Es ley de vida que los coches vayan transformándose para adaptarse a las normativas de emisiones actuales. Mientras que se da el paso a un mundo totalmente eléctrico, algo que parece bastante alejado todavía, hay algunas soluciones temporales que están resultando muy interesantes. El Suzuki Vitara Hybrid 48V es un claro ejemplo de ello, un modelo que se adapta para sobrevivir en un mercado en pleno proceso de cambio.

Decimos esto porque esta actualización del Vitara que fue presentada en 2018 ya contaba con una gama mecánica interesante. Incluso tuvimos la ocasión de probar el gasolina 1.0 BoosterJet con tres cilindros y 111 CV, que suponía una opción más que válida para el día a día. Sin embargo, ahora hay muchos usuarios que necesitan la etiqueta ECO y las ventajas que aporta en las grandes ciudades, que presentan algunas restricciones a los coches más contaminantes.

Para eso llega esta versión microhíbrida (que no híbrida como podría indicar su nombre) en este modelo que es el buque insignia de la marca y el más vendido en nuestro mercado. Aunque algunos pensaran que se utilizaría el anterior sistema de 12 V que ya vimos en los Suzuki BalenoSwift o Ignis;, la idea era dar un paso adelante con este sistema Mild Hybrid de 48 voltios. Ahora lo probamos en el Vitara y en un futuro seguro que lo probaremos en los S-Cross y Swift Sport con el objetivo de llegar a una gama 100 % electrificada, como ya confirmaron hace unos meses.

Exterior

La verdad es que en el apartado estético apenas encontramos diferencias en este Suzuki Vitara. Si bien es cierto que han aprovechado la renovación mecánica para hacer unos cambios ligeros. Ahora el SUV cuenta con iluminación LED de serie, en todas las versiones, con el conveniente cambio en las ópticas. El diseño del faro es idéntico, pero en su interior se aprecia el cambio tecnológico con unas formas más rectas y una pequeña línea azulada que lo delata.

Por lo demás se mantiene como hasta ahora. Con un frontal en el que destaca esa parrilla que queda entre los faros y que está surcada por seis listones verticales cromados y por el logotipo de la marca. En la parte inferior están las luces diurnas, formadas por una pequeña barra vertical de LED y unas antiniebla redondeadas. La zona central, donde va alojada la matrícula, aparece en un acabado de plástico negro y presenta un par de rejillas.

La vista lateral es idéntica, con la única excepción del nuevo diseño de llantas de 17 pulgadas con acabado pulido. En este ejemplar destacan unas barras de techo plateadas en la parte superior, mientras que los bajos de la carrocería están recubiertos de plástico negro. En la zaga aparecen los mismos pilotos traseros y esa especie de difusor con una moldura de aspecto metálico. Lo cierto es que debido a la reciente renovación del modelo, no eran necesarios grandes cambios.

La medidas del Suzuki Vitara también se mantienen intactas, lo que significa que estamos ante un SUV pequeño del segmento B que cuenta con una longitud de 4.175 mm, una anchura de 1.775 mm y una altura de 1.610 mm. La distancia entre ejes se extiende hasta los 2.500 mm, mientras que cuenta con una distancia mínima al suelo de 185 mm, un valor que está por encima de la media del segmento y que le permitirá hacer alguna escapada fuera del asfalto.

Interior

El habitáculo del Suzuki Vitara no destacaba por ser ni vanguardista ni por tener una calidad sobresaliente. Pero lo cierto es que en este último aspecto ha conseguido mejorar bastante respecto a su antecesor. Los acabados, a pesar de ser modestos, dan la sensación de que van a aguantar bien el paso del tiempo. La mayoría de materiales son plásticos duros pero hay algunos más blandos en la zona superior del salpicadero. Mención especial requieren la tapicería presente en la unidad de pruebas o la moldura de la consola central y zona del copiloto.

Y dejando a un lado la calidad percibida, la tecnología es la habitual de la marca. Aparece una pantalla táctil de 7 pulgadas rodeada por el tedioso Piano Black. Lo cierto es que el tacto de la pantalla está algo por detrás de la que tienen otros rivales y el sistema multimedia cuenta con unos gráficos que resultan anticuados. Tiene conectividad con el smartphone, es fácil de controlar y los menús son simples e intuitivos; pero sigue dejándonos a medias.

Si miramos a través del volante encontramos una instrumentación bien legible gracias a dos grandes esferas para la velocidad y las revoluciones. Entre ellas aparece una pantalla LCD a color de 4,2 pulgadas que hace las veces de ordenador de a bordo. La información que aporta es bastante completa, pero su manejo es muy poco práctico al tener que recurrir a un botón situado en el propio cuadro, algo que puede molestar durante la conducción.

