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Volkswagen ID3 prueba – 127.8
Prueba
Luis Ramos Penabad

Volkswagen ID.3, a prueba: ¿puede llegar a ser digno sucesor del Golf?

Volkswagen. Literalmente coche del pueblo. En sus orígenes ese era el cometido de la empresa. Crear un coche popular. Y así nació el Beetle, que fue prácticamente su único modelo a la venta hasta los años 70. Entonces apareció el Golf, que se convirtió por derecho propio en el gran referente de la automoción europea.

Con él llegaron otros modelos, todos con nombre de vientos, como el Scirocco, el Jetta, el Polo o el Passat, que ayudaron a que Volkswagen se convirtiese en el gran referente de la automoción europea.

Y llegamos al tercer movimiento, ya bien entrado el siglo XXI, casi medio siglo después de lanzar el Golf. Se llama ID.3, es un coche totalmente eléctrico y sobre él pivotará el futuro de la empresa. La firma nos lo ha vendido, desde que lo conocimos en su presentación estática, como el heredero del Beetle y del Golf, modelos que ya podemos considerar legendarios.

¿Será capaz el ID.3 de repetir los éxitos de sus antecesores? Tiene un precio de partida de 32.900 euros, muy parejo al de un Golf de gasolina de potencia similar. Te anticipamos que hay cosas que nos han gustado mucho de él… y otras que no tanto. Vamos a conocerlo a fondo:

Exterior

Un Beetle y un Golf se parecen como un huevo a una castaña. La marca, que muchos tachan de apostar por diseños conservadores, de vez en cuando cambia por completo.  Aquí hay también una evolución muy notable, pero con guiños al pasado.

Desde luego el frontal es la zona donde más se percibe el diseño futurista del coche. Contamos con una parrilla ciega presidida por el logo de la marca, más minimalista que nunca. De él parte una franja iluminada que une visualmente los pilotos LED de serie y que pueden ser Matrix LED. Pivotan cuando abres el coche para darte la bienvenida y cuando lo cierras se despiden de ti.

Obviamente, debido a su naturaleza eléctrica apenas hay aperturas para refrigerar el motor. Apenas una inferior con unas formas que hacen que parece que el coche sonría t tenga una cara más amable.

En el lateral hay también detalles interesantes. Su silueta que nos recuerda más a un monovolumen que a un compacto. Vemos cómo en las ventanillas se rebaja la línea de cintura para tener mayor luminosidad dentro y detalles para mejorar la aerodinámica, como las superficies muy fluidas, el doble pilar A que ayuda a que el cristal vaya más inclinado, o el diseño de las llantas cerradas, de 19 pulgadas del acabado 1st Plus. De ahí su coeficiente aerodinámico de 0,27 Cx. Y los detalles oscuros en la zona del faldón lateral que también aligeran la silueta.

El Volkswagen ID.3 tiene unas dimensiones muy similares del Golf, pues mide 4.261 mm apenas 2 cm menos. Es algo más ancho que el compacto, ya que se va a los 1.809 mm y notablemente más alto, ya que se va a los 1.552 mm. Lo que cambia es la distancia entre el eje de las ruedas, que se va a 2.765, apenas centímetro y medio menos que un Passat.

La forma del pilar C nos remite claramente al Golf. El portón combina el color de la carrocería con partes negras de plástico que se entremezclan con la luneta trasera. Esto conseigue que el coche parezca más ancho. En los laterales no faltan las ópticas con tecnología LED con la luz de freno en forma de X y con juegos de luces al abrir o cerrar el coche.

Interior

En el habitáculo hay cosas que nos gustan mucho. Como la posición de conducción, que es elevada pero sin exageraciones y que permite un acceso cómodo al coche. También la buena visibilidad o la elevada sensación de espacio en un coche de este tamaño.  Ayuda a ello el hecho de que no tenemos una consola que te encierre, que es un detalle que a mi me encantaba hace años pero con el paso del tiempo valoro menos.

Se libera mucho espacio porque el selector del cambio (que integra el freno de estacionamiento eléctrico, se encuentra en una ruleta giratoria pegada al cuadro de instrumentos, que es una pantalla de 5,3 pulgadas. Basta con girarlo hacia delante o hacia atrás para que el coche engrane la marcha correspondiente. Es una solución que ya empleaba el BMW i3.

Así, entre los asientos con reposabrazos regulables en altura, tenemos una consola muy práctica. Hay multitud de huecos para dejar objetos, una base de carga inalámbrica para el móvil y conexiones USB-C.

¿Pega de esta zona? Que es donde más tocas y se ha recubierto de negro piano, un material bastante delicado y que tiende a ensuciarse. Y ya que hablamos de materiales, no destaca precisamente el ID.3 en este sentido. El Golf siempre ha sido un referente en acabados y en el ID3, salvo el salpicadero y algunas partes de las puertas, abusa de plásticos duros.   

