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BMW 218d Active Tourer prueba – 88.4
Pruebanoticias/
Luis Ramos Penabad

BMW Serie 2 Active Tourer diésel, a prueba: familias viajeras, ojo a este coche

Hoy toca conocer a fondo a la segunda generación del BMW Serie 2 Active Tourer, un coche pensado para la familia y que llegó al mercado en marzo de 2022. Podemos decir que se trata de un reaccionario, pues ataca a las tendencias de modernización de la automoción, que desde hace una década viene en forma de SUV. Y además, esta unidad de prueba es diésel. Doblemente reaccionario.

El BMW Serie 2 Active Tourer fue el primer monovolumen de la marca. Llegó al mercado en 2014 y fue también el primer modelo de la marca de tracción delantera y con el motor colocado en sentido transversal. Se basó en la plataforma UKL2 del Grupo que también empleaban los MINI Clubman, MINI Countryman o BMW X1. Luego también usaría se usaría esta plataforma modular escalable en la tercera generación BMW Serie 1 y en el BMW Serie 2 Gran Coupé.

Soy un feliz dueño de un monovolumen compacto. Antes de la avalancha de todocaminos que inundó al mercado era una alternativa ideal si necesitabas un coche de dimensiones contenidas, para moverte en ciudad sin problemas, con un interior amplio y maletero superior al de un compacto. 

Y digo eran porque hoy apenas quedan en el mercado. Pero son modelos que cumplen y este Serie 2 nos ha sorprendido mucho. Tiene un precio de partida de 36.900 euros, cifra que se eleva hasta los 37.700 euros en el caso de esta unidad diésel. Y sí, los monovolúmenes tienen sentido y ahora te contamos por qué este motor nos ha sorprendido:

Exterior

El diseño de este monovolumen es bastante particular, con mucha personalidad. Al tratarse de un coche familiar decidí preguntar a la familia, que en casa somos muy democráticos. Mi mujer dijo que sí, que el coche le gustaba, pero que no le convencía esa parrilla XL. Sus palabra textuales: “¿Querían imitar a un Hummer?”. Ojo, que a la vecina le encantó justo esa parrilla tan grande. Lo típico, un detalle que no gustará a todos. Esta parrilla, tendencia en la marca, tiene lamas activas, que se abren para mejorar la refrigeración del motor o cierran para mejorar la aerodinámica.

La flanquean unos faros Full LED de serie, que pueden ser adaptativos como opción, como en esta unidad de pruebas. Las luces de conducción diurnas estrenaron diseño, con unas tiras en dos dimensiones en el borde inferior de los faros.  Formas muy aerodinámicas de los parasoles delanteros, acentuadas en este caso porque contamos con el paquete M, que le da también un aire deportivo.

En la vista lateral, pues vemos que no es tan monovolumen, ya que el capó conforma un segundo volumen bien diferenciado. Aún así, como dijo mi hijo, es muy “cuadradito”. Para realzar su dinamismo, la línea de cintura va elevándose a medida que vamos hacia la parte trasera y hay dos líneas de tensión en las puertas que consiguen que la zona de chapa se vea menos pesada.

Justo en medio, las manillas de las puertasm enrasadas con la carrocería, que ayudan a la aerodinámica, como la forma de los retrovisores. Y detalles del paquete M, como las llantas de 19 pulgadas (de serie, con 16) o las barras en el techo.

La longitud del  BMW Serie 2 Active Tourer se va a los 4.386 mm. Son 7 cm más que un BMW Serie 1, a pesar de que ambos comparten 2.670 mm de distancia entre ejes. Es también algo más ancho que el compacto, pues se va a los 1.824 mm de anchura y notablemente más alto, pues sus 1.576 mm suponen casi 14 cm más.

En la zaga hay un portón eléctrico, que integra una cámara de visión trasera, ambos de serie. No faltan luces traseras LED y un alerón sobre el techo donde se ubica la tercera luz de freno. En la parte baja no tenemos salidas de escape visibles, pero tampoco se han querido imitar.

