En el nuevo Ford Fusion de 2013 podrás instalar un sistema de radar que detecta si estás a punto de chocarte contra otro coche. Este sistema activa bombillas LED rojas que parpadean en el parabrisas y prepara los frenos para que cuando los pises a fondo consigas toda la potencia de frenado. Otro ejemplo más cercano: Los Seat Mii y el Skoda Citigo que probamos pueden montar un sistema que frena automáticamente el coche si vas a menos de 30 km/h y vas a chocar.

Este tipo de características de alta tecnología están disponibles desde hace tiempo en coches de lujo. Pero como ves, ahora se están generalizando. Llega la democratización de la tecnología avanzada de asistencia a la conducción en coches de consumo masivo.

Aparte de los sistemas de avisos ante posibles choques y la tecnología de control adaptativo de la velocidad de crucero, que te mantiene a una distancia fija respecto al coche que te precede si tienes activado el control de velocidad, existen sistemas de ultrasonidos que permiten al coche detectar una plaza de aparcamiento y aparcarse solo. Y cámaras que vigilan las rayas pintadas en el asfalto y el ángulo muerto de los espejos y te avisan si estás a punto de chocarte con algo si vas marcha atrás.

Más ejemplos que llegan del mercado de Estados Unidos: El Honda Accord de 2013 tendrá sistemas de aviso de colisión frontal y cambio de carril y sistemas de detección de ángulo muerto. El Toyota Camry ya ha incorporado la detección de ángulo muerto en 2012. Los Chevrolet Equinox, Buick Encore y GMC Terrain, todos de General Motors, junto con el Dodge Charger y otros modelos de Chrysler están entre los modelos que empezarán a incluir sistemas de aviso de colisión frontal en 2012.  Es un proceso imparable.

Los fabricantes también empiezan a combinar los datos que producen los sensores. GM, por ejemplo, ofrece la fusión de sensores en su Cadillac XTS de 2013. El radar instalado en la parte delantera del coche puede ver a otro coche entrando en tu carril cuando ya está parcialmente dentro. Si se añade una cámara con un ángulo de visión de 45 grados y se fusionan los datos de ambas, se consigue avisar con más tiempo y una aceleración automatizada más suave si fuera preciso. El XTS también incluirá el sistema de aviso por vibración del asiento.

La tendencia hacia tecnologías de seguridad más activas no recibe su impulso gracias a una legislación que imponga su obligatoriedad (como en el caso de las emisiones), sino que está siendo la propia industria quien, ante el descenso del coste de los sensores y ordenadores que manejan estos sistemas.

El marketing también ayuda. La industria del automóvil  se está inspirando en las industrias de electrónica de consumo e informática y dándose cuenta de que la gente está comprando coches por su valor tecnológico. No tiene por qué ser el coche sin conductor de Google. Puede ser un sistema sencillo con ultrasonido o una cámara que enciende un piloto en el salpicadero o en el retrovisor, argumentos de venta que no suponen grandes costes.

Algunos modelos ya usan la columna de dirección eléctrica, sustituyendo el sistema hidráulico. Esto mejora la eficiencia energética del vehículo y puede permitir aparcamientos en paralelo automatizados. Con unos sensores ultrasónicos en el parachoques, el conductor solo tiene que mantener el pie sobre el freno para controlar la velocidad y el coche se hace con el volante para llevar a cabo la maniobra de aparcamiento.

El siguiente paso será que los coches transmitan datos entre ellos. Cuando los coches funcionan en red, pasándose información de unos a otros, pueden transmitir datos sobre frenazos, o incidentes en la carretera como obras o placas de hielo. El año pasado Volvo hizo una demostración de “convoyes de carretera” en los que una fila de Volvos con una distancia prudencial entre cada ellos siguieron de forma autónoma a un camión que va en cabeza Circular así podría evitar atascos y reducir el consumo de combustible. Es uno de los ejemplos de los primeros pasos de los coches autónomos europeos.

Vía: MIT

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