquistando, como la piel en los apoyabrazos de las puertas (delanteras y traseras), los materiales sin apenas plásticos duros, el fieltro que cubre los anclajes de los cinturones para que no haya ruido, el lugar donde reposar el móvil en el cofre situado entre los asientos delanteros… realmente te sientes a gusto en su interior.

Maletero

Uno de los hándicaps del MINI Countryman 2014, el modelo previo, era su escasa capacidad para llevar equipaje. Esta generación ha ganado 100 litros, con lo que se queda en unos nada desdeñables 450 litros de capacidad. Sus formas son regulares y se pueden aprovechar al máximo y cuenta con elementos que lo hacen muy práctico (al menos nuestra unidad de pruebas, no todos son de serie). Uno de ellos, el portón eléctrico, pero hay más.

Para empezar, esta cifra puede crecer un poco gracias a que la banqueta trasera es deslizante, por lo que podemos mover de manera independiente los asientos, adelantándolos hasta 15 cm. Eso permite acercar a los niños cuando van en las sillitas, al tiempo que ganas espacio en el maletero para sus cosas.

Esa misma fila de asientos traseros está  dividida en tres partes (en proporción 40:20:40)  y se pueden abatir los respaldos de manera individual. Con todos ellos abatidos la capacidad crece hasta los 1.390 litros.

El piso queda a la misma altura del borde de carga, por lo que resulta más cómodo introducir enseres. La pieza que configura el piso tiene bajo ella puede elevarse contra el respaldo trasero y deja un doble fondo muy aprovechable. En él se ocultan la herramientas, el kit antipinchazos (la rueda de repuesto es opcional)… y el Picnic Blench.

Esta genialidad es un asiento, acolchado y acabado en cuero, para dos personas que permite usar el maletero para sentarse. Despliega también una cubierta sobre el paragolpes trasero que evita arañarlo. Perfecto para una excursión al campo. Cuesta 149 euros.

Por lo demás, no faltan los habituales ganchos para sujetar la carga, luces a ambos lados del maletero, una toma de corriente de 12V, una banda elástica para sujetar pequeños objetos y que no vayan dando bandazos en el lado derecho y una red para aprovechar un rincón en el izquierdo.

Equipamiento

Una de las partes más complicadas es elegir el equipamiento de un MINI. Es tal la variedad de opciones que el listado abruma. Todos los detalles con los que puede contar están hechos con un gusto exquisito y puedes pasarte mucho tiempo (proporcional a lo indeciso que seas) viendo configuraciones.

De serie, cualquier Countryman cuenta en el acabado Cooper con llantas de aleación de 16 pulgadas, faros antiniebla, climatizador, sistema de sonido integrado con pantalla de 6,5 pulgadas, ordenador de viaje, paquete cromado exterior, asiento posterior abatible, elevalunas eléctricos, sensor de lluvia, cierre centralizado con mando, arranque por botón o el volante deportivo forrado en piel.

El acabado Cooper S, además del motor que explicamos a continuación, suma las llantas de aleación de 17 pulgadas, parrilla frontal específica, faldones laterales metálicos, doble salida de escape cromada. Dentro nos encontramos un volante más deportivo, asientos deportivos, pedales de aluminio, paquete iluminación LED interior…

Desde luego, no viene mal dotado de serie, pero nuestra unidad de pruebas (espectacular, todo sea dicho), contaba con muchísimo equipamiento adicional. Desde los paquetes John Cooper Works (empuñadura de palanca cambios de cuero, umbrales de puertas), un sistema de altavoces HiFi Harman & Kardon.

También sumaba control de crucero activo, el MINI Head-Up Display, navegador con pantalla de 8,8 pulgadas, asientos de cuero con regales eléctricos, portón trasero electrónico, paquete de compartimentos, el Picnic Blench, asientos traseros regulables longitudinalmente, cámara de visión trasera y sensores de aparcamiento… o las llantas de 18 pulgadas de 18 pulgadas con neumáticos 225/50 Pirelli PZero.

¿Cuánto cuesta todo esto? Pues cuando echamos un vistazo a las tarifas oficiales, un Mini Cooper S All4 Automático cuesta en estos momentos 37.300 euros sin promociones. Ojo, que si sumas toda la dotación con la que contaba supera con creces los 47.000 euros… y casi con seguridad nos olvidamos de algún detalle.