Por lo demás, el Suzuki Vitara cuenta con unos controles de la climatización tradicionales, con botones y ruletas de los de toda la vida (más adecuados que los que han pasado a la pantalla estas funciones). Otro guiño al pasado está en la parte superior del salpicadero, nos referimos a ese reloj analógico situado justo entre las salidas del aire. En la zona de la palanca de cambios hay una ruleta que nos permitirá cambiar entre los modos de conducción y de la que hablaremos más adelante.

Si pasamos a la habitabilidad del Suzuki Vitara, hay que empezar diciendo que en las plazas delanteras el usuario va sobrado de espacio en cualquier dirección. La plazas traseras tienen un acceso algo justo por la forma del paso de rueda y una vez dentro no van tan holgadas. Se mantiene en la media del segmento por espacio para las piernas y la cabeza, mientras que la plaza central carece de forma y cuenta con el molesto túnel de transmisión. Mejor cuatro adultos que cinco aquí detrás.

Maletero

El maletero del Suzuki Vitara ofrece 375 litros de capacidad, un valor que también se mantiene en la media y que no destaca ni para bien ni para mal. Es más positivo que tenga una boca de carga muy amplia o unas formas regulares y aprovechables. Es cierto que dicha boca puede quedar a una altura algo elevada, pero también tiene la ventaja de que el piso del maletero quede alineado, algo útil para cargar objetos pesados y voluminosos.

Eso es posible gracias a que ese piso se puede colocar a varias alturas, permitiendo un doble fondo de gran utilidad para repartir la carga. Aún más abajo, si levantamos el piso no encontramos una rueda de repuesto, sino un organizador de corcho que incluye el kit antipinchazos (se podría equipar rueda pero se perdería el doble fondo). Para sacar toda la capacidad de este maletero basta con abatir los asientos traseros en dos partes (60:40) y se consigue una superficie de 1.120 litros de capacidad.

Equipamiento

Si nos fijamos en el equipamiento del Suzuki Vitara vemos un cambio bastante significativo. Se abandona el acabo más modesto, el GL, dejando una gama formada por dos niveles bastante completos. Arranca con el GLE, escalón desde el que ya se cuenta con las luces LED, llantas de 17 pulgadas, barras de techo, climatizador, asientos calefactables, pantalla táctil con conectividad, cámara trasera, control de crucero o sistemas de seguridad avanzada.

Es necesario centrarse en las ayudas a la conducción que ya vienen de serie y que están englobadas en lo que la marca denomina DSBS. Bajo estas siglas se encuentran sistemas como el control predictivo de frenada, la alerta y el asistente de cambio de carril, la alerta antifatiga, el reconocimiento de señales, la detección de ángulo muerto o la alerta de tráfico trasero. A eso hay que sumar el control de crucero adaptativo que nombramos anteriormente.

Y todo eso ya venía de serie, pero en el acabado superior GLX se incluyen algunos elementos más. Suma las llantas de 17 pulgadas pulidas, intermitentes en los retrovisores, smart key para el acceso y arranque sin llave, sensores de aparcamiento tanto delante como detrás, navegación y una tapicería con inserciones de cuero. Lo cierto es que, como otras marcas japoneses, los equipamientos son muy cerrados y no hay apenas opcionales entre los que elegir.

Motor

La gama de motores del Suzuki Vitara es lo que más ha cambiado. Ahora se simplifica hasta el punto de quedarse con una única opción, que no es otra que esta versión microhíbrida. Se despide del anterior tricilíndrico 1.0 Boosterjet y nos deja con el nuevo bloque K14D 1.4 Boosterjet de cuatro cilindros. En realidad se trata de una evolución del bloque turboalimentado de 1.4 litros que ya montaba anteriormente, al que se ha hecho una adaptación para abrazar la tecnología Mild Hybrid.

Como decíamos, a este motor de gasolina se le suma el sistema SHVS (Smart Hybrid Vehicle by Suzuki) con el nuevo generador ISG de 48 voltios. Gracias a una batería adicional y al convertidor de 48 a 12 V se consigue esa función de motor eléctrico, un apoyo de unos 10 kW, y se convierte en la versión más eficiente que ha salido de este modelo en sus más de 30 años de historia. El motor eléctrico es el que mantiene el coche a ralentí y elimina el uso de combustible en desaceleraciones.

Si echamos un vistazo a la ficha técnica vemos que este Suzuki Vitara Hybrid 48V desarrolla 129 CV y 235 Nm de par, a lo que habría que sumar unos 13 CV gracias al sistema eléctrico. Porque en la práctica donde más se notará es en la la entrega de par adicional y la rápida respuesta durante fases de aceleración. Por el momento no se ha dado el dato de la aceleración de este modelo, pero se cifra en 190 km/h su velocidad máxima.