Interior

Sorpresa absoluta en el interior. Y es que cambia mucho respectó al resto de modelos ya que la inspiración llegó del BMW iX, el SUV eléctrico situado en lo más alto de la gama. De él copia el sistema de doble pantalla curva, una de 10,7 pulgadas para el sistema multimedia y otra de 10,25 pulgadas para el cuadro de instrumentos.

El sistema multimedia es muy bueno. Lo controla un nuevo sistema operativo, el BMW iD8. Es fluido, los gráficos son buenos y tienen muchísimas funciones. Por supuesto es compatible con Apple Carplay y Android auto, con una conectividad máxima. El sistema de control por voz ha dado un salto de gigante y tiene un navegador con realidad aumentada.   

Contar con esta pantalla ha reducido mucho el número de botones en el salpicadero. No vemos, por ejemplo, los de la climatización, si bien se han conservado dos para desempañar las lunas delantera y trasera. Toca ir a la pantalla para subir o bajar temperatura.

Los únicos botones que se conservan son en la consola central. Ha cambiado mucho. Tiene un diseño flotante y en la parte superior se integra un pequeño mando para el selector de marchas y otros botones, como los warning, freno de estacionamiento eléctrico o los modos de conducción. Ojo, que no los cambias pulsándolo, se trata de un acceso rápido pues luego toca elegirlo en la pantalla.

Delante de esta consola hay un espacio para dejar el móvil, que puede contar con una zona de carga inalámbrica muy grande. También un par de huecos para bebidas, dos tomas USB-C  y un espacio libre bajo la propia consola para dejar objetos. Me gusta que esté forrada en goma, que así los objetos no se mueven, pero es difícil de acceder a ese espacio o meter cosas grandes.

Por lo demás la calidad de realización es muy buena. Mejor que el Mercedes Clase B, que es su gran rival. Tanto en ajustes, con una gran sensación de solidez, como en los materiales que han usado, muy suaves al tacto.

Si equipas el paquete M Sport tienes unos asientos delanteros deportivos que igual no casan mucho con la filosofía del vehículo, pero que sujetan el cuerpo de manera fenomenal. También un volante M Sport en color antracita muy grueso y con levas tras él para manejar el cambio.

Y tras él, un cuadro de instrumentos digital. En la prueba del BMW Serie 1 me quejaba de que me parecía poco configurable, ya que apenas cambiaba de color con los modos de conducción. Debieron escucharme porque en este puedes cambiar el diseño en general, la información que… e incluso variar qué ves en la lámina de policarbonato del Head-Up Display. Me falta un diseño que imite a un cuadro de relojes clásico, pero por lo demás, chapeau.

A las plazas traseras se accede muy bien porque las puertas abren en un ángulo realmente grande. Como los asientos están algo más altos de lo habitual, resulta más fácil meter a un niño pequeño en su silla, pero no es tan exagerada como en un SUV, así que también es más fácil para ellos subir por sí solos cuando empiezan a ser autónomos. Un win-win.

Hay un buen espacio tanto para las piernas como para la cabeza, incluso para adultos de 1,90 metros de altura. La anchura no es mala, pero como es habitual el ocupante del centro estará más incómodo.

Es una pena que no haya apostado BMW por incorporar asientos individuales, que en este tipo de vehículos me parecen lo ideal. Pueden moverse hacia delante 13 cm, con lo cual ganas espacio en el maletero. Ahí vamos ahora.

Maletero

La capacidad del maletero es de 470 litros de capacidad. Ojo, que se pierden nada menos que 55 si eliges la versión de gasolina con el sistema microhíbrido. Es una cifra algo superior a la de un Mercedes Clase B (455 litros) y más que suficiente para que viaje una familia de cuatro miembros con todo su equipaje. Me ha gustado mucho que el borde de carga esté cerca del suelo, a apenas 67 cm, lo que facilita cargarlo.

