El Subaru Outback es un coche tan desconocido por el gran público como interesante por todo lo que ofrece. Se trata de uno de los vehículos más versátiles del mercado, amplio, buen rodador… y con capacidad para aventuras off-road con muchas más garantías que la mayoría de los SUV.

Nació en 1995 como la versión más capaz fuera del asfalto del Legacy familiar, bautizado así en recuerdo al remoto y árido desierto australiano, cuna de leyendas sobre famosos exploradores. La actual generación (la quinta) fue lanzada en 2015 para sustituir a la última de las evoluciones de la cuarta, que data de 2013.

Se trata de un coche que conocemos bastante bien. Primero pudimos ver de todo lo que es capaz por pistas de tierra en su presentación y más tarde realizamos una prueba de larga duración en invierno para completar nuestras valoraciones.

¿Por qué decidimos embarcarnos de nuevo con él en un viaje de 1.800 km? Pues para ver qué tal va su motor de gasolina. A ello sumamos, además, la nueva terminación presentada hace unos meses, la Executive Plus S, con una completísima dotación que mejora todavía más una gran relación precio/producto. Vamos a conocerlo más a fondo.

Exterior

El Subaru Outback mantiene su estilo conservador de croosover familiar con carrocería sobrelevada y molduras para proteger las partes bajas, muy sobrio pero al mismo tiempo no carente de elegancia. Mide 4.815 mm de longitud, por 1.840 mm de anchura. La altura es de 1.605 mm. Un coche grande, pero que no se ve tampoco desproporcionado en ningún momento.

No vamos a entrar demasiado en profuncidad en los detalles de diseño, ya los hemos destacado en ocasiones anteriores, pero sí hay algunas diferencias de esta versión en concreto respecto a otras.

En la parte frontal, el Subaru Outback Executive Plus S estrena nueva parrilla frontal. No cambia el característico diseño hexagonal de los modelos de la marca, pero aquí predomina el color negro sobre los cromados. El paragolpes también luce unas líneas más marcadas que le dan un aspecto más robusto. Y el interior de los faros tienen un diseño más deportivo.

Visto desde el lateral, vemos que estrena llantas de 18 pulgadas acabadas en dos tonos, pero conserva sus buenos 2.745 mm de distancia entre ejes. Varían tambien ligeramente los retrovisores exteriores para que mejore la aerodinámica (siguen siendo de buen tamaño) y reducir el ruido que provoca el viento. Integran intermitentes LED y el del lado del copiloto cuenta con una cámara para facilitar, por medio de la pantalla, la vista del conductor por ese lado, útil al franquear lugares estrechos.

En la zaga no hay cambio alguno. Formas muy rotundas y un amplio portón para dar acceso al espacio de carga, con un umbral bajo.

Interior

Los materiales que emplea en el interior el Subaru Outback son superiores a los que verás en la mayoria de los vehículos, así como los ajustes entre piezas, realmente buenos. En esta versión, la más completa de toda la gama, todavía más.

El acceso al habitáculo es cómodo. Primero gracias a que basta acercarse con la llave en el bolsillo y después porque se hace a través de una puertas que, a pesar de que no se abren mucho, como son grandes dejan espacio más que suficiente para entrar. Colocar una silla infantil (o dos, como es mi caso) es más sencillo que en un coche familiar convencional gracias a que los asientos están ubicado algo más altos.

La postura de conducción es algo más elevada que en un familiar medio, pero no es la que uno espera en un SUV grande, más tirando a un todoterreno y viendo al resto del tráfico desde muy arriba. Me convence (esto ya entra dentro de lo personal), así como la buena visibilidad hacia todos los ángulos, mejor que en la mayoría de coches modernos.

Los asientos, si bien no sujetan demasiado, son cómodos y cuentan (los delanteros) con regulación eléctrica así y calefacción. El del conductor suma, además, memoria, algo que siempre está bien cuando más de una persona utiliza el vehículo. Es fácil adaptarse al espacio, que es bastante amplio por otro lado en esas plazas delanteras.

Todos los mandos me han parecido bastante bien colocados y solo los que están situados a la izquierda del volante quedan algo ocultos, si bien no son de uso frecuente. El volante de cuero tiene un grosor correcto e integra bastantes funciones; a la derecha el control de crucero adaptativo, el sistema de mantenimiento de carril y el selector de modos de conducción; a la izquierda controles varios del sistema multimedia (control por voz, volumen…) y mediante un mando satñelite, atmbién en ese lado, podemos consultar la información del ordenador de a bordo, en una pantalla LCD a color de 5 pulgadas situada entre dos esferas de corte clásico.