El sistema Mild Hybrid consigue reducir consumos y emisiones en un 15 %, dejando una homologación de entre 5,7 y 6,2 l/100km, además de entre 129 y 141 g/km de CO2. La última peculiaridad del Suzuki Vitara es que su gama no solamente se reduce a una única mecánica, sino también a un único cambio. El Vitara Hybrid 48V solamente se puede escoger con una caja de cambios manual de seis velocidades descartando por el momento la transmisión automática. Por suerte, sí que se permite elegir entre la tracción delantera o la total 4WD All Grip.

Comportamiento

Llega la hora de ponerse al volante del Suzuki Vitara Hybrid 48V 4WD, el microhíbrido ligado a la tracción total de la marca, la que sería la versión tope de gama. En el momento del arranque, la mecánica de gasolina se muestra refinada, sin que apenas se filtren ruidos ni vibraciones al habitáculo. Eso también es gracias a un buen trabajo de insonorización por parte de la marca, algo que se nota cuando empezamos a rodar.

Ya hemos explicado las bondades de la tecnología Mild Hybrid en este modelo a nivel técnico. Aunque en la práctica hay que decir que tampoco es que haya muchas diferencias respecto a un motor de gasolina convencional. Apenas lo notaremos en ese Start&Stop ampliado o en una respuesta rápida al accionar el pedal derecho. Ese aporte eléctrico permite una entrega de par más instantánea y eso siempre es de agradecer.

Los 235 Nm de par están disponibles desde las 2.000 rpm y eso se puede traducir en que no es un modelo perezoso a bajas vueltas. Lo cierto es que la respuesta de este Vitara recuerda vagamente a la de un diésel por su entrega en bajas, que se mantiene en la zona media del cuentarevoluciones y que se pierde por completo en altas. De todos modos, siempre podremos recurrir a la palanca de cambios para conseguir el comportamiento idóneo en cada situación.

El tacto es correcto, aunque los recorridos del pomo son algo largos. Lo son también los desarrollos del cambio, dejando una sexta marcha prácticamente de desahogo y para buscar buenos consumos. A este respecto, no podemos sacar conclusiones precipitadas de un contacto en apenas una jornada. Tiene pinta de que los consumos se podrán estabilizar en torno a los 7 litros, un valor no demasiado alejado del homologado y que no es malo para un coche con tracción a las cuatro ruedas.

La puesta a punto del chasis ha buscado el equilibrio, aunque siempre dando un poco más de prioridad al confort. Con eso queremos decir que es un coche que se traga bien las imperfecciones del asfalto o los badenes y que al mismo tiempo tendrá algún que otro balanceo si vamos buscando límites. Nada que no sea lógico para un SUV de estas características. Gracias a esto será apto para casi todo tipo de situaciones y eso incluye las que sean fuera del asfalto.

Ser uno de los pocos del segmento en ofrecer la tracción total tiene sus ventajas. El sistema 4WD All Grip permite ofrecer entre cuatro modos de conducción para adaptarse al terreno. Podemos elegir entre Auto, Sport, Snow y Lock. Pudimos probar el comportamiento con ellos en una pista de tierra y lo cierto es que cumple. También cuenta con un control de descenso de pendientes que permite una bajada tranquila dejando el coche en punto muerto

Opinión coches.com

Lo que queda claro después de esta toma de contacto es que el Suzuki Vitara Hybrid 48V es un coche singular que quiere hacerse fuerte por su personalidad. Hay pocos SUV pequeños con etiqueta ECO y la opción de tener tracción total. A pesar de que ya hay cada vez menos gente que sale fuera del asfalto, este es uno de esos vehículos que podrá hacerlo con ciertas garantías. Por no hablar de las ventajas económicas de no tener que pagar impuesto de matriculación y tener un precio competitivo que parte de un PVP de 23.740 euros (21.040 euros con descuentos y financiación).

El Vitara ya era un producto maduro y sincero que cumplía bastante bien en todos los aspectos. Estéticamente es agradable, el interior no va mal de espacio y la tecnología cumple, a pesar de estar por debajo de la media. La llegada de esta versión con el motor K14D 1.4 Boosterjet electrificado lo hace aún más interesante por sus consumos algo más contenidos y una respuesta placentera. No destacará especialmente en nada, pero hay que alabar que desentone.

Suzuki Vitara Hybrid 48V
7.4 Nota
Lo mejor
  • Mantiene opción 4x4
  • Equipamiento de serie muy completo
  • Precio competitivo
Lo peor
  • Algunos materiales interiores
  • Niveles de equipamiento cerrados
  • Solo una opción a nivel mecánico
Diseño7.5
Habitabilidad7
Acabados7
Maletero7
Equipamiento8
Motor7.5
Comportamiento7.5
Calidad Precio8

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