Siempre podrás encontrar ofertas de MINI Countryman en nuestra sección de coches nuevos, publicados por concesionarios oficiales de cada marca, donde además podrás configurar todos los opcionales y paquetes que ofrece la firma. Es bastante recomendable también pasarse por nuestro comparador de seguros, donde podrás encontrar la póliza que mejor se ajuste a tus necesidades y presupuesto, al mejor precio.

Motor

Bajo el capó encontramos una de las mecánicas más apetecibles de la gama, un motor 2.0 gasolina que entrega 192 CV entre las 5.000 y 6.000 rpm  y 280 Nm entre las  1.250 – 4.600 rpm. Sustituyó al 1.6 THP de 190 CV compartido con PSA (ver prueba), y gracias a su mayor cubicaje (entre otras cosas) consigue esos 2 CV extra y, lo que nos parece más interesante, 40 NM de par.

Lo mejora también en prestaciones, ya que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 7,2 segundos, casi un segundo menos que el anterior modelo equivalente. Y eso, a pesar de que es bastante más pesado. Casi 200 kg, pues marca en la báscula unos nada desdeñables 1.605 kg, debido al aumento de tamaño.

El motor se asocia al cambio automático de ocho relaciones por convertidor de par que, como verás a continuación, va muy  bien. Supone pagar algo más por él (en torno a 2.000 euros), pero si puedes, opta por él (mejora consumos y aceleración). Homologa 6,4 l/100 km (en ciudad aumenta hasta los 7,8 l) y unas emisiones de 146 gr/km de CO2.

También cuenta con la tracción total All4, que si bien no está pensada para aventurarse fuera del asfalto (el coche apenas tiene 165 mm de altura libre al suelo), resulta muy conveniente a la hora de afrontar pistas de tierra sencillas o cuando el piso está deslizante, aportando un extra de seguridad. No optar por ella supone conseguir un coche más rápido (225 km/h de velocidad máxima), pues es más ligero (marca en la báscula 1.535 kg, que han de notarse). Obviamente, tiene consumos más bajos, pero con esos 2.250 extra que cuesta el All4 ganarás versatilidad de uso.

Sí, estamos con un coche equipadísimo cuya factura puedes rebajar bastate, como ves, si prescindes del cambio automático o la tracción total. Si te sigue entrando por el ojo, en gasolina cuentras con una versión de acceso, el motor tricilíndrico de 136 CV. Y si lo quieres más potente, ahí está el Countryman John Cooper Works con sus 231 CV.

En diésel puedes optar por el Cooper D de 150 CV o el SD de 190 CV. Todos pueden contar con la tracción total, que es exclusiva del JCW y de la versión más especial, el Countryman Cooper SE ALL4, un SUV híbrido enchufable que estrena esta generación. Pero antes veamos cómo va en marcha esta versión que tenemos entre manos

Comportamiento

En los primeros kilómetros que recorremos por ciudad comprobamos que se trata de un buen conjunto de motor y caja de cambios, con un par motor que hace que el coche responda a las mil maravillas como cabe esperar de un coche de su potencia, en un rango muy amplio de revoluciones. En retenciones y semáforos el Start&Stop responde de manera rápida y eficaz.

Desde luego, el cambio, con ocho relaciones, tiene saltos entre marchas muy pequeños. De este modo, además de pasar rápido de una a otra, siempre lleva el coche donde tiene que ir… y ojo, que eso puede variar, como verás a continuación.

El artífice del cambio de comportamiento es el mando Drive Select, en la base de la palanca de cambios, gracias al cual podemos elegir entre tres modos de conducción: Normal, Sport y Eco. El carácter del coche varía bastante, pues varía la dureza de la dirección, sonido del motor en admisión y escape, cómo responde la aja de cambios automática (con el cambio automático siempre buscando el punto óptimo de par o la marcha más larga posible), así cómo la dureza de la amortiguación.

Por lo demás, en nuestros desplazamientos urbanos se agradece la posición de conducción algo más elevada de lo habitual, si bien tampoco es que tenga una visibilidad excelente ya que no hay demasiada superficie acristalada y los marcos son bastante anchos. Pero la dirección es ágil para callejear y gracias a sensores y la cámara de visión trasera (me parece imprescindible apostar por ellos al equipar el coche), las maniobras de aparcamiento se realizan con facilidad.

