A día de hoy, si te hablan de BMW Z te vendrán a la cabeza algunos modelos muy concretos y populares. Con esa denominación es como se ha ido conociendo a la familia de roadsters de la marca alemana, a todos esos descapotables que han ido saliendo desde hace más de tres décadas. Actualmente están bien representados por la nueva generación del BMW Z4 (que hemos probado recientemente). Sin embargo, ahora lo que queremos es remontarnos a sus orígenes y conocer su historia.

Los comienzos

Aunque BMW ya había tenido descapotables anteriormente (como el elegante BMW 328 Roadster), lo cierto es que podríamos decir que la primera piedra de la familia Z la puso el BMW 507. Este descapotable biplaza fue concebido para Estados Unidos y se basaba en el BMW 501. Como estaba destinado al mercado americano se montó un motor V8 de 3.2 litros con una potencia de 150 CV. Pero su historia no acabó demasiado bien.

Se esperaba una tirada de varios miles de unidades al año de este BMW 507. Sin embargo, sus costes de producción se dispararon y eso no pudo llegar a cumplirse nunca. El ensamblaje a mano de su carrocería de aluminio hizo que la marca se replantease su comercialización. Por ese motivo solo vieron la luz 252 unidades de este descapotable entre 1956 y 1959. Algunas fueron a parar a manos de famosos como Elvis Presley o Johh Surtees y actualmente se están subastando por varios millones de euros.

BMW Z1

Tras ese sabor agridulce dejado por el 507, se paró la idea de tener un descapotable en la gama. Hasta que a mediados de los 80 se comenzó a gestar un proyecto de lo más llamativo. Hablamos del BMW Z1, el primer Z auténtico, que llegó al mercado en 1989 y supuso toda una revolución. La Z venía de la palabra alemana Zukunft, que significa literalmente ‘futuro’. Se asentó sobre el Serie 3 Cabrio de la época, que no era otro que el E30.

Aunque se hizo un gran trabajo de diseño y se dio libertad total a sus ingenieros. De ahí que el BMW Z1 sorprendiera por aspectos como la apertura de sus puertas, que obligaba a poner los retrovisores en el pilar A. Montaba un motor de seis cilindros en línea y 2.5 litros (del 325i) con 170 CV y lograba unas buenas prestaciones por su bajo peso. Lo cierto es que el Z1 tuvo bastante éxito desde su lanzamiento y se hicieron 8.000 unidades en apenas dos años de comercialización.

BMW Z3

Tras un parón sin roadsters en la gama, llegó el BMW Z3 en 1994 para romper el mercado. En esta ocasión la marca alemana proyectó un vehículo más convencional y con menos innovaciones a nivel técnico. Eso precisamente es lo que hizo que también tuviera un precio más asequible. Otro dato curioso es que se trató del primer BMW que se hizo fuera de Alemania, en la recién estrenada planta de Spartanburg en Carolina del Sur (Estados Unidos).

Desde el inicio su popularidad se disparó gracias a la aparición en la película de James Bond, Goldeneye, conducido por Pierce Brosnan. Su gama de motores fue muy extensa y había opciones tanto de cuatro como de seis cilindros. Incluso llegó una variante deportiva M de lo más atractiva e indomable. También se hizo una versión coupé de este modelo, aunque de forma más limitada. En total se vendieron casi 300.000 unidades de este modelo hasta que finalizó su producción en 2002.

BMW Z8

De forma paralela al BMW Z3, hubo otro roadster de la marca alemana, aunque tuvo un concepto muy distinto al anterior. El BMW Z8 llegaba como un homenaje al BMW 507, una especie de ejercicio de diseño que se basaba en el prototipo Z07 Concept. Fue Henrik Fisker el que se encargó de dibujarlo y lo trajeron a la vida sobre la plataforma del BMW M5 E39. Eso le permitía montar un V8 de 4.9 litros que alcanzaba los 400 CV de potencia y que iba ligado a una caja de cambios manual de seis velocidades.

Este ejemplar cautivó por diseño desde que salió y también tuvo una aparición estelar en el mundo James Bond, concretamente en la película “El mundo nunca es suficiente”. Entre el año 2000 y el 2003 se hicieron solamente 5.703 unidades, de las cuales aproximadamente la mitad se fueron para Estados Unidos. Actualmente se pueden encontrar algunos ejemplares de segunda mano que rondan los 200.000 euros.

BMW Z4

Cuando finalizó la comercialización del Z3 ya estaba listo su recambio natural, el BMW Z4. Se trataba de un roadster que seguía la filosofía y que se seguiría produciendo en Carolina del Sur. En este caso se implementaba un diseño más actualizado y con mucha influencia de Chris Bangle (Anders Warming fue el encargado de su diseño). Al igual que en su antecesor, no tardaron en llegar la versión deportiva M ni tampoco una variante coupé.

La primera generación se despedía tras tener un éxito importante de ventas (115.000 unidades) y en 2009 llegaba una segunda totalmente actualizada. Tenía la novedad de montar un techo rígido plegable en vez de la tradicional capota de lona. En 2012 se hizo un llamativo prototipo partiendo de su base, el BMW Zagato Coupé. El pasado año hizo su debut la tercera generación del Z4, la que quiere a volver a los orígenes con la capota de lona que se abre en apenas 10 segundos y un comportamiento dinámico muy digno.

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