
BYD Dolphin G DM-i, prueba contacto: democratizando el híbrido enchufable
Si echamos la vista atrás, encontramos que el origen de los híbridos enchufables no fue para todos los públicos. Aquellos modelos primigenios eran vehículos de gran tamaño, con un precio que también iba en la misma proporción y una autonomía eléctrica todavía testimonial. Por suerte, los tiempos cambian y la tecnología avanza en todos los sentidos. El BYD Dolphin G DM-i es el claro ejemplo de revolución en tiempos de cambio, de cómo un coche puede ayudar a democratizar el segmento de los híbridos enchufables y ser punta de lanza en el destacado segmento B.
El de los utilitarios siempre ha sido uno de los campos de batalla más poblados y disputados, pero parecía exento de híbridos enchufables. Sin embargo, la llegada de las marcas asiáticas lo ha cambiado todo y BYD cambió ese hecho con la inclusión del Atto 2 DM-i. Después de su indudable éxito, los chinos han decidido ampliar la oferta con un modelo más pequeño, más urbanita y más barato. Tiene un precio de acceso de 18.700 euros (con descuentos) que quiere embaucar al gran público que busque etiqueta CERO y muchas capacidades.
Exterior

El frontal del Dolphin G DM-i cuenta con la última evolución del lenguaje de diseño con inspiración oceánica de la marca. A diferencia de sus hermanos eléctricos, esta variante híbrida enchufable integra sutilmente unas tomas de aire en la zona inferior del paragolpes delantero. Esta necesaria rejilla de refrigeración se combina con unas aberturas verticales situadas en los extremos, un recurso que ayuda a ensanchar el coche y plantarlo con mayor aplomo sobre el asfalto berlinés. Por la parte de la iluminación, tiene unos faros LED afilados y unidos visualmente por un listón horizontal negro.
Si nos movemos hacia el lateral, nos encontramos con una silueta de utilitario tradicional, aunque adaptada a los tiempos que corren. Hay trazo ascendente desde la aleta delantera que recorre las puertas para estilizar la cintura del coche. El toque más original lo pone el pilar C, que crea un interesante efecto de techo flotante. Para llenar los pasos de rueda, el catálogo de llantas arranca en unas correctas 16 pulgadas y escala hasta las 18 pulgadas, ofreciendo incluso acabados bitono o negro brillante según la versión elegida.

Al analizar la zaga, el diseño está condicionado por la tendencia actual de unir los pilotos traseros. Una franja luminosa LED cruza todo el portón trasero integrando el logotipo de BYD, lo que le otorga una firma lumínica inconfundible durante la noche. En la parte superior, un sutil alerón de techo integra la tercera luz de freno y ayuda a canalizar el flujo de aire, mientras que la zona inferior queda rematada por un paragolpes en contraste que sirve para ocultar la salida de escape de su motor térmico.
Con la ficha técnica en la mano, descubrimos unas proporciones ideales para lidiar con el tráfico. El coche mide 4,16 metros de largo y 1,82 metros de ancho. Esto significa que es 17 centímetros más corto que el Atto 2 DM-i, ubicándose en el mismo segmento de los utilitarios. Esta compacidad, sumada a una cota de altura de 1,57 metros, lo convierte en el modelo híbrido enchufable más pequeño, asegurando una gran maniobrabilidad en entornos urbanos y a la hora de buscar aparcamiento.
Interior

La cabina del Dolphin G presenta una atmósfera que prioriza la sencillez sin renunciar a la tecnología. El salpicadero de líneas horizontales amplifica la sensación de anchura, integrando las salidas del climatizador en los extremos. El despliegue de pantallas es el habitual de la casa: una instrumentación digital de 8,8 pulgadas tras el volante y una pantalla táctil flotante para el sistema multimedia que, según el acabado, puede ser de 10,1 o de 12,8 pulgadas. En las versiones Comfort y Sport, el sistema integra todo el ecosistema nativo de Google (incluyendo Maps y Assistant), un salto cualitativo brutal que facilita enormemente la conectividad.
La ergonomía de las plazas delanteras está muy bien resuelta. Al trasladar el selector de marchas a la columna de la dirección, la marca ha liberado un enorme espacio en la consola central. Esto se traduce en una práctica zona de almacenamiento en dos niveles, con portavasos, divisores e incluso una base de carga inalámbrica rápida de 15 W para smartphones en las versiones superiores. Como detalle práctico, se agradece profundamente la inclusión de una botonera física en la base de la pantalla para controlar las funciones de desempañado o los modos de conducción sin apartar la vista de la carretera.

Donde el vehículo saca verdadero músculo frente a su competencia es al ver la segunda fila de asientos. Apoyado en una distancia entre ejes de 2,61 metros, el Dolphin G ofrece una habitabilidad líder en su categoría. El espacio para las rodillas y la cabeza permite que dos adultos viajen con un nivel de confort notable en el segmento B. Además, los pasajeros traseros no son ciudadanos de segunda clase, pues también disponen de salidas de aire propias y puertos de carga USB desde el acabado Boost.
Maletero
Al abrir el portón trasero también hay gratas sorpresas. Lejos de sacrificar capacidad por culpa de la batería del sistema híbrido, este pequeño BYD homologa 425 litros de volumen de carga. Esta cifra está claramente por encima de la media de sus rivales e, incluso, se atreve a sonrojar a modelos compactos del segmento superior. Las formas son regulares y el espacio cuenta con un doble fondo muy socorrido de 45 litros y ganchos en los laterales para sujetar con seguridad las bolsas de la compra.