En la consola central el protagonismo recae en una pantalla de ocho pulgadas del nuevo sistema multimedia, que gana funciones y mejora el interfaz que te encuentras. Bajo ella encontramos los mandos del climatizador y los asientos calefactables (integrada con la pantalla en una superficie de negro piano) y luego un hueco para dejar objetos, con un par de puertos USB y una toma de electricidad.

Entre los asientos, al selector del cambio y algunos botones más, como el control de descenso de pendientes, el X-Mode o la cámara, junto al freno de estacionamiento eléctrico. Contamos en esa zona también con un par de reposabebidas y un cofre con bastante capacidad.

 

El espacio detrás también es bastante amplio. Cuenta con mucho espacio longitudinal para las piernas (quizá no tanto como un Skoda Superb Combi o un Kia Optima Sportswagon, pero muy bueno, a la altura de muchos familiares grandes, un segmento superior.

Las plazas traseras cuentan con respaldos regulables en inclinación, algo con lo que se gana mucho en comodidad y permite jugar un poco con el espacio disponible en el maletero. Me ha gustado mucho también la anchura disponible. Con dos sillas de niños montadas un adulto (no muy corpulento) puede acomodarse entre ellas. No será el viaje más placentero de su vida (ha de lidiar con el túnel de transmisión), pero en la mayoría de vehículos esto es prácticamente imposible. Cuentan esas plazas traseras, además, con

Maletero

Si miras tan sólo las cifras de capacidad, comparándola con otros rivales, sí es cierto que la tracción total permanente resta algunos litros comparado con ellos. Anuncia 510 litros de capacidad, una cifra no demasiado grande ya que contar con tracción total permananente (y con rueda de repuesto de tamaño convencional) limita ese espacio. Se trata de una cifra que se ve superada por muchos compactos familiares de menor tamaño.

Es aquí cuando voy a echar un “capote” al maletero del Outback, ya que sus formas regulares hacen que puedas aprovecharlo al máximo. Equipaje para cuatro, un carro de bebé gigantesco (maldita la hora en que lo encontramos en Wallapop), trona, cuna de viaje, comida, toneladas de juguetes…

Todo tiene cabida sin tener que hacer demasiados malabarismos, si bien quizá estaría bien un sistema para separar el habitáculo de la zona de carga y poder aprovechar todo el espacio hasta el techo sin temor a que las cosas invadan la zona de pasajeros. Un extra que sí existe y recomiendo es el piso de plástico. No resulta caro y es fabuloso cuando subes cosas algo sucias de la playa o el monte, pues se limpia fácilmente. El portón eléctrico facilita aún más las tareas.

Siempre podemos abatir los respaldos de los asientos traseros (en proporción 60:40) para ganar espacio. La operación la puedes realizar desde la parte superior del asiento o desde el propio maletero, con unos tiradores en los laterales. Conseguimos de ese modo un espacio de 1.848 litros de capacidad, totalmente plano y con el plano de carga no demasiado elevado que facilita subir objetos voluminosos y pesados.

Quizá la marca debería mejorar el sistema para cubrirlo. Es la típica cortinilla enrollable, pero deja un hueco a la vista si llevamos los respaldos en posición totalmente vertical. La marca lo ha resuelto con otra cortinilla que sale en sentido contrario, pero es difícil de montar y complicado que se quede bien sujeta.  Por cierto, hay un espacio bajo el piso para guardar esta cortinilla.

Equipamiento

Hasta este año, la gama del Subaro Outback se dividía en tres niveles de acabado, Sport, Executive y Executive Plus, de menor a mayor dotación. Todos ellos eran bastante completos, con elementos poco comunes como los faros de LED para las luces cortas, el freno de estacionamiento eléctrico, los asientos delanteros calefactables o la cámara de visión posterior de serie desde el más básico. Lo más nuevo es esta versión Executive Plus S, asociada de manera exclusiva al motor de gasolina que te explicaremos a continuación y que es la más alta de gama.

No le falta de nada. Presume de unas llantas de 18 pulgadas, los cristales tintados, los faros adaptativos con luz dinámica de curva, y otros detalles exteriores únicos. En el interior, además de todo lo habitual que ya desglosamos en este artículo, encontramos el climatizador bizona, volante multifunción, asientos calefactados con reglaje eléctrico, techo solar, sonido de alta fidelidad de Harman Kardon…

¿Algún pero? Pues cuando se montó mi mujer y comenzó a toquetear el sistema de infoentretenimiento, no encontró el navegador. El sistema Subaru Starlink, con una pantalla de 8 pulgadas ha mejorado mucho la presentación y los menús, pero ha perdido el sistema de navegación, prefiriendo mejorar la conectividad sumando Appla carPlay y Android Auto. Toca usar el navegador del móvil, que se replica sin problemas en la pantalla. Además tiene sistema de reconocimiento de voz, dos puertos USB en la consola central, Bluetooth y puedes controlar el audio de sus 12 altavoces desde el volante.

