Todo el mundo desea salir cuanto antes de la crisis sanitaria en la que nos enconramos. Las cifras de contagios y muertes parece que comienzan a remitir. No al ritmo al que todos nos gustaría, obviamente, pero con muestras de esfuerzo y determinación, sobre todo por parte del personal sanitario, con recursos mermados, dignas del más profundo respeto.

Muchos ya pensamos qué ocurrirá después. Tanto en la economía en general como en la automoción en particular. Hay datos que invitan al optimismo, pero tener la economía parada casi por completo durante prácticamente dos meses tendrá consecuencias. Según las proyecciones del FMI, la economía española se desplomará un 8% en 2020, la mayor caída anual desde la Guerra Civil, y el paro aumentará seis puntos.

Se trata de proyecciones. Y que no tienen que cumplirse a rajatabla, pues no ha habido nunca una situación semejante. El único ejemplo es China, que sufrió la pandemia antes que Europa. En el país asiático la economía se contrajo un 21% en enero y febrero. Eso hizo que las ventas de automóviles se contrajesen un 79%.

Wuhan invita al optimismo

Ya habíamos visto cómo los concesionarios en Wuhan, el punto de partida del coronavirus, volvían a la actividad, tras casi tres meses de cuarentena. El confinamiento fue deshaciéndose poco a poco, como previsiblemente será en nuestro país y la recuperación de las ventas ha ido paralela.

Ahora nos llegan los primeros datos. Y hablan de un repunte muy alto. Hasta el punto de que muchas concesiones aseguran que se han recuperado a los niveles anteriores a llegada del patógeno. Un rayo de esperanza a la industria automotriz, que en nuestro país supone un 10% del PIB.

Cuando muchos pensaban que las ventas se congelarían, estas noticias suponen un atisbo de luz. En China el vehículo privado se está revelando como el medio más seguro de transporte y el mercado tiende a buscar coches pequeños. ¿Se potencia la compra de un segundo vehículo en la unidad familiar? Es pronto para asegurarlo pero los tiros podrían ir por ahí.

Desde la Asociación de Concesionarios china se indica que se han recuperado en torno al 66% de los niveles previos a la crisis. Es pronto para hablar de recuperación (es de suponer que se está vendiendo lo que estaba previsto para los meses pasados), pero las cifras invitan al optimismo.

¿Debería haber incentivos a la compra?

En Europa se ha hablado de flexibilizar la normativa de emisiones (ojo, no toda la industria está a favor de ello), si bien antes parece más lógico dar algunos pasos, como que los concesionarios tenga acceso a créditos favorables para contar con liquidez y evitar su quiebra.

También en China se plantearon estas hipótesis y el sector demandó ayudas públicas como la reducción de impuestos a los coches más pequeños o el apoyo a las ventas en las zonas rurales. Si bien no existen por ahora incentivos a nivel estatal, sí hay ayudas a la compra fomentadas por autoridades locales y regionales. Ocurre sobre todo en aquellos lugares donde la industria es más fuerte, como Guangzhou, en el sur, o Ningbo, en el este.

Las marcas también han probado fórmulas novedosas. Como en España, se han creado sites para poder comprar coches nuevos desde casa.. e incluso envían las llaves por dron. No obstante, se prevé que hasta el tercer trimestre de 2020 no se normalice la demanda.

En España ya empiezan a notarse las promociones (ojo a los coches pequeños y a los utilitarios, tal y como veíamos en nuestro informe de descuentos). Ahora se trata de realizar esfuerzos para incentivar el consumo. Siempre existen promociones, pero en esta situación excepcional tendrá que ser aumentado. Desde Faconauto piensan que el rebote de ventas «no será inmediato, tardará en producirse” y que el impulso para recuperar el sector debe ser conjunto con el gubernamental, porque solos costará más superar esta crisis.

Vía: Autonews, Faconauto

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