Los utilitarios fueron concebidos como coches polivalentes, capaces de moverse con soltura por el entorno urbano y que al mismo tiempo permitieran realizar algún que otro viaje. Sin embargo, sus características y su plataforma los hace candidatos ideales para la creación de versiones deportivas. Es bastante habitual en la actualidad ver ejemplares en este segmento que rondan los 200 CV de potencia y que ofrecen una dinámica destacada.

A día de hoy, coches como el Ford Fiesta ST, el Peugeot 208 GTi o el Volkswagen Polo GTI son muy efectivos y equilibrados. Pero hace unos años algunas marcas lanzaron utilitarios que eran auténticas locuras y que todavía siguen siendo recordados. Algunos tomaban genes de competición y otros eran ediciones limitadas, pero lo que todos tienen en común es su disparidad y su capacidad de emocionar.

Abarth 695 Biposto

El Abarth 695 Biposto fue el ejemplar más potente y destacado de la firma del escorpión. Un modelo que distaba mucho del resto de la gama y que quedaba como un estricto biplaza con una puesta a punto muy radical. Bajo el capó montaba el conocido motor 1.4 T, aunque potenciado hasta los 190 CV. Si a eso sumamos un peso por debajo de la tonelada nos deja con una relación peso/potencia de 5,2 kg/CV.

El 695 Biposto era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos y de alcanzar una velocidad máxima de 230 km/h. Pero no eran sus prestaciones lo que más destacaba del conjunto. Llamaban la atención algunos detalles heredados de la competición como las barras antivuelco de titanio o las ventanillas de policarbonato opcionales. Por no hablar de su particular transmisión ‘dog ring’, una caja con acoplamientos frontales que lo convertía en un ejemplar único.

Audi A1 quattro

Hace unos cuantos años en Worthersee se presentaba el Audi A1 clubsport quattro, un prototipo con más de 500 CV extraídos del popular motor de cinco cilindros de la marca. Era una auténtica locura, tanto que fue imposible que lo llevarán a la producción. Sin embargo, al poco tiempo llegó el Audi A1 quattro, que está vez sí que llegaría a comercializarse de forma limitada.

Solamente se hicieron 333 unidades de este ejemplar que heredaba un diseño muy cercano al del prototipo. Las llantas con diseño de turbina o ese alerón trasero dejaban claro que no se trataba de cualquier A1. Eso quedaba confirmado al comprobar que montaba la mecánica de gasolina 2.0 TFSI de cuatro cilindros, con 256 CV y 350 Nm de par (el último S1 todavía sigue por debajo de esa potencia). La tracción quattro y un autoblocante electrónico ponían la guinda y le hacía acelerar de 0 a 100 km/h en 5,7 segundos.

Peugeot 205 T16

Los tiempos del Grupo B son recordados por todos los seguidores de los rallys. Los años 80 fueron una época dorada y nos dejaron con máquinas impresionantes que recorrían los tramos a velocidades de escándalo. Y lo positivo también fue que para homologar esos ejemplares de competición, las marcas tenían que lanzar versiones de producción al mercado, que prácticamente eran coches de carreras con matrícula.

Uno de los más recordados es el Peugeot 206 T16, el pequeño utilitario francés en su versión más extrema. Apenas guardaba similitudes con el resto de versiones, pues contaba con un chasis tubular y el motor situado en posición central, dejándolo con solo dos plazas. El bloque de 1.8 litros con turbocompresor KKK estaba alcanzaba los 200 CV, cifra muy elevada para su época y teniendo en cuenta que solo pesaba 1.210 kg. Eso le valía para acelerar de 0 a 100 km/h en 6 segundos.

Renault Clio V6

Otro de eso modelos que han pasado a la historia por no seguir demasiado a la razón es el Renault Clio V6. En un utilitario lo más normal es encontrar pequeñas mecánicas de tres o cuatro cilindros, por eso era del todo incomprensible ver al francés equipado con un V6 atmosférico de 3.0 litros que desarrollaba 230 CV de potencia. Lógicamente no había hueco bajo el capó para meterlo, así que fue instalado en posición central y sacrificando las plazas traseras.

A pesar de la tracción trasera, su elevado peso comprometía un poco la conducción. Hubo una Fase II del modelo que mejoraba la puesta a punto y aumentaba su potencia hasta los 255 CV. Llegaba a alcanzar una velocidad máxima de 246 km/h.  En el apartado exterior, se diferenciaba del resto de versiones del Clio por su anchura y tomas de aire laterales.

Renault 5 Turbo

Y si antes hemos hablado del Clio V6, automáticamente nos viene a la cabeza el Renault 5 Turbo, que podría ser catalogado su antepasado. Nos tenemos que remontar de nuevo a la época del Grupo B y de sus homologaciones. Al igual que en el caso del Peugeot 205, el Renault 5 recibió una versión muy extrema. Otra vez se repite la configuración de motor central y propulsión trasera para un modelo que se fabricó en España y que levantó pasiones.

El primero, para lograr homologación a Grupo 4, montaba un pequeño motor de cuatro cilindros y 1.4 litros que gracias a un turbo Garrett llegaba hasta los 160 CV. Destacaba por su carrocería ensanchada y por sus prestaciones, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,7 segundos y una velocidad máxima de 218 km/h. Posteriormente saldría un Renault 5 Turbo 2 (para Grupo B) con carrocería de acero que pesaba algo más que su antecesor.

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