Pero si algo debemos destacar de este Subaru es su atención especial por la seguridad. El sistema Eye Sight gana una tercera cámara con lo que añade nuevas funciones y mejora otras que ya tenía, como el asistente de luces que cambia de cortas a largas de manera automática (y viceversa, claro) o el sistema de mantenimiento de carril, que ya destacaba por lo bien que funcionaba, todo sea dicho. No pierde las funciones de frenada de precolisión hasta 50 km/h o el control del crucero adaptativo hasta 180 km/h.

Cuenta también con el sistema de supervisión de tráfico trasero lateral, que ayuda a salir de las maniobras de estacionamiento en batería marcha atrás o adelantamientos sin peligro. Usa sensores por radar en la zaga del coche y avisas con un indicador sonoro y luces en los retrovisores de la presencia de coches en el punto ciego. Y destacar la cámara frontal con visión de gran angular (y otra en el lado derecho para mejorar la visibilidad lateral en el lado derecho, donde peor ve el conductor). También la función VDC que frena las ruedas interiores en las curvas para mandar más par a las exteriores y mejorar la trayectoria reduciendo el subviraje.

Apenas queda lugar a los opcionales, más allá de la pintura metalizada, el pack Outdoor (que incluye la rueda de repuesto del tamaño convencional y otros aditivos estéticos)… y ya. Bueno, ojo, que este coche puede contar con una adaptación a GLP (son más de 2.600 euros, tendrías que echar cuentas si te conviene).

Su precio de partida es realmente competitivo. Sin descuentos es de 38.750 euros, pero basta con que eches un ojo en nuestra sección de ofertas de Subaru Outback, donde concesionarios oficiales de la marca de toda España publican sus rebajas para ver que puedes bajar considerablemente esta cifra. También es recomendable visitar nuestro comparador de seguros para dar con la póliza que mejor se ajusta a tus necesidades y presupuesto.

Motor

La gran novedad de este Subaru Outback respecto a los que habíamos probado anteriormente es su motor de gasolina. A pesar de que el diésel 2.0 va francamente bien, la demonización de este combustible hace que muchas personas se replanteen su compra. Eso sí, si haces muchos km al año y no entras en el centro de las ciudades, echa un ojo a las ofertas de Subaru en motores con este combustible. Son imbatibles.

Más allá de la contaminación, siempre se suele recomendar un propulsor de gasóleo cuanto más grande y pesado sea un coche. ¿Merece la pena la apuesta el Outback por el motor de gasolina? Se trata de un propulsor de cuatro cilindros bóxer, de 2.5 litros de cilindrada y que entrega 175 CV de potencia. Esta cifra es buena (se alcanza a las 5.800 rpm, una parte del cuentavueltas que no se visita a menudo en una conducción normal), pero los 235 Nm de par a 4.000 rpm parecen en principio algo escasos para un vehículo de este tipo… además de que los entrega en un corto rango de vueltas. Cosas de no contar con turbo.

El motor se asocia a la transmisión Lineartronic, una caja de cambios automática de tipo CVT. Tiene el mismo problema de las cajas de este tipo, que a pesar de que llevan al motor siempre en la zona óptima de par, eso implica a veces revolucionar bastante el motor para ello, lo que hace que llegue bastante ruido al habitáculo. Es el “precio a pagar” por contar con el sistema Eye Sight. Creo que conviene este “peaje” y, desde luego, va mejor con este motor que con el elegido para el Subaru Impreza, menos capaz.

Para tratar de mitigar el problema el cambio simula contar con seis relaciones, que pueden controlarse mediante las levas tras el volante. No es un sistema perfecto, ya que va contra la propia naturaleza del cambio CVT con infinitas relaciones, pero ayuda en ocasiones a ganar revoluciones.

Por supuesto, la transmisión envía el par a las cuatro ruedas de manera permanente, a través de la tracción total simétrica de la marca, que mejora la motricidad. Es un coche capaz de salir al campo sin problema alguno y además de esta tracción total cuenta con elementos como el sistema X-Mode o el control de descenso en pendientes para ayudarlo.

Las prestaciones son correctas. Puede alcanzar los 198 km/h y acelerar de 0 a 100 km/h en 10,2 segundos. Homologa un consumo medio de 7,3 l/100 km, una cifra bastante optimista, con unas emisiones de CO2 de 161 g/km. Veamos ahora cómo va en carretera… y también fuera de ella.

