Seguro que en algún momento de vuestra vida habéis compartido momentos o tenido algún acercamiento al motor 1.6 TDI. Es lo más normal del mundo, ya que este bloque diésel marcó una época dentro del Grupo Volkswagen, estando disponible en las gamas de prácticamente todas las marcas. Pues bien, después de muchos años en el mercado, esta mecánica dejará de fabricarse y será sustituida por opciones más actualizadas.

Poco a poco dejaremos de verlo en Volkswagen, SEAT, Skoda o Audi; marcas que todavía lo ofertaban en más o en menos medida (nosotros lo probamos en el León y en el Q2 en 2017). Sin embargo, la situación ha cambiado mucho en los últimos años y la tendencia se ha revertido. Si hace una década las mecánicas diésel eran protagonistas absolutas en el mercado, ahora han sido destronadas por las de gasolina. Eso ha hecho que algunas marcas opten directamente por retirar el diésel de sus modelos.

Volkswagen sigue apostando por el diésel, aunque va a ir quitándolo de sus modelos urbanos de menor tamaño. Como decíamos, los que ofertaba el 1.6 TDI, ejemplares como el Polo, el T-Cross o el T-Roc; dejarán de hacerlo. Los dos primeros se quedarán sin diésel, mientras el último, lo mantendrá un tiempo antes de sustituirlo por otro bloque. Hablamos del nuevo 2.0 TDI Evo, una mecánica bastante novedosa que fue estrenada con el Passat y que mejora lo presente.

A pesar de ser mayor en tamaño, es mucho más eficiente que el motor saliente. Aunque se está ofertando en muchos modelos a partir de 150 CV, lo cierto es que se podría sacar una versión de acceso con 115 CV. Si hablábamos antes de Volkswagen, la misma medida será implantada en el resto de marcas. En SEAT se retirará el 1.6 TDI de modelos pequeños como Ibiza o Arona, mientras que será sustituido por el 2.0 TDI Evo en los León y Ateca. En Skoda podría suceder algo similar, quitándolo de Fabia y Kamiq, y cambiándolo en Karoq, Kodiaq y Octavia.

Fuente: Autorevue.cz

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