Muchas veces los fabricantes de coches han intentado aprovechar el éxito del pasado para intentar sacar partido a algún producto actual. En ocasiones, utilizar alguna denominación legendaria puede ser una buena idea, siempre y cuando el producto esté a la altura de las expectativas. Pero en otros casos, lo que se ha hecho ha sido reinterpretar esos modelos míticos de una forma no tan magistral. Vamos con cinco ejemplos de coches que quisieron emular a sus antecesores y que se quedaron en el intento.

Ford Puma

Probablemente es la que acude a la mente en primer lugar porque también es una de las más recientes y flagrantes. El Ford Puma original fue un pequeño coupé lanzado en 1997 que destacaba por su comportamiento dinámico con el motor de 1.7 litros que desarrollaba 125 CV. Aunque era una potencia modesta, su reducido peso jugaba un papel fundamental. Nada que ver con el nuevo Ford Puma 2020, que lleva el mismo nombre pero que se trata de un crossover de dimensiones compactas que quiere destacar por su capacidad de carga.

Mitsubishi Eclipse (Cross)

Es cierto que aquí el nombre se ha intentado cambiar ligeramente, pero nos sigue pareciendo un poco herejía. El Mitsubishi Eclipse fue uno de esos coupés míticos de la década de los 90. Un deportivo de tracción delantera que levantaba pasiones y que ganó popularidad por sus preparaciones y apariciones en películas. Por el contrario, el Mitsubishi Eclipse Cross sumaba una terminación más a su nombre que hacía referencia a su conversión en un SUV compacto con una estética peculiar.

Volkswagen Beetle

El Volkswagen Beetle no necesita presentación. Fue el coche del pueblo y uno de los mayores superventas de la historia de la automoción con más de 21 millones en su primera etapa entre 1938 y 2003. Ese Beetle original representaba la simplicidad y la practicidad, motivos que le llevaron a triunfar. Tras un paréntesis aparecía el New Bettle y posteriormente le seguía el Bettle 2012 (actualizado en 2017). Aunque perseguían un concepto similar nunca triunfaron como el original. Eso llevó a que recientemente fuera retirado sin un sucesor, aunque ya se habla de una posible futura generación.

BMW Serie 8

El BMW Serie 8 E31 apareció en 1989 como un gran coupé que representaba lo máximo que podía dar la marca alemana en aquel momento. Su diseño tenía algunos rasgos del icónico BMW M1, incorporaba tecnologías inéditas para la época y destacaba por su motor V12, que llegó a alcanzar los 385 CV en la versión CSi. Recientemente fue resucitado en el BMW Serie 8 2019, un coupé de grandes dimensiones que quería seguir el mismo camino. Sin embargo, algunos critican que es más una evolución del anterior BMW Serie 6 al que sustituye y que no tiene la misma personalidad.

Ford Thunderbird

Aunque el Ford Thunderbird haya sido mucho más conocido al otro lado del océano, su popularidad nos obliga a incluirlo en esta lista. Porque el original nació en 1955 y representaba el mejor momento de la industria americana del automóvil. Destacaba por diseño y por cualidades, con unas dimensiones contenidas para rivalizar con los modelos europeos. Fue un éxito y se mantuvo bastante bien en el tiempo, aunque las últimas generaciones ya no eran lo mismo. Y tampoco lo fue el Ford Thunderbird de 2002, que llegaba tras unos años de parón y que nunca llegó a convencer a pesar de su simpático aspecto retro.

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