Los coches eléctricos son caros para el consumidor y también a la hora de fabricarlos. De ahí que podemos entender que se ahorre en materiales de recubrimiento para que el precio sea bajo. Pero también se ahorra en mandos.

Tenemos una pantalla central es de 10 pulgadas y la verdad es que se ve bien, tiene buenos gráficos y responde bien. Quizá lo único mejorable sería el control por voz, que a la orden de “Hola ID” no entiende bien mucha de las órdenes que les das.

Integra muchas funciones. Ya sabemos que hemos de lidiar con el climatizador desde ella, pero no nos convence que hasta los accesos rápidos se haya apostado por mandos táctiles en lugar de físicos. Lo mismo ocurre con los mandos de las luces, que al menos están en una posición elevada y hasta con el control de los espejos y ventanillas de las puertas, que usan un mismo mando para distintas funciones y no es sencillo atinar a la primera. 

Las plazas traseras están bien y acogerán sin problemas a un par de pasajeros. Tres irán algo justos, si bien la ausencia del túnel de transmisión facilita que un tercer ocupante vaya algo más cómodo. Se nota el aumento de distancia entre ejes en el espacio para las piernas… pero no tanto el aumento de altura.

Echamos de menos salidas de ventilación posteriores. Eso sí, hay detalles buenos, como un par de tomas USB-C o las bolsas tras los asientos traseros para dejar revistas o móviles e incluso una trampilla de acceso al maletero que permite cargar objetos grandes.

Maletero

El maletero tiene 385 litros de capacidad, una cifra bastante buena habida cuenta del tamaño del coche. No está rematado de un modo excelso, pero tiene formas bastante regulares y es muy sencillo usarlo al máximo. En nuestro caso, toca salvar un escalón a la hora de cargarlo.

Contamos con los habituales detalles prácticos. Algunos ganchos para fijar la carga, perchas para bolsas, iluminación o una toma de 12 voltios. Y como no, puedes abatir los respaldos de los asientos traseros para lograr un espacio de carga de 1.267 litros de capacidad, pero en este nivel de equipamiento la superficie no queda totalmente plana. 

Equipamiento

Nuestra unidad de pruebas contaba con un nivel de acabado especial, denominado First, que cuenta con la mecánica del Pro Performance. En ambos cuentas con una buena dotación de seguridad, con seis airbags, sistema de mantenimiento de carril, control de crucero adaptativo, cámara de visión posterior, frenada de emergencia. Tampoco falta el climatizador, navegador, el arranque sin llave… 

Esta versión especial de lanzamiento smaba elementos como las llantas de 19 pulgadas, los faros Matrix LED, reposabrazos delanteros, iluminación interior configurable en 30 tonos, reconocimiento de señales de tráfico…

Hoy, si eliges la versión Pro Prerformance, puedes elegir entre cinco paquetes para completarla. En ellos cambian los ambientes del interior y varían algunos elementos. Todos ellos cuentan con la variante Plus, aún más completa La política tradicional de acabados cambia. Es más cerrada, desde el punto de vista que  no puedes escoger los elementos de uno en uno.

¿El precio? Pues un Volkswagen ID.3, como te contábamos, parte de 32.900 euros, sin descuentos. En el caso de elegir el conjunto motor/batería de 204 CV y 58 kWh, una de las más interesantes a nuestro juicio, te vas a los 38.300 €.

Una cifra elevada pero que no tiene en cuenta los descuentos, muy generosos en modelos con este sistema de propulsión. Puedes encontrar ofertas del Volkswagen ID.3 en nuestra sección de coches nuevos, así como encontrar herramientas para financiar el coche y pagarlo cómodamente mes a mes.    

Motor

En un eléctrico cabría esperar un segundo maletero en la parte delantera. Pero cuando abres el capó te encuentras con un espacio reservado para el sistema de refrigeración del coche o la climatización.

Y es que el motor se encuentra en el eje trasero, justo al lado de las ruedas que mueve, las posteriores. Un coche “todo atrás”, como el Beetle. En España tienes opciones de 145, 150 y, como es este caso que nos ocupa 204 CV de potencia (150 kW).

Hay disponibles también tres tamaños de batería de 45, 58 y 77 kWh de capacidad. Homologan una autonomía, respectivamente de 330, 420 y 550 km si bien en este último caso el coche tiene solo dos plazas. Se puede recargar con corriente alterna (AC) a un máximo de 11 kW o con corriente continua (DC) hasta 100 kW. En esta unidad contamos con la batería de 58 kW. Ahora toca ponerse en marcha.

