La Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi está andando en la cuerda floja. Ya no solo por la detención del jefe del grupo, Carlos Ghosn, sino por Daimler, la cuarta en discordia del conjunto automovilístico. Y que Daimler está buscando hacer un recorte de 6.000 millones de euros para 2021 en toda la gama Mercedes-Benz, y otros 2.000 millones más en su división de camiones, Damler Trucks.

Alrededor de 10.000 empleos serán eliminados de la estructura empresarial de Daimler, según comentó la compañía la pasada semana al medio alemán Manager Magazin el pasado jueves. Las separaciones, probablemente, serán de mutuo acuerdo, ya que no habrá ningún despido hasta finales de 2020. Y es que el nuevo CEO de Daimler, Ola Källenius, no está dispuesto a renovar sus productos conjuntos con la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi.

De izquierda a derecha: Ola Källenius, Dieter Zetsche y Thomas Weber

Se cree que gran parte de esta decisión viene dada por la detención del exjefe de la Alianza, Carlos Ghosn, por cargos de fraude financiero el pasado año. El antecesor de Källenius, Dieter Zetsche, quien se espera que se convierta en el presidente de Daimler en 2021, fue un defensor clave de los proyectos de colaboración junto a Ghosn. Aunque pueda venir de sorpresa, la transición ya comenzó meses atrás con la confirmación de la desaparición de dos modelos de Infiniti.

La división más aspiracional de Nissan no sólo abandona el mercado europeo, sino que también dejará de comercializar el Q30 y QX30, basados en la plataforma de vehículos compactos de la unidad Mercedes-Benz (Clase A, A Sedán, CLA y GLA). En adición, la marca más urbana de Daimler, Smart, se ha asociado con el gigante asiático Geely para el desarrollo conjunto de futuros modelos, en lugar de haberse decantado por su actual socio Renault. Ahora Geely es el accionista mayoritario de Daimler, con una participación del 9,7 %.

Daimler y Renault también han colaborado en el desarrollo de trenes motrices y camionetas, y comparten una planta de producción en Aguascalientes, México

En febrero, Daimler confirmó que buscaría medidas de ahorro de costos después de que las ganancias operativas del último cuarto de trimestre se desplomaran en un 22 %. Unos beneficios golpeados por las guerras comerciales, los crecientes costes en el desarrollo de automóviles eléctricos y distintos servicios de movilidad, y una desaceleración de la industria. Alrededor de 30.000 vehículos Mercedes-Benz con componentes electrónicos defectuosos producidos en su planta en Tuscaloosa, Alabama, requirieron costosos trabajos de reparación y retrasos en las entregas.

De acuerdo con el diario germano, este error en Tuscaloosa (donde se producen los Mercedes GLE y GLE Coupé, GLS y las baterías del recién presentado EQC) ha provocado un déficit en los ingresos cercano a los 2.000 millones de euros. Como una bola de nieve cayendo ladera abajo, podría repercutir en una reducción de ganancias de hasta 500 millones de euros durante este primer trimestre de año.

Manager Magazin también ha confirmado que Daimler planea convertirse en una compañía sin emisiones de carbono para el año 2040, asegurando que tanto sus productos como sus métodos de producción y proveedores trabajen de forma 100% limpia. Por otra parte, los vehículos que actualmente comparten Mercedes y Renaul-Nissan se mantendrán hasta que finalice el acuerdo. Eso implica a la pareja Mercedes Clase X/Nissan Navara, Smart Forfour/Renault Twingo, y los motores 1.33 tCe y 1.5 dCi montados en modelos como el Mercedes Clase A, Nissan Qashqai o Renault Mégane.

Fuente: Manager Magazin y Automotive News Europe

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