Comportamiento

Utilicé el coche para hacer un viaje de algo más de 1.800 km por España. Pocas opciones en el mercado por ese precio me lo habrían hecho más cómodo y seguro. El motor de gasolina es prácticamente mudo y la caja de cambios Lineartronic ayuda a viajar de manera tranquila y relajada sabiendo, además, que cuentas con tres ojos extra (el Subaru EyeSight) que van vigilando la vía y el resto de vehículos para dar órdenes a los sistemas de ayuda a la conducción si se te pasa algún detalle inadvertido.

Es un devorador de kilómetros de autopista y autovía fabuloso. El aplomo en estas situaciones es total y con la gran motricidad de la tracción total das curvas amplias a gran velocidad sin que las imperfecciones del asfalto o las imprescindibles pero molestas juntas de dilatación de los viaductos le hagan mella. Y sin haber tenido que recurrir a  una suspensión dura. De hecho, tira a blanda, pero sin que la estabilidad de un coche algo más alto de lo normal se vea comprometida.

Obviamente, en ciudad también se agradece ese conjunto del motor y de cambio tan suave y cómodo, pero tendrás que vigilar bastante al realizar las maniobras en espacios angostos. Primero por su tamaño y segundo porque su radio de giro no es muy notable.

En carreteras secundarias el coche sigue pecando de subvirador. Una vez que conoces sus hándicaps (como la dirección muy desmultiplicada que obliga a girar mucho el volante) y cómo corregirlos, sus reacciones son nobles… pero no es un coche que se sienta demasiado a gusto ahí. Su mayor problema en esas situaciones es que tarda demasiado en volver a ganar velocidad. Más que el diésel, debido a la falta de par. No es que sea un coche para marcar récords en tramos de rally, pero hay que conocer estos límites, por ejemplo, al realizar un adelantamiento.

¿Y fuera del asfalto? No pude contenerme a realizar una breve incursión por pistas de tierra (en buen estado, no quise dañar las llantas de 18 pulgadas). La motricidad de su tracción total es fabulosa. Sin achaques de ningún tipo… pero de nuevo en algunas situaciones el coche pedía algo más de par para poder salir más velozmente. En este sentido me pareció más adecuado el diésel (ver toma de contacto).

Estamos con un coche de tamaño considerable. Que  pesa lo suyo (más de 1.650 kg) Con tracción total. Y cambio automático. De gasolina. La preocupación máxima (la mía también) era si el consumo se dispararía. No cumple con las cifras de homologación, pero en más de 1.800 km el consumo medio se quedó en 8,4 l/100 km. Y en un tramo de carretera (bastante llano, todo sea dicho) de  250 km, a ritmos tranquilos, que no lento, lo dejé en 7,5 l/100 km. Cierto que es el menor que vi y que el gasto en ciudad es bastante elevado a pesar del Start&Stop, pero no me parecen cifras para descartarlo de primeras solamente por esto.

Opinión coches.com

¿Necesitaba el Subaru Outback esta versión de gasolina? Sí. Rotundo. Más que porque sus diésel no fuesen competentes, porque el mercado ha virado de un modo salvaje hacia estos propulsores. Si no recorres muchos kilómetros al año y eres de los que gustan de salir fuera del asfalto con asiduidad, te la recomendamos encarecidamente. No encontrarás coches más seguros en el mercado para estos menesteres, con un interior amplio y buen maletero.

Cierto es que no es un propulsor que te sacará sonrisas y no estaría de más un poco más de alegría en las recuperaciones, pero es un aliado en viajes de primera magnitud, muy cómodo y seguro. Con consumos altos, de acuerdo, pero no disparatados si sabes llevar el coche de manera progresiva, que es justo lo que pide el coche.

La marca ha querido compensar esos pequeños peros de su mecánica con un equipamiento de primer nivel. Y ahí te acaba de seducir. Nadie te da tanto por tan poco. Y, por si aún querías un argumento de compra más, sus capacidades para circular fuera del asfalto, por la tracción total y la altura libre al suelo, lo convierten en el aliado perfecto para el ocio. Desde luego, una apuesta ganadora.

Subaru Outback 2.5 Lineartronic Executive Plus S
7.7 Nota
Lo mejor
  • Versatilidad de uso, tracción total portentosa
  • Equipamiento soberbio, centrado en la seguridad
  • Precio casi sin competencia
Lo peor
  • Motor con una entrega de par limitada
  • Diseño exterior sobrio
  • Consumos elevados a ritmos altos
Diseño7
Habitabilidad7.5
Acabados7.5
Maletero7.5
Equipamiento9
Motor7
Comportamiento7
Calidad Precio9

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