Nos lanzamos a una autovía para comprobar cómo va a una mayor velocidad. Empleando el modo Normal el coche es bastante cómodo, sin que tengamos que “sufrir” en juntas de dilatación y resaltes como en otros MINI. Los consumos son superiores a los homologados, pero en modo Eco el coche enseguida consigue rodar a 120-130 km/h a 2.000 rpm y lograr un gasto muy ajustado, sin molestos ruidos en el habitáculo. No es descabellado pensar en viajar a ritmos medios gastando menos de 8 l/100 km.

Todo lo que hemos contado hasta el momento casa poco con el espíritu que conocíamos de los MINI, su gran tacto de conducción. Llega el momento de ponerlo a prueba, colocando el modo Sport, haciendo uso de las levas tras el volante (que se me antojaron algo pequeñas) y encarando una de nuestras carreteras de montaña predilectas.

Y sí. Desde luego, hace gala de su apellido Cooper y de la S encarnada que luce en varias zonas de su carrocería. No es tan ágil como sus hermanos pequeños, pero al afrontar curvas no tienes en ningún momento la sensación de estar conduciendo un SUV. La carrocería apenas se mueve y la dirección es muy ágil (2,5 vueltas de volante), entrando en la curva con precisión.

Cuando el asfalto no está perfecto la suspensión es algo seca en modo Sport y, cuando hay alguna mínima pérdida de adherencia, ahí está la tracción All4 para ayudarte. Todas sus reacciones son bastante predecibles, aunque acusa de un ligero subviraje cuando inicias un giro rápido. Los frenos son excelentes y se dosifican bien.

Por cierto, nuestra prueba “todoterreno” no pasó de circular por una pista de tierra en buenas condiciones. En esas superficies su poca altura libre al suelo, la suspensión dura y la tracción total consiguen un coche que puede ser muy divertido. Pero ante obstáculos algo mayores, con esos bajos tan desprotegidos, llantas de 18 pulgadas y con apenas recorido de suspensión, toca ser precavido.

Opinión coches.com

Desde luego, el MINI Countryman cumple en muchos aspectos, bastantes más que la generación anterior. Sabe combinar el tacto más cómodo que puede buscar alguien para un coche familiar con el toque clásico y reactivo de los MINI, ágil y dinámico, a pesar de su mayor altura. La mayor distancia entre ejes y ancho de vías ayuda a que, además, sea muy bueno en carretera.

Su motor es potente, con consumos nada exagerados a ritmos legales (que no lentos) y el cambio, muy adecuado para sacarle todo el jugo. Además, el Countryman hace honor a su nombre y se defiende bien en pistas de tierra… que no sean complicadas.

Y todo ello, con un diseño diferente a todo lo que puedes encontrar en el mercado, con un interior bastante práctico y amplio, alejado del nombre de su marca y con acabados excepcionales que mejoran muchísimo los que conocíamos hasta ahora.

¿El problema? Con este motor ya parte de un precio de partida alto… y si comienzas a equiparlo la cifra final es un auténtico disparate a no ser que tengas una cuenta corriente muy saneada. Cierto es que muchos detalles son prescindibles (no es necesario que el logotipo de MINI se proyecte en el suelo cuando te acercas con la llave), pero no deberían ser opcionales muchos de los sistemas de ayuda a la conducción que hay que pagar aparte. ¿Solución a ello? Que algún amigo se lo compre y te lo deje con la aplicación MINI Sharing.

MINI Countryman Cooper S
8.3 Nota
Lo mejor
  • Diseño diferenciado y posibilidades de personalización
  • Interior amplio, versátil y calidad de acabados
  • Conjunto motor/cambio y comportamiento dinámico
Lo peor
  • Precio de partida elevado, con elementos opcionales que deberían ser de serie
  • Capacidades 4x4 muy reducidas
  • Visibilidad reducida
Diseño9
Habitabilidad8
Acabados9
Maletero7.5
Equipamiento9
Motor8.5
Comportamiento8.5
Calidad Precio6.5

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