Para quien busque cargar objetos voluminosos no habrá ningún problema, pues la modularidad también es bastante destacada. Al abatir los respaldos de la segunda fila en dos partes (60:40), el volumen máximo se expande hasta los 1.225 litros. Mención especial merece la inclusión de la tecnología V2L (Vehicle-to-Load) desde el nivel Boost, que transforma el coche en una batería gigante capaz de alimentar dispositivos externos (como ordenadores o cafeteras) mediante un enchufe convencional.
Motor
El BYD Dolphin G DM-i solamente está disponible con un sistema híbrido enchufable, el denominado Dual Mode (DM-i) de la marca. Combina un motor de gasolina de 1.5 litros y que rinde 95 CV con un bloque eléctrico síncrono de imanes permanentes situado en el eje delantero, que entrega por sí solo 163 CV y 210 Nm de par motor. Es el gran protagonista de este modelos y garantiza unas prestaciones más que correctas para este tipo de vehículo. Acelera de 0 a 100 km/h en apenas 8,3 segundos y tiene una velocidad máxima de 180 km/h.

A la hora de alimentar la parte eléctrica, BYD plantea dos estrategias diferentes gracias a dos tamaños de batería LFP (Blade Battery). La versión Active monta una de acceso con 7,42 kWh de capacidad que ofrece 40 kilómetros de autonomía eléctrica. La verdadera joya es la batería superior de 18,3 kWh (disponible en el resto de acabados), que estira el rango eléctrico hasta unos destacados 105 kilómetros y añade un sistema de carga rápida en corriente continua a 39 kW, capaz de recuperar del 10 % al 80 % en solo 26 minutos.
Comportamiento
Basta pulsar el botón de arranque y engranar la marcha para entender que la filosofía híbrida de BYD es diferente a la de sus rivales. El sistema DM-i prioriza el funcionamiento puramente eléctrico en la inmensa mayoría de las situaciones urbanas. Circulando por carreteras de los alrededores Berlín, donde tuvo lugar la prueba, el coche se mueve impulsado exclusivamente por su motor de 163 CV, ofreciendo ese característico empuje instantáneo y un silencio de marcha absoluto. El motor de gasolina permanece dormido, a la espera de que agotemos la carga o le demandemos una aceleración más brusca.

Cuando abandonamos la ciudad y exigimos prestaciones a velocidades de autopista alemana, el sistema híbrido toma el control de forma inteligente. Sin que el conductor tenga que intervenir, la electrónica engrana un embrague interno para combinar la fuerza de ambos motores, garantizando una reserva de potencia más que suficiente para realizar adelantamientos con total seguridad. Es en estas circunstancias donde se aprecia el excelente trabajo de insonorización, ya que la entrada en funcionamiento del motor térmico resulta bastante discreta y no ensucia el refinamiento general de la cabina.
Pero el dato que verdaderamente justifica la compra de este vehículo sería nivel de eficiencia. El coche homologa un consumo ponderado de apenas 1,4 l/100km gracias a esos destacados 105 km de autonomía eléctrica WLTP. En la práctica, habrá que ser disciplinados con las cargas en casa y de esa forma el depósito de gasolina de 42 litros podría durar meses. Y cuando haya un viaje largo, contaremos con una autonomía total de 1.040 kilómetros para no depender de los puntos de recarga públicos. Es cierto que durante la prueba no pudimos comprobar a fondo los consumos, pero con la batería descargada parece que estarán en torno a los 6 litros.

A nivel de chasis, la marca apuesta por un esquema clásico y funcional: McPherson en el eje delantero y un eje torsional para el tren trasero. Esta configuración prima claramente el confort sobre la deportividad. La suspensión filtra con gran eficacia el adoquinado y las irregularidades del firme, convirtiéndolo en un compañero muy agradable para los trayectos diarios. La dirección, por su parte, es muy suave y dócil, ideal para serpentear entre el tráfico y maniobrar en calles estrechas, aunque puede sentirse ligeramente sobreasistida si buscamos el vértice de una curva rápida en una carretera secundaria.
Opinión coches.com
El nuevo BYD Dolphin G DM-i no es solo un buen utilitario; es una amenaza directa a la industria tradicional europea. El híbrido enchufable más pequeño destaca por su autonomía eléctrica de 105 kilómetros, una dotación tecnológica de serie realmente completa y un espacio interior que saca los colores a sus rivales (incluyendo esos 425 litros de maletero). Es cierto que el diseño exterior quizás resulte algo conservador frente a las arriesgadas líneas de otros modelos de la competencia, y que a nivel dinámico no es un coche que invite a una conducción alegre, pero es un agradable para el día a día..

Además, a la hora de pasar por caja, el argumento comercial de BYD es claro. La gama arranca desde los 25.200 euros de PVP para el acabado Active (18.700 euros aplicando campañas, Plan Auto+ y descuento por financiación) y culmina en los 30.700 euros para la variante Sport (23.826 euros con descuento). Si tu presupuesto te permite esquivar la batería de acceso y dar el salto al nivel Boost, te llevarás a casa un coche aún más competitivo y con lo mejor de los dos mundos: el uso diario de un eléctrico puro y la libertad de un motor de gasolina.
- Interior tecnológico y equipado
- Espacio y maletero destacados
- Eficiencia y bajos consumos
- Estética anodina
- Calidad en algunos puntos
- Conducción que no emociona
BYD Dolphin G DM-i, prueba contacto: democratizando el híbrido enchufable. Galería de fotos
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