Comportamiento

Todos los eléctricos sorprenden la primera vez que te subes a uno por su silencio. Pero no todos son iguales y he de reconocer que el ID.3 es muy bueno en este sentido. No hay apenas sonidos mecánicos, solamente a menos de 30 km/h se genera un sonido (llamado e-Sound) para prevenir a peatones. Poco ruido aerodinámico y no hemos detectado crujidos o malos ajustes entre piezas, lo que prueba que la construcción es sólida.

Otro aspecto que llama la atención en los eléctricos es la capacidad de aceleración en parado. Para pesar 1.794 kg, el ID.3 no lo hace nada mal. Anuncia 7,3 segundos en alcanzar los 100 km/h desde parado, pero hemos realizado alguna medición en la que mejoraba ese dato. Y el 0 a 50 km/h lo completa en 2,7 segundos. El rey de los semáforos.

En ciudad ayudan a moverse con agilidad estas prestaciones y todo lo que gira, algo a lo que ayuda que sea tracción trasera. La dirección es bastante ligera, pero su durezas puede modificarse, junto a otros parámetros, con los modos de conducción. Puedes escoger entre tres modos de conducción —Eco, Comfort y Sport, que varían la asistencia de la dirección, repuesta del motor, funcionamiento del climatizador o el nivel de retención. Con el modo Individual, se ajusta cada parámetro individualmente.

Es posible controlar también la retención colocando el selector del cambio en modo B, algo útil para usar menos el freno en ciudad, si bien a mi me gusta más usar levas para esto. El pedal, por cierto, tiene un recorrido algo largo y un tacto elástico, pero se puede dosificar bastante bien la frenada para tratarse de un eléctrico.

Y cómo no, lo hemos sacado a carretera y la verdad es que sorprende su aplomo y los pocos balanceos de la carrocería. Sin estar pensado para tomar curvas de manera endemoniada, la verdad es que lo hace muy bien. Ayuda el esquema, con un centro de gravedad muy bajo porque el peso de las baterías va en la parte inferior del coche,  la práctica ausencia de voladizos o el reparto de pesos perfecto entre ejes.

Por eso a los pocos kilómetros te sorprendes tomando curvas sin apenas balanceos, sin el habitual subviraje de los Volkswagen de tracción delantera, yendo a velocidades muy altas con una sensación de seguridad pasmosa y traccionando muy bien a la salida de la curva.

Ha habido mucho revuelo con el asunto de usar frenos de tambor en las ruedas traseras. Pero la verdad es que el coche frena y se recalientan menos que en coches de combustión con discos en las cuatro ruedas.

Y hablemos de eficiencia. El coche homologa 15,7 kWh/100 km, que es una cifra buena. Tras una semana conduciendo hemos gastado 17,4 kWh de media en un uso combinado, pero las cifras varían mucho en función de tus recorrido.

En ciudad y vías re circunvalación cifras en el entorno de los 14,5 kWh/100 km. Eso sí, en vías rápidas a ritmos “realistas” se acerca a los 21 kWh, que nos dejaría con una autonomía en viajes largos del entorno de los 300 km. Cargando 100 kW/h con un par de paradas de media hora podrías irte a Cádiz desde Madrid, lo cual no está nada mal… si hubiese más cargadores de esa potencia, claro.

Opinión coches.com

El Volkswagen ID.3 es un buen coche eléctrico. Fabuloso en ciudad, amplio para sus dimensiones y una autonomía más que de sobra para los desplazamientos habituales o pequeñas escapadas. Si tienes enchufe en casa, además, esos kilómetros serán más económicos que con un coche de gasolina. En viajes, toca ser moderado (el coche no supera los 160 km/h por algo) y parar cada 250 km si no quieres sufrir ataques de ansiedad.

¿Problemas? No nos han convencido los acabados interiores y que se lleve el minimalismo en botones tan al extremo, ya que al final te complica un poco la vida a bordo.

Y el precio, desde 38.315 euros una unidad equivalente a esta es elevado, pero es menor que otras alternativas de prestaciones similares que a nuestro entender no tienen ese tacto de conducción tan conseguido, caso del Nissan Leaf o el Kia e-Niro. ¿Para ser el coche del pueblo como dice Volkswagen? Para eso están las ayudas a la compra del Plan Moves III que rebajan esa cantidad. 

Volkswagen ID.3 150 kW 1st
7.8Nota
Lo mejor
  • Amplitud del habitáculo
  • Confort de marcha sin renunciar al dinamismo
  • Diseño atrevido
Lo peor
  • Calidad de materiales del habitáculo
  • Problemas de ergonomía de uso de algunos mandos
  • Precio de partida elevado
Diseño7.5
Habitabilidad8.5
Acabados6.5
Maletero7
Equipamiento8.5
Motor8
Comportamiento8.5
Calidad Precio8

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