En la actualidad la mayoría de fabricantes utilizan mecánicas turboalimentadas debido a su rendimiento y menor consumo. Pero a algunas marcas con más tradición es algo que le ha costado las críticas por parte de sus seguidores más puristas. Es el caso de Ferrari, que a lo largo de su historia había destacado por sus excelentes motores atmosféricos y por la reticencia de su fundador, Enzo Ferrari, a hacer lo mismo que hacían sus rivales cercanos.

Sin embargo, finalmente en 1981 tuvieron que recurrir a la sobrealimentación. Fue en competición, concretamente en un Fórmula 1 que sería conducido por Gilles Villeneuve y Didier Pironi. Aunque los primeros resultados no fueron demasiado optimistas, se trató del germen que poco después llevaría el turbo a sus modelos de producción. De hecho, algunos de los Ferrari más famosos y carismáticos lo llevaron en sus motores V8. Aquí te dejamos una lista con algunos ejemplos.

Ferrari 208 GTB Turbo

Fue en 1982 cuando vio la luz el Ferrari 208 GTB Turbo, el que es el primer ‘cavallino’ de calle turboalimentado. Derivaba de un proyecto anterior con código interno 126CK, que consistía en un V6 turbo, aunque finalmente se optó por un V8 de 2.0 litros con turbocompresor KKK, que desarrollaba 220 CV. En términos de potencia se situaba entre las mecánicas de 2.0 y 3.0 litros y además contaba con la ventaja de no incrementar las cargas fiscales para el cliente.

Ferrari 288 GTO

El Ferrari 288 GTO fue el segundo modelo en llevar las siglas Gran Turismo Omologata tras el codiciado 250 GTO. Se trató de uno de los primeros ‘superdeportivos’ que triunfaría en la década de los 80, siendo el más rápido del momento. Aunque su nombre nos despiste, se trata de una versión especial del 308 GTB destinada a la competición, concretamente para conseguir la homologación para el Grupo B. Por ello utilizó un motor V8 biturbo de 2.9 litros (no de 3.0 litros como el 308 GTB) con 400 CV, lo que le serviría para ser el primer coche de producción en superar los 300 km/h. Debido a la alta demanda se hicieron 272 unidades (72 más de lo esperado), todas pintadas en rojo.

Ferrari F40

El Ferrari F40 es sin duda uno de los modelos más emblemáticos y uno de los más extremos. Salía en el 40 aniversario de la marca de Maranello con la finalidad de plantarle cara al Porsche 959, aunque sin ninguna concesión al lujo. Venía con lo extrictamente necesario para correr y no contaba apenas con ayudas a la conducción (no tenía ABS ni control de tracción). Llevaba un motor V8 de 2.9 litros (evolución del del 288 GTO) sobrealimentado por dos turbocompresores de la marca IHI, que desarrollaba 478 CV. Toda una bestia que acelera de 0 a 100 km/h en 3,5 segundos. Se hicieron 1.311 unidades (también todas en rojo), algunas de ellas versiones de competición bajo la denominación LM.

Ferrari California T

Y en la época moderna el primero en introducir de nuevo el turbo fue el Ferrari California T. En 2009 y tras 22 años de parón, llegaba el cambio de paradigma definitivo. La turboalimentación volvía para quedarse on un motor V8 biturbo de 3.9 litros, que sustituía al V8 atmosférico de 4.3 litros del anterior California 2012. Gracias a cilindros de menor diámetro y mayor recorrido se consiguió este tamaño compacto y al doble sobrealimentación hizo que fuera más rápido, potente (560 CV frente a los 490 CV del anterior) y también más eficiente (bajó consumos de 13,1 a 10,5 l/100km).

Ferrari 488 GTB

Tras los sorprendentes resultados obtenidos en el California, la firma italiana introdujo el turbo en uno de sus pesos pesados. El Ferrari 458 Italia era un atmosférico de la vieja escuela, pero fue sucedido por el Ferrari 488 GTB. Pasó del V8 atmosférico de 4.5 litros al compacto V8 biturbo de 3.9 litros. Gracias a algunos ajustes se consiguió una potencia de 670 CV y 760 Nm, cifras que le valían para superar en prestaciones y eficiencia a su antecesor. El rendimiento de esta mecánica es tan destacado que le ha valido para ser motor del año en varias ocasiones. De hecho se acerca peligrosamente a los V12 de la marca con una aceleración de 0 a 100 km/h en 3,0 segundos y una punta de 330 km/h.

Ferrari GTC4Lusso T

Con esta fórmula ganadora y la superlativa mecánica V8 biturbo de 3.9 litros, no era de extrañar que se extendiera en otros modelos de la gama. El Ferrari GTC4Lusso era uno de los que se salían de la norma. El sustituto del del Ferrari FF  con carrocería tipo shooting brake y tracción total había gozado hasta el pasado año de un motor V12 atmosférico de 6.3 litros. Pero sacaron el Ferrari GTC4Lusso T, con el citado motor turboalimentado con 610 CV, un peso 80 kg inferior, prestaciones casi de V12 y una eficiencia envidiable.

Bonus Track

El Ferrari Portofino es el último lanzamiento de la marca del ‘cavallino rampante’. Y sí, como habrás adivinado también monta el popular V8 biturbo de 3.9 litros. Este sucesor del Ferrari California T ha sido actualizado por completo, cambiado de nombre y también su aspecto exterior. La mecánica recibe unos cuantos retoques para desarrollar 600 CV y 760 Nm de par. De esta forma es más prestacional que su antecesor al tiempo que mantiene sus consumos y emisones.

Fuente – Ferrari

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