El espacio cuenta con formas muy regulares que facilitan aprovecharlo al máximo. Contamos con huecos en las paredes laterales y con un doble fondo bastante capaz. Está muy bien rematado y además contamos con un punto de luz con bombilla LED, gancho para fijar la carga con una red o una toma de 12 voltios.

Si precisas más espacio, puedes abatir los respaldos de los asientos traseros. Están divididos en tres partes, en proporción 40:20:40 y así consigues un espacio de 1.455 litros. Lo malo, que hay que abatirlos desde el habitáculo, no se puede desde el propio maletero.

Equipamiento y precios

El nuevo BMW Serie 2 Active Tourer divide su gama en tres acabados. El de serie (sin denominación) ofrece ya bastantes elementos, como los faros LED, llantas de aleación de 16 pulgadas, portón trasero eléctrico, el BMW Live Cockpit Plus con pantalla curva y sistema operativo 8, climatizador bizona, volante forrado en cuero, paquete de iluminación interior, modos de conducción, sensores de aparcamiento delantero y trasero, cámara de visión posterior y el control de crucero con función de freno.

Luego puedes elegir el acabado Luxury, que apuesta por una imagen refinada (con molduras exteriores en aluminio satinado o interior con apliques de madera de eucalipto) o el M Sport de nuestra unidad, si buscas deportividad.

Esta terminación incluye las llantas de 17 pulgadas de radios dobles, molduras exteriores específicas, interior oscuro, la pintura exterior Alpinweiss, tapicería de piel y Alcantara, revestimientos interiores de aluminio, suspensión deportiva M, el volante deportivo M de cuero o asientos deportivos delanteros.

Esto supone que, con el motor diésel que estamos probando, el precio de partida de 36.900 € pase a 41.100 euros sin descuentos. Barato no es, desde luego, y además puedes incliuir algunos paquetes adicionales que los encarecen aún más. Con estos dos contaba la unidad de prueba:

  • Premium Package: por 2.338 € suma faros led adaptativos, acceso confort, paquete de espejos retrovisores interior y exteriores, tablero de instrumentos Luxury, compartimento para carga inalámbrica, preparación para calefacción del volante, preparación para calefacción de los asientos delanteros y preparación para Driving Assistant Plus.
  • Travel Package: Ganas el techo panorámico, cristales traseros oscurecidos, barras en el techo o el reglaje de los asientos traseros, por 2.286 euros.

Eso sí, es posible encontrar ofertas del BMW Serie 2 Active Tourer en nuestra sección de coches nuevos, donde los concesionarios oficiales de la marca publican y mantienen actualizados sus descuentos. Contamos también con interesantes herramientas para financiar el coche y poder pagarlo cómodamente mes a mes.

Motor

La plataforma UKL2 permite que este modelo tenga versiones híbridas enchufables. Llegan en verano y son de tracción total, el 225e xDrive de 245 CV y el 230e xDrive de 326 CV. Mi compañero Mario pudo conducir un prototipo de estas última y me dijo que es un coche que impresiona por aceleración y prestaciones. Y a falta de homologación, su batería de 16,3 kWh de capacidad bruta promete autonomías de hasta 90 km.

Que no te interesan estas mecánicas o no quieres esperar. Pues hay dos alternativas de gasolina, el 218i de 136 CV o el 220i de 170 CV. Ya publicamos una primera prueba de este motor en nuestra web. En resumen: va muy bien, pero difícil consumir poco. Sin ir con el cuchillo entre los dientes costó bajar de 8 l/100 km. 

¿Solución? Este 218d. Un bloque de cuatro cilindros diésel de 1.995 cc (como el del MINI Countryman que probamos), que entrega sus 150 CV de potencia máxima entre 3.750 y 4.000 rpm. El para máximo es de 360 Nm y lo entrega muy pronto, entre 1.500 y 2.500 rpm. Se asocia, como el resto de la gama a una caja de cambios automática de 7 relaciones y anuncia un gasto de 4,8 l/100 km. Hora de ver si

Comportamiento

Te lo resumo en cinco palabras: el mejor del mercado dinámicamente. Sin duda. Me había gustado, y mucho, el Clase B diésel de idéntica potencia que este. Pero el BMW Active Tourer le supera en agilidad.

Cierto que con el paquete M Sport ayuda a ello. Y es que incluye la suspensión adaptativa M que además de hacer que veas el coche más bajo ayuda a que el centro de gravedad vaya también más cerca del suelo (15 mm en concreto). Y uno espera que esos muelles más cortos ayuden a que el coche vaya firme y no balancee al enlazar curvas, pero luego sorprende que no penalicen apenas en confort.

Y es que la capacidad de filtrado de las suspensiones es sorprendente. Hace que sea cómodo incluso en firmes muy rotos o que pase los badenes sin apenas molestar a los pasajeros. Se trata de un coche muy bien aislado en el que apenas se oyen ruidos del exterior. Ni aerodinámicos, ni mecánicos.

El motor diésel sorprende mucho en este sentido. Es muy agradable de usar. Incluso en ciudad, donde los motores de gasóleo sacan más a relucir sus flaquezas, este 218d apenas vibra y en muy pocas ocasiones dirías que conduces un diésel. Da gusto la suavidad de funcionamiento, con un Start &Stop también muy afinado. Y además es capaz, pues realiza el 0 a 100 km/h en 8,8 segundos, una buena cifra para un coche de este tipo, pero medio segundo más lento que el Clase B diésel de idéntica potencia, que es más ligero.

Los consumos que consigues son también muy bajos. Incluso en tramos recorridos a ritmos muy altos es complicado ver en el ordenador de a bordo cifras superiores a 6 l/100 km. En un uso más civilizado y normal, te mueves en el entorno de 5 litros sin buscar la eficiencia. Nos quedamos en 5,2 l/100 km en nuestra prueba, con fuertes vientos y el coche muy cargado.

El coche puede cambiar algo de carácter en función de los modos de conducción, con uno más deportivo y otro que busca la eficiencia, además del Normal. Cambian la reactividad del acelerador y realiza los cambios de marcha a más o menos revoluciones. Posiblemente sea precisamente el doble embrague el único pero en lo dinámico, más por tacto y suavidad a bajas velocidades que por otro motivo.  

Opiniones coches.com

Un monovolumen que en marcha es directo y preciso. Agradable de llevar, con mucha tecnología de vanguardia, estrenada antes que en vehículos superiores de la marca. Y con buen espacio interior y un maletero que miran de tú a tú a los SUV como coche para la familia.

El quid de la cuestión. ¿Diésel a estas alturas? La verdad es que gasta mucho menos que su homólogo de gasolina y eso se notará en el día a día, a pesar de que en el momento de probar este coche hemos visto en algunas estaciones de servicio que el diésel era hasta cinco céntimos más caro que la gasolina.

El gasolina es algo más rápido y tiene etiqueta ECO, pero menos maletero y es 2.000 euros más caro que el diésel. Piden por esta unidad 37.700 euros. Sin contar los extras, ya solo el paquete M-Sport supone unos 3.200 euros más. ¿Que no te fías de qué puede ocurrir con el diésel? Pues ahí tienes el renting como alternativa a compra. 

BMW 218d Active Tourer M Sport
8.4Nota
Lo mejor
  • Carrocería más lógica que un SUV
  • Comportamiento dinámico sobresaliente
  • Calidad de realización y tecnología
Lo peor
  • Precio muy alto al aumentar la dotación de serie
  • Algún botón más no vendría mal
  • Opcionales que incrementan mucho la factura
Diseño8
Habitabilidad8.5
Acabados8.5
Maletero8.5
Equipamiento9
Motor8
Comportamiento8.5
Calidad Precio8

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