Cuando Skoda se adentró en el mundo de los SUV lo hizo a lo grande, con el Skoda Kodiaq, allá por 2016. Se trata de un todocamino con hasta siete plazas que aportaba un extra a aquel simpático Yeti, que fue el primer atisbo de salir al campo de la marca checa… junto con el Skoda Scout, la variante campera del Octavia familiar, en la gama desde 1999.

Tras haberlo conducido un par de veces hoy nos detenemos en profundidad con una versión realmente interesante, el Skoda Kodiaq Scout, que se presentó hace un año en el Salón de Ginebra junto al Kodiaq Sportline. Este último apostaba por dar un toque deportivo al gran todocamino, mientras que nuestro protagonista es la variante más aventurera del SUV grande.

La marca checa siempre asociaba esta denominación a vehículos con tracción total, si bien en los últimos tiempos hemos conocido también algunas versiones algo “descafeinadas”, con el Scoutline, caso del Fabia Combi Scoutline o el Kamiq Scoutline. No es el caso del vehículo que tenemos entre manos, cuyo motor de gasolina de 150 CV entrega su potencia a las cuatro ruedas.

Ya habíamos probado el Seat Tarraco 2.0 TDI de 190 CV y el Volkswagen Tiguan 2.0 TSI de 180 CV. Ambas, mecánicas potentes y sobradas para mover a estos vehículos tan grandes.. y gemelos del Skoda Kodiaq Scout que vamos a analizar, pero que en este caso mueve un 1.5 TSI de 150 CV. ¿Será suficiente? ¿Gastará mucho? Nos hemos movido durante algo más de una semana en diversos entornos para descubrirlo.

Exterior

Es obvio que el coche se parece al Seat Tarraco y al Volkswagen Tiguan Allspace. Estos tres modelos comparten plataforma y diversos componentes (pero se fabrican en diferentes plantas, pues el Kodiaq salen de Kvasiny, en República Checa). Si del Seat nos gustó especialmente el frontal, por ser el más atrevido, en este nos gustan sus detalles que lo acercan al mundo de los todoterreno.

Se trata de un coche grande, con 4.706 mm de largo y 1.882 de ancho (2,08 metros con retrovisores), por 1.676 mm de alto. Sus formas son más bien redondeadas aunque con alguna que otra arista, es un coche bastante agradable a la vista.

Con un espectacular color verde de la carrocería, destacan aún más los elementos plateados propios de la versión Scout. Así son los retrovisores o los raíles del techo. Y en el frontal, los marcos de la calandra, que une los faros con tecnología Full LED de este acabado. También en esa parte delantera hay un detalle en el mismo color que remata el protector plástico.

En el lateral contamos también con plástico negro en la parte baja y en los pasos de rueda, bajo los que encontramos llantas  de 19 pulgadas de diseño Crater con neumáticos 235/50. La carrocería está también algo más elevada, hasta los 194 mm con lo que se gana un grado en el ángulo de ataque… que tampoco es que anime a afrontar grandes obstáculos. Los marcos cromados de las ventanillas (las traseras están oscurecidas) y la chapa en la aleta delantera con la denominación de la versión son otras de las pinceladas que ayudan a diferenciar el aspecto del de otras versiones.

También los grupos ópticos en la zaga cuentan con tecnología LED. Es posiblemente la zona con menor diferenciación, que se mantiene poderoso y que también suma el detalle plateado en la parte inferior de las protecciones de plástico.

Interior

Cuando uno piensa en el interior de un Skoda piensa en amplitud. No falta en este modelo, pero más que ese aspecto, que es notable, lo que llama la atención es el cuidado que pone en los acabados la terminación Scout. Más que un aspecto aventurero se ha perseguido un acabado elegante, quizá porque esta es de las versiones más alta de la gama, –la variante Laurin & Klement, nombre de los fundadores es el elegido en la marca para el acabado cumbre–.

Así, detalles como los asientos, tapizados con cuero Alcantara y con el distintivo Scout bordado en el respaldo demuestran el buen gusto. También vemos unas molduras en el salpicadero y las puertas, que imitan a la madera, o los pedales rematados en aluminio.

Y entre esas exquisiteces, lo más granado en tecnología del grupo. Tras el volante, multifunción y achatado en la base (el mismo que podemos encontrar en muchos modelos), un cuadro de instrumentos. En nuestro caso, es la instrumentación digital, una pantalla de 12,3 pulgadas en la que puedes cambiar el diseño de la vista y que funciona realmente bien.

En la consola central, la pantalla táctil reservada para el sistema de infoentretenimiento. En nuestra unidad equipaba la de 9 pulgadas (de 8 de serie). No hay mandos físicos, pero sí unos botones –sin relieve– que sirven para acceder de modo más directo a las funciones principales. Su funcionamiento es muy bueno y es compatible con Android Auto y Apple Car Play. Bajo ella se ubican mandos del sistema de climatización, grandes y de uso sencillo.

Hay también iluminación LED junto a las molduras de las puertas, que es configurable en diversas tonalidades e intensidades. Es otro detalle que eleva el caché del coche. Y es que todos los materiales y ajustes están realmente bien. ¿Algo que cambiaríamos? El negro piano en la consola central, rodeando el selector del cambio.

La segunda fila de asientos la definiríamos, sencillamente, como espectacular. Porque los acabados están a la altura de la fila delantera e incluso las plazas laterales son calefactadas. Porque hay una amplitud soberbia en todas las cotas.

Por su modularidad, con asientos que pueden desplazarse a lo largo y, además, reclinar su respaldo. Porque cuentan con detalles muy prácticos, como las cortinillas en las ventanillas o, al final del túnel central, salidas de aireadores que permiten regular el caudal y temperatura del aire. Y porque se ha pensado en la conectividad, con tomas de 12V, USB e incluso una de 220V.

Hay una tercera fila de asientos. Al igual que la del Tarraco o el Tiguan Allspace, es una plaza ocasional. Para empezar, porque el acceso a la misma no es demasiado cómodo.  Hay que desplazar el respaldo trasero hacia delante y deslizar toda la banqueta, que pesa y un niño no puede con ella, por ejemplo. Luego hay que llegar hacia ellas a través de un hueco no muy grande, impulsándose.

Una vez en ella, son aptas para niños. No para adultos pues hay que ir con las piernas muy elevadas (o con las posaderas muy abajo), encogido. Puede que para un apuro sirvan, pero no recomendamos a nadie hacer un viaje largo en ellas. Eso sí, el tapizado es idéntico que en las otras plazas y cuentan con iluminación y reposabebidas.

Maletero

El volumen del maletero es bueno. En función de dónde coloquemos la segunda fila de asientos –recuerda, puedes ponerla más adelante o detrás–, su capacidad, con cinco plazas disponibles, oscila entre unos buenos 560 litros o unos excelentes 735 litros. Esta flexibilidad es estupenda, sobre todo cuando se viaja con bebés y niños, que fue nuestro caso: No precisan tanto espacio para las piernas, pero sí hay que llevar muchas cosas.

No es sólo la cantidad de espacio disponible, sino que tiene unas formas bastante regulares (salvo el hueco que restan los pasos de rueda, que se aprovecharon para ubicar reposabebidas y huecos para dejar objetos en caso de usarse la tercera fila.

Hay además elementos útiles para fijar la carga, un pequeño hueco bajo el piso conde dejar herramientas o el kit repara pinchazos (allí contábamos con una red), perchas en las paredes laterales (plegables, lo que permite recogerlas) y la luz que puede sacarse para ser utilizada como linterna, una fabulosa solución. También una toma de 12V en el lateral derecho, donde encontramos también –es opcional– una palanca que sirve para sacar el gancho de remolque.

El toque de distinción en esta unidad que nos tocó en suerte fueron un par de mantas, que se guardaban en una funda a juego con el coche, tras los reposacabezas.

Si necesitas más espacio, hay un par de palancas en las paredes del coche para reclinar los respaldos de los asientos de la segunda fila. De hacerlo, consigues un volumen extraordinario de 2.005 litros de capacidad, totalmente plano. En caso de necesitar las siete plazas (se levantan tirando de unas correas), cuentas con un espacio de 270 litros, lo que demuestra que el coche no se ha pensado para viajar 7, sino para usarlas en momentos puntuales y llevar tan sólo algo de equipaje.

Equipamiento

Como decíamos al principio, el Skoda Kodiaq Scout es el nivel de acabado más alto. Está realizado sobre el nivel Ambition (por debajo está el Active y por encima el Style). Es más caro que ambos, pero podemos asegurar que la diferencia de precio está justificada por todos los elementos que suma.

Sin entrar a analizar el equipamiento opcional de nuestra unidad, que era abundante, encuentras en el Kodiaq Scout todos los elementos exteriores e interiores que lo distinguen. Además,  faros Full LED, asientos calefactados, siete asientos de serie, sensores de aparcamiento delanteros, paquete LED de iluminación interior, apertura y arranque sin llave), el navegador Amundsen con pantalla de 8 pulgadas, conectividad Wi-Fi o el portón eléctrico.

No hay que olvidar los sistemas de seguridad de serie de cualquier Kodiaq, como el asistente de arranque en pendiente, sensor de luces y sensor de lluvia… y el Crew Protect Assist, que integra detector de fatiga, sistema de frenada de emergencia, asistente de mantenimiento de carril, detector de ángulo muerto, regulación dinámica de la luz de carretera o la cámara de visión perimétrica.

¿Qué no te va este acabado? Pues además de los convencionales, puedes elegir también el Kodiaq L&K (mucho más refinado) o el Kodiaq RS (la variante deportiva) –el Sportline es la línea deportiva–. ¿Qué te gusta? Pues has de saber que su precio de partida es de 42.090 euros. Se trata de precios sin descuentos, pues es posible encontrar ofertas del Skoda Kodiaq con numerosas rebajas, publicadas por concesionarios de la marca en toda España en nuestra sección de coches nuevos.

Las tarifas que se publican pueden incluir obligaciones como, por ejemplo, financiar el coche con la marca. Recuerda también visitar nuestro comparador de seguros para dar con la póliza que mejor se ajusta a tus necesidades y presupuesto.

Motor

Primera curiosidad: el coche que conducimos no puede ser adquirido en España. Se trata del motor 1.5 TSI de 150 CV… pero por más que buscamos en nuestro configurador de Skoda (y en el de la marca), resultó imposible asociar este motor al acabado Scout o a la tracción total. De hecho, ahora sólo se ofrece con el 2.0 TSI de 190 CV y con el 2.0 TDI, en potencias de 150 y 190 CV.

El 1.5 TSI sustituyó al 1.4 TSI (disponible con 125 y 150 CV) y en la gama hay otro motor más, el 2.0 TDI de 240 CV, exclusivo del RS.  Se trata de un bloque de 1.498 cc, muy común en todas las marcas del Grupo VAG, que entrega su potencia máxima de 150 CV (110 kW) entre las 5.000 y las 6.000 rpm. El par máximo es algo justo para un vehículo de este porte, con 250 Nm entre las 1.500 y las 3.500 rpm.

Con el 1.5 de tracción delantera (único disponible en España) el coche alcanza los 100 km/h desde parado en 9,9 segundos y 198 km/h de seguir pisando el acelerador a fondo. El consumo combinado es de 7,6 l/100 km según el ciclo WLP, lo que equivale a unas emisiones de 173 gramos de CO2 por km.

Comportamiento

La verdad es que, con el coche cargado, el motor de 150 CV se muestra suficiente para mover el coche en autovía a velocidades altas, manteniendo sin problema el tipo al subir puertos de montaña.

No he apreciado cambios en el comportamiento dinámico de esta versión, que tiene como decíamos una altura libre al suelo mayor. Se trata de un coche cómodo, con un nivel de insinorización realmente bueno, sin apenas vibraciones del motor, ventajas de la gasolina. Realizas kilómetros con una facilidad sorprendente, sin apenas notar el paso del tiempo. En nuestro caso, con la caja de cambios DSG asociada, es todavía más confortable.

Es sin duda el Kodiaq un vehículo fabuloso para viajar a velocidades sostenidas en vías de alta capacidad. Cuando lo sacas de ese entorno, pues no va tan fino. Sus dimensiones no lo hacen práctico en ciudad, si bien gracias a los sensores y cámaras es posible manejarse en espacios angostos sin problema (y doy fe de ello), gracias también a una dirección suave.

Si bien es un coche que en absoluto pensado para un comportamiento dinámico, en carrreteras secundarias el coche toma las curcas de manera realmente aplomada, sin demasiadas inercias y con apenas balanceos. La suspensión absorbe bien las irregularidades del asfalto, además de sujetar bien la carrocería. La puesta a punto del chasis es realmente buena… siempre que tengamos en cuenta el tipo de coche –y el peso- que tenemos entre manos.

Ayuda en este tipo de vías hacer uso del modo manual de la caja de cambios y la tracción total (basado en un sistema de embrague electrónico multidisco, se calcula cada instante la distribución de potencia entre el eje delantero y el trasero para no perder tracción). También los diferentes modos de conducción. Denominados Eco, Normal, Sport y Snow, adecúan la resistencia de la dirección y la respuesta del acelerador y el cambio. En el modo eco la caja de cambios selecciona el punto muerto al levantar el pie del acelerador, permitiendo aprovechar las inercias y reducir el consumo.

A estos modos la versión Scout suma el  modo Off road. Adecúa varios parámetros a la conducción fuera del asfalto. No esperes cualidades de todoterreno, pero sí un comportamiento notable por pistas forestales donde le cuesta traccionar a un vehículo convencional. Además, en la pantalla puedes ver ángulos de inclinación y altitud, además de contar con control de descenso de pendientes. Muy por encima de la media de lo que demanda un comprador de SUV habitual.

Para rematar, nos faltaría hablar de consumos. El coche desconecta dos cilindros cuando no demanda potencia, lo que ayuda a gastar poco. También la navegación a vela, o un Start& Stop realmente eficaz en ciudad. Pero el coche gasta. En un viaje de 550 km a 119 km/h de media (ritmo alto), se fue a los 8,8 l/100. Es una cifra elevada, pero tampoco disparatada en un Galicia- Madrid cargado hasta los topes, en invierno. La cifra baja, por debajo de los 8 litros, en carreteras secundarias a rimos medios, pero será más elevada en ciudad.

Opinión coches.com

El Skoda Kodiaq se ha revelado como un rutero fabuloso con el que devorar kilómetros. Amplitud, comodidad y una dotación más que completa. A un precio alto, pero en absoluto disparatado si tenemos en cuenta el tamaño del coche y todo lo que incluye.

Con el apellido Scout consigues una interesante evolución estética, por dentro y por fuera y algo de versatilidad de uso. La tracción total no lo convierte en un todoterreno, pero se defiende con suficiencia en lugares donde otros vehículos, incluidos SUV no pasarían con tanta solvencia.

Hay numerosos rivales en su segmento, pero como suele ser habitual en los vehículos de la marca, el Skoda Kodiaq Scout raya a gran altura en todos los apartados, con ese extra de practicidad que lo convierte en un gran aliado en el día a día. Si bien el motor 1.5 TSI es solvente, ofreciendo rendimiento y suavidad, los consumos no acompañan y no serán muy diferentes en el 2.0 TSI, el motor de gasolina que puede en España asociarse a esta combinación de acabado y tracción total. El diésel es notablemente más caro.

Hemos de recordar que hay otro coche en la gama del fabricante checo que puede ser, posiblemente el rival más duro del Kodiaq Scout si no se deseean esas dos plazas extra, que no dejan de ser para un uso puntual. Nos referimos al Superb Scout, la variante campera creada sobre el Superb Combi que mejorará consumos y comportamiento en carretera… sin renunciar a la versatilidad. Viendo cómo iba este Kodiaq, estamos deseando probarlo.

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8.3 Nota
Lo mejor
  • Detalles de diseño acertados
  • Versatilidad de uso
  • Relación precio/tamaño/equipamiento
Lo peor
  • Detalles offroad más estéticos que mecánicos
  • Pocas opciones mecánicas
  • Tercera fila de asientos ocasional
Diseño8
Habitabilidad8.5
Acabados8.5
Maletero9
Equipamiento8.5
Motor7.5
Comportamiento7.5
Calidad